Ermita de San Pelaio

Ermita de San Pelaio

Entre el famoso Matxitxako y Bakio, en dirección a Bermeo, se encuentra la ermita de San Pelaio, uno de los escasos templos románicos con los que cuenta la provincia. Pequeña y del siglo XII, se asoma al mar como un niño curioso. Un enorme pórtico de madera ejerce de madre salvadora y la rodea, otorgándole un toque especial. Un bello ventanal, plagado de curiosos detalles, reina en su fachada a modo de vestigio medieval. Éste, parece invitarnos a conocer un interior que no deja indiferente. Nada más cruzar la gigantesca puerta, la mirada se clava inevitablemente en el potente arco que preside la capilla Mayor. Triunfal, es el elemento más destacado y brilla con luz propia entre las numerosas piedras que componen sus muros, visitados a menudo por decenas de fieles que, con la misa como telón de fondo, se han convertido en poco menos que una familia.

Más monumentos en Bakio