Ciudades en 48 horas - Valladolid

Valladolid, de Colón a Zorrilla

En Valladolid nacieron, vivieron o murieron tantos personajes ilustres (Colón, Felipe II, Cervantes, Zorrilla, Delibes…), que uno podría estarse dos días sin hacer otra cosa que visitar casas-museo. Fue la capital de España (1601-1606) y aún hoy lo es de la buena vida, con importantes museos, teatros y las mejores barras de tapas de Castilla. 

Primera mañana: Entre ilustres personajes

10.00

Bienvenida de Cervantes 

Nuestro paseo comienza en la plaza de la Universidad, donde nos recibe, esculpido en bronce, Miguel de Cervantes, que vivió aquí de niño y también en el momento más importante de su carrera literaria, entre 1604 y 1606, cuando publicó la primera parte del Quijote. Frente a la estatua, se alza la fachada barroca de la universidad. Y a su espalda, la catedral. Rodeándola, veremos, desde la plaza de Portugalete, que el edificio se interrumpe de golpe, como cortado por una guillotina. Se debe a que la obra, iniciada en el siglo XVI sobre planos de Juan de Herrera, quedó inacabada por falta de fondos. 

11.30

La cuna de Felipe II

A un paso de la catedral, arranca la calle Angustias, en cuyo número 1 se sitúa el magnífico Teatro Calderón, que además de troupes en gira, acoge la Semana Internacional de Cine, Seminci. Avanzando por esta misma calle, con la mirada entretenida con los muchos detalles de las casas señoriales, llegaremos sin darnos cuenta a la plaza de San Pablo.

La esquina de la derecha, según se entra en la plaza, está ocupada por el Palacio de Pimentel, donde nació Felipe II. Hoy es la sede de la Diputación de Valladolid. En el exterior, repararemos en la preciosa ventana esquinera, de estilo plateresco; dentro, en el zaguán decorado con azulejos de Talavera. A la izquierda aparece el Palacio Real, del siglo XVI, que fue la residencia de Felipe III mientras Valladolid fue la capital de España, entre 1601 y 1606. El otro lado de la plaza se halla ocupado por la Iglesia de San Pablo, cuya fachada es una filigrana gótico-isabelina, tan fascinante como su interior catedralicio.

El entorno de la catedral suele estar muy animado. Foto: Shutterstock
El entorno de la catedral suele estar muy animado. Foto: Shutterstock

12.30

Orfebrería de piedra

Justo detrás se encuentra el Museo Nacional de Escultura, que está alojado en el colegio de San Gregorio. Un museo excepcional por tres motivos: por el propio colegio, que es orfebrería fina de piedra, del siglo XV; por su reciente rehabilitación, obra de los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano; y por el contenido, un compendio de imaginería española, con piezas de Alonso Berruguete, Juan de Juni o Gregorio Fernández, entre otros. El fondo del museo es tan amplio que está distribuido por otros edificios vecinos: el Palacio de Villena y la Casa del Sol.

13.30

Plaza Mayor: el gran escenario

Desde San Pablo se va directamente, por la calle de Felipe II y su prolongación, a la Plaza Mayor, el punto de reunión preferido de los vallisoletanos. Muchos quedan a los pies de la estatua de Don Pedro Ansúrez, el repoblador de Valladolid. Es escenario de mercadillos, fiestas, actuaciones y de las famosas procesiones de Semana Santa. También lo fue de los tristemente célebres autos de fe de 1559, inmortalizados por Delibes en El hereje, cuando 2.000 personas cómodamente sentadas presenciaron cómo la incipiente comunidad protestante vallisoletana era condenada a la hoguera. Está rodeada por edificios con soportales y el más importante, en el lado norte, es el del Ayuntamiento, de estilo neorrenacentista, presidido por la Torre del Reloj. En el lado contrario, destaca el Teatro Zorrilla.

 

Primer tarde: Recuerdos de Filipinas

14.00

Pinchos de campeonato

Hora de elegir alguno de los buenos restaurantes que hay alrededor de la Plaza Mayor. Como 'La Criolla', que es un referente de la mejor cocina castellana, en parte por la buenísima fama de sus mollejas. 'El Caballo de Troya' es otra institución. Se encuentra en un palacio del siglo XVI, con precioso patio de columnas, donde es imprescindible probar las legumbres y los postres caseros. También en la calle Correos, en el número 7, está 'La Mina', del mismo propietario que 'La Criolla', con buenas tapas. Aunque, si lo que queremos es probar las mejores tapas, y pinchos de campeonato, iremos a 'Los Zagales', que ha ganado varios concursos nacionales con sus croquetas, hojaldrillo relleno, verbena de canapés, embutidos ibéricos o mollejas de lechazo. Otro excelente lugar para tapear es 'Villa Paramesa', donde hacen pequeñas obras de arte gastronómicas.

Tapas por Valladolid. Los Zagales. 'Obama en la Casa Blanca', 'Copa y Puro' y 'Aroma'. Foto: Alfredo Cáliz.
'Obama en la Casa Blanca', 'Copa y Puro' y 'Aroma', tres tapas-trampantojos.

16.00

Campo Grande: de hoguera a jardín

La calle Santiago lleva en cinco minutos  de la Plaza Mayor al Campo Grande, un triángulo verde de unos 500 metros a cada lado (11,5 hectáreas) que es el pulmón verde de la ciudad. Este parque, construido a finales del siglo XVIII, se acondicionó en 1877 como jardín romántico. Si el tiempo acompaña, es un placer grande y gratuito pasear hasta la pérgola y la fuente del Cisne, hacia el estanque y la cascada, y hacerse una foto en el monumento al Fotógrafo, al lado del paseo del Príncipe.


Es un placer grande y gratuito pasear por el Campo Grande, pulmón verde de la ciudad



17.30

Del Pisuerga al Pacífico

Cruzando el Campo Grande se sale al paseo de los Filipinos, donde se halla el Real Colegio de los Padres Agustinos. Su interior acoge las 18 salas del Museo Oriental. Es el legado de los agustinos que, desde el siglo XVI, fueron los principales evangelizadores del sudeste asiático. A su regreso, trajeron consigo parte de la cultura de los países donde vivieron: caligrafías y muebles chinos, cerámica de Filipinas e incluso la armadura de un samurái japonés de entre los siglos XVII y XVIII.

19.00

Tiendas y ríos de luz

Al salir del museo, bordeamos el Campo Grande por la izquierda (o sea, por el oeste) siguiendo el paseo de Zorrilla, una arteria animada y llena de comercios y tiendas de las mejores firmas, y luego continuamos por Miguel Íscar hasta la plaza de España. Por la mañana hay mercado de frutas y flores, pero a esta hora, sin embargo, está algo más tranquila, así que podemos aprovechar para tomar un café. 

Las columnas rematadas con leones de la plaza de la universidad acentúan la verticalidad de la fachada. Foto: Shutterstock
La iluminación vistosa y elegante de ciertos edificios históricos en la capital castellano-leonesa. Foto: Shutterstock

Después salimos de la plaza por la calle López Gómez y doblamos por la segunda a la izquierda (Fray Luis de León). Hemos de ir despacio; si no, nos pasaremos la entrada del Pasaje Gutiérrez. Se trata de una corta galería comercial cubierta, recuerdo de la época de prosperidad burguesa, que se levantó en 1886, siguiendo la moda de las grandes capitales europeas de la época. El Pasaje Gutiérrez forma parte de la ruta Valladolid, ríos de luz: 35 edificios y monumentos de la ciudad que, al caer la noche, se iluminan con luces led de diferentes colores. Por ejemplo, las torres de las iglesias lucen moradas en Adviento, Cuaresma y Difuntos. El recorrido puede hacerse por libre, descargándose previamente el folleto en la web del proyecto.

21.00

'Trigo' para cenar

A 150 metros del Pasaje, junto a la catedral, abre su puerta el restaurante 'Trigo' (2 Soles Repsol) cuyo nombre es un homenaje al "oro de Castilla" y cuya cocina, creativa pero no minimalista, ofrece lo mejor que da esta ancha tierra cada temporada: verduras de las huertas de Tudela de Duero y La Bañeza, carnes supremas de Castilla y León, setas, trufas, caza, quesos...

La velada se puede prolongar en alguna de las cuatro zonas de fiesta que hay: Paraíso, Coca-San Lorenzo (la más exclusiva), Universidad-Portugalete (la más animada) y alrededor de la Iglesia de Santa María de la Antigua, a un paso de donde hemos cenado.

Si hay algo que nunca falta en la carta de 'Trigo' es el cochinillo.
Si hay algo que nunca falta en la carta de 'Trigo' es el cochinillo. Foto: Alfredo Cáliz

Segunda mañana: A casa de Cervantes en el primer Renault

10.00

Ciencia sobre el río

Comenzamos la segunda jornada en Valladolid visitando el Museo de la Ciencia. El edificio es obra de Rafael Moneo y Enrique de Teresa, que aprovecharon para su construcción una antigua fábrica de harina. Conserva una de las fachadas de ladrillo rojo, que contrasta con la torre enrejada o con la cúpula de hormigón del planetario. En su colección, llama la atención el único coche declarado Bien de Interés Cultural en España: un modesto Renault 4, el primero que salió de la fábrica de FASA Renault en Valladolid, en 1953.  

Cruzando el Pisuerga por la pasarela peatonal, se accede a la Casa del Río, un anexo del museo donde se explican los ecosistemas fluviales con módulos interactivos, pero también con acuarios y terrarios llenos de peces, anfibios y crustáceos que habitan (o habitaron alguna vez) estas aguas y estas riberas. Desde la pasarela, disfrutamos de una magnífica vista de la ciudad, con el Puente Colgante frente a nosotros.

11.30

Por la moderna margen izquierda

Tomamos la avenida de Salamanca como eje de la ruta y nos dirigimos hacia el norte. En nuestro recorrido, podemos ver el antiguo Monasterio de Nuestra Señora de Prado, que ocupan las consejerías de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León; el Centro Cultural Miguel Delibes, obra del arquitecto Ricardo Bofill, con una sala sinfónica que sirve de nido a la Orquesta de Castilla y León; o la sede de las Cortes de la Junta de Castilla y León. Para variar (y ahorrar fuerzas), podemos usar el servicio gratuito de préstamo de bicicletas Vallabici.

12.00

La Leyenda del Pisuerga

Hemos llegado al Puente Mayor, el más antiguo de la ciudad. Cuando lo crucemos, a nuestra derecha veremos la playa de las Moreras donde, en verano, se tuestan y remojan los vallisoletanos. También veremos una embarcación blanca que recuerda a los viejos vapores del Misisipi. Es la Leyenda del Pisuerga, un barco de 25 metros que zarpa los sábados y domingos, a las 12.00, hacia Arroyo de la Encomienda, cinco kilómetros río abajo. 

El Museo de Ciencia de Valladolid se encuentra a orillas de Pisuerga. Foto: Shutterstock
El Museo de Ciencia de Valladolid se encuentra a orillas de Pisuerga. Foto: Shutterstock

12.30

Dulces y arte contemporáneo 

Damos la espalda al Pisuerga para meternos por la calle de la Encarnación, en cuyo número 6 está el monasterio de Santa Isabel, de clarisas franciscanas, que además de una curiosa visita, tiene fama por sus dulces: Isabeles, Amarguillos, Cocadas, Paciencias… Justo enfrente, en el antiguo monasterio de San Benito, se halla el impresionante Patio Herreriano (Museo de Arte Contemporáneo Español), cuya colección contiene más de 1.100 obras de artistas de la talla de Dalí, Miró, Chillida o Tàpies. 

13.30

La casa de un famoso hidalgo

Aunque vayamos justos de tiempo, merece la pena hacer una escapada al Museo Casa de Cervantes que, desde el Patio Herreriano es un paseo de un cuarto de hora. El escritor vivía en este inmueble cuando publicó la primera parte del Quijote, en 1605. Entre sus paredes se ha recreado el ambiente de una casa discretamente decorada, de acuerdo con las posibilidades de un hidalgo del siglo XVII. Pero hay que darse prisa en visitarlo, porque cierra a las 15.00. 

Segunda tarde: Glorias del pasado y de la cocina

15.00

Asadores, barras de tapas y gastrobares

Para comer, hay dos sitios bien conocidos por su lechazo: 'El Figón de Recoletos' y 'La Parrilla de San Lorenzo'. La alternativa más moderna, y un poco más alejada del centro, es la cocina creativa de 'Ramiro’s', en el Centro Cultural Miguel Delibes. Una tercera opción es hacer alguna de las rutas de tapas que proponen los hosteleros vallisoletanos. Algunas sugerencias: en 'Don Bacalao' tienen curiosas tapas de eso mismo, de bacalao: en compañía de boletus o sus cocochas al pil pil y con salsa de tofe… pero hay quien prefiere el arroz a la zamorana de 'Vinotinto' o las tortillas rellenas de 'La Central'. Entre los clásicos, destacan las tostas y los bocadillos recién hechos de 'La Cárcava' y los torreznos del 'Alarcón'. Lo último, lo más actual, son gastrobares como 'MQ' y la moda oriental: 'Sushitería', que además organiza talleres, o 'Taberna Wabi-Sabi'.  

Tapas por Valladolid. Villa Paramesa: socarrat con gambas. Foto: Alfredo Cáliz.
El socarrat de gambas de 'Villa Paramesa', una buena opción en un plan de tapeo vallisoletano. Foto: Alfredo Cáliz

17.00

Otros dos vecinos famosos

La tarde la vamos a dedicar a visitar las casas de otros dos vecinos ilustres. Primero, la renovada Casa de Zorrilla, en la que nació el autor en 1817 y donde vivió los primeros siete años de su vida. Entre las piezas que se exponen, están su mesa de despacho y su máscara mortuoria. Tiene también un jardín romántico, perfecto para una escena a lo don Juan con doña Inés. De hecho, hay un tablón recortado para la foto.

Después visitamos la Casa Museo de Colón, que no es, como algunos creen, donde el navegante murió en 1506, porque nadie sabe con certeza en qué lugar de Valladolid lo hizo. La casa reproduce parcialmente el palacio virreinal de su hijo Diego en Santo Domingo y ofrece información sobre Colón y su época con un gran despliegue multimedia. Merece la pena acercarse luego, por las Colón y Cardenal Mendoza, al Palacio de Santa Cruz, que es el monumento que mejor refleja el Valladolid de los tiempos del almirante. Edificado en el siglo XV por dicho cardenal, aloja el rectorado de la universidad y encierra tres maravillas: el patio de tres pisos con arquerías de medio punto, la biblioteca vieja y la talla del Cristo de la Luz, de Gregorio Fernández.

18.00

Alternativa cultural

Si las glorias del pasado no nos conmueven, la alternativa para pasar la tarde puede ser el arte más actual, que se crea, se expone, se canta, se interpreta y se representa en el LAVA, laboratorio de tendencias instalado en los antiguos Mataderos, al final del paseo de Zorrilla, en el número 111. Hagamos lo que hagamos, luego regresaremos al centro histórico, hacia la Plaza Mayor, dando un último paseo por calles que ya son un poco nuestras. Nos confundiremos con los transeúntes que hacen las últimas compras o con los grupos de amigos que deciden el sitio donde cenar o tomar una copa. Tampoco hay que matarse a pensar, porque las zonas de copas coinciden con las de tapas. Solo cambian los locales.

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