Extremadura: Los destinos favoritos de los famosos

Los rincones extremeños que flipan a los famosos

¿Te apetece un baño?
Además de sus cerezos en flor, el Valle del Jerte esconde maravillas naturales como esta. Foto: Hugo Palotto.

Extremadura deja huella a todo el que la visita. También a los famosos. Para Agustín Jiménez, la plaza de Trujillo es un lugar donde te quedas medio "alelado"; a Gracia Querejeta le flipa pasear por el parque de los Pinos en Plasencia; y a Raúl Arévalo, el apabullante paisaje de las Hurdes le parece un destino alucinante. Muchos de ellos han descubierto la magia extremeña por trabajo o porque "pasaban por allí", y todos prometen volver.

Puede que Extremadura no esté entre el top ten de destinos turísticos cuando alguien piensa en unas vacaciones. Todavía es una tierra desconocida para muchos, lo que hace que quien la pisa por primera vez quede encandilado por sus encantos y tesoros inesperados. Sus pequeños pueblos, sus extensas dehesas, sus bosques centenarios, su rico patrimonio cultural y gastronómico e incluso su costa de agua dulce son toda una sorpresa para el viajero que sueña siempre con volver a esta tierra de conquistadores marcada por nombres como Hernán Cortés, Pizarro o Núñez de Balboa.

El Parque Nacional de Monfragüe, último refugio del buitre negro, es un paraíso más divino que terrenal. Foto: Hugo Palotto.

Nadie queda indiferente cuando visita Extremadura. Y una de las ciudades que mayor huella deja en el recién llegado es Cáceres. Tristán Ulloa  pisó la ciudad por primera vez durante el rodaje de la serie La Catedral del Mar y quedó impresionado."Es un plató natural, estábamos rodando en una plaza y un poco más allá rodaban Juego de Tronos y Romeo y Julieta. Había tres producciones al mismo tiempo, era un parque temático", asegura el actor.

Vista panorámica del centro histórico de Cáceres.
Cáceres, qué bonita eres. Foto: Nacho Latorre.

A Carlos Sobera le pasa algo similar. "Soy un entusiasta de Cáceres", asegura. Al actor y presentador de televisión le encantan las ciudades pequeñas y con tantísimo patrimonio histórico y cultural. Porque lo suyo es "patearse" las ciudades. "Por su tamaño se recorre bien, tienes tiempo de pasear tranquilo".

Los palacios cercanos a la catedral de Plasencia rememoran un pasado glorioso. Foto: Hugo Palotto.

Para el poeta y cantaor de flamenco el Niño de Elche, la mejor forma de disfrutar Extremadura es perdiéndose por sus carreteras. "La Vía de la Plata es maravillosa", comenta este fan de los vinos, quesos y embutidos extremeños, a quién todavía se le hace la boca agua pensando en ese suculento "bocadillo de carne" que probó en uno de los bares de la ciudad. "Plasencia y Cáceres son el culmen de toda esa maravilla", puntualiza el ilicitano.

Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos en el Valle del Jerte
La reserva Natural de la Garganta de los Infiernos en el Valle del Jerte. Foto: Hugo Palotto.

Plasencia también es uno de los destinos favoritos de Gracia Querejeta. "El parque de los Pinos me dejó flipada", comenta la cineasta cuando habla de este enorme pulmón verde de la ciudad. "Ahí fue donde descubrí que existen los pavos reales blancos. Es un parque de piedra muy bonito y muy especial que es medio zoológico, con animales en semilibertad. También tiene unos ríos que pasan por allí que lo hacen precioso", recuerda la madrileña, que también recomienda el Valle del Jerte, "maravilloso en primavera con los cerezos en flor". El violinista Ara Malikian coincide con la cineasta. "Me encanta el campo y en Extremadura hay sitios muy salvajes como el Valle del Jerte, una preciosidad en primavera".

Las famosas y exquisitas cerezas del Jerte. Foto: Hugo Palotto.

Sin salirnos de la provincia de Cáceres, la actriz María León siempre recordará su visita al Anillo, en el norte de Cáceres: "Es una gozada que tengamos cosas así en este país. Quizá no es muy conocido, pero vivimos allí unos días estupendos. El sitio era precioso, había un lago enorme. Forma parte de un parque natural, yo vi zorrillos y todo tipo de animales nocturnos. Asomarse a una ventana por las noches era toda una aventura", relata la sevillana.

Vista de la Plaza Mayor desde los soportales.
Los soportales de la plaza Mayor de Trujillo recuerdan sus inicios mercantiles. Foto: Hugo Palotto.

Trujillo no podía faltar en esta lista de destinos extremeños. "Dicen que es uno de los pueblos más bonitos de España y llevan razón", presume Agustín Jiménez cuando habla de su tierra natal. "Trujillo es muy recomendable. Vas a la plaza y ahí ya te da el síndrome de Stendhal, te quedas medio alelado. Vas paseando por las calles y parece que has entrado en otra época y luego también tienes un castillo imponente, por si te faltaba algo", explica el humorista. Su restaurante favorito para comer aquí es 'La Fonda de Troya'.

La joya de Las Hurdes: el meandro El Melero. Foto: Hugo Palotto.
La joya de Las Hurdes: el meandro El Melero. Foto: Hugo Palotto.

Raúl Arévalo agradece a sus rodajes haber conocido lugares de nuestra geografía que de otra manera no hubiera visitado nunca. Uno de los últimos lo descubrió junto a Guía Repsol fue el Meandro del Melero, en plenas Hurdes. "No las conocía antes de este rodaje con Guía Repsol. Son paisajes que lucen mucho a través de la cámara y de las fotos, pero en directo son aún más espectaculares. Me sorprendieron muchísimo", asegura el ganador del Goya 2017 a la Mejor dirección novel por Tarde para la ira.

El Templo de Diana al caer la noche.
El Templo de Diana, en Mérida, al caer la noche. Foto: Hugo Palotto.

Ya en Badajoz, hay un destino que brilla con luz propia: Mérida. Para la banda barcelonesa Dorian, fue un auténtico descubrimiento. "La verdad es que nunca imaginamos lo que nos podíamos encontrar en este lugar tan desconocido para nosotros. Mérida es muy bonito". Lo mismo le pasó al actor Miguel Ángel Muñoz. Iba buscando localizaciones para un proyecto nuevo y se topó con una ciudad que le conquistó completamente.

El patio interior del Parador era el antiguo claustro del convento del siglo XVIII. Foto: Hugo Palotto.
El patio interior del Parador era el antiguo claustro del convento del siglo XVIII. Foto: Hugo Palotto.

"Fue algo muy rápido, pero me encantó, sobre todo el casco antiguo y el teatro romano. Lo pasé muy bien y el sitio donde comí, 'Las doce uvas', tenía unas raciones muy generosas". Otro de sus sitios favoritos es el patio interior del Parador. "Es fresquísimo para los días de tanto calor", recuerda el madrileño.

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