'Ochiai' (Barcelona)

Aprende pastelería japonesa

Minimochis. Foto: Ochiai.

La pastelería Ochiai, pionera en la elaboración de dulces y postres de origen nipón en Barcelona, inaugura una segunda tienda con cafetería en cuyo obrador a la vista se realizan cursos y talleres abiertos al público.

Si alguna vez os ofrecen un buen mochi en un restaurante japonés de Barcelona, muy probablemente lleve la firma de Ochiai. Los de esta pastelería son tan buenos que incluso los cocineros dulces más destacados se los encargan directamente en lugar de intentar elaborarlos ellos mismos. "Es imposible superarlos", comentan por ejemplo en el afamado Yashima.

"Servimos mochis a unos 200 restaurantes de toda España y no solo a japoneses", advierte y confirma el maestro Takashi Ochiai, una institución para generaciones de pasteleros de todo el mundo. Premiado por su prolífica trayectoria, Takashi aún desempeña y defiende su oficio con orgullo, perfeccionismo, veteranía y determinación (desde los 80 hasta hoy).

Sus recetas son codiciadísimas y por ello imparte cursos, por ejemplo de mochis, desde hace cuatro años. "Valoré esta otra opción de negocio y la verdad es que no nos podemos quejar del éxito de convocatoria, porque tan pronto los anunciamos en nuestra web, se llenan", explica.

La formación es precisamente uno de los atractivos de la nueva tienda Ochiai, más allá de la excelencia de sus productos y la disposición de su vitrina. Con la voluntad de divulgar la cultura japonesa a todo el que quiera conocerla, la recién estrenada pastelería reserva un amplio espacio para que “alumnos sin formación previa” se apunten a los diferentes talleres que se realizan in situ.

Así es como los interesados aprenden, sin vicios adquiridos, las técnicas básicas de pastelería que les permitirán elaborar los dulces japoneses más populares.

Aula Occhiai con obrador al fondo. Foto: Belén Parra.
Aula Occhiai con obrador al fondo. Foto: Belén Parra.

Acristalado y diáfano, el aula también permite a los clientes habituales y ocasionales seguir cada paso a paso con la mirada mientras saborean un delicioso té matcha o un kakigori, el helado de nieve japonés que se prepara con hielo raspado y se acompaña de sirope.

Ya se pueden degustar los helados clásicos de chocolate –gastan 7.500 kilos al año en diferentes elaboraciones- y vainilla, pero también el de té verde, bebida que tanto distingue a Ochiai frente a la competencia. “Los helados se elaboran con leche, según los parámetros de la tradición artesana italiana mientras que los sorbetes, en cambio, no contienen grasas ni productos de origen animal”, indica Jordi Morelló, pastelero de Ochiai acostumbrado a elaborar a diario cantidades ingentes de producto.

El obrador de la nueva Ochiai, de 300 m2 y unas 30 plazas para la degustación, está casi puerta con puerta con la primera pastelería de la marca, abierta a principios de los años 80. “En el verano de 2015 se nos presentó la oportunidad de adquirir este otro local tan cerca del primero y no pudimos resistirnos”, reconoce Takashi. Ahora ya resulta normal encontrar en las grandes ciudades pastelerías que interpretan con mayor o menor suerte el legado dulce de Japón, pero Ochiai siempre será pionera.

Takashi Ochiai junto a su croissant. Foto: Ochiai.
Takashi Ochiai junto a su croissant. Foto: Ochiai.

Junto al predominio de los mochis, los dorayaki, las trufas, los sorbetes y helados artesanales, cabe recordar que esta pastelería ostenta el título al mejor croissant de mantequilla 2013. "Elaboramos unos 200 y unos 250 mochis al día, que acabamos agotando", cuenta el maestro pastelero. En la nueva Ochiai incluso los empaquetan para llevar o regalar con el estampado de la marca. La distinción es la norma.

 

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