Bodega 'Recaredo' (Corpinnat de Sant Sadurní d'Anoia, Barcelona)

Artesanos de las viñas y el terruño

Bodega Recaredo: Ton Mata en la parcela de Costers del Bitlles
Ton Mata es, junto a sus primos Jordi y Josep, la tercera generación al frente de 'Recaredo'.

Llevan casi un siglo dedicados a los espumosos "y otros experimentos", como dejó escrito el abuelo Josep. La tercera generación de los Mata al frente de la bodega 'Recaredo' (Sant Sadurní d'Anoia) sigue afanada en elaborar cavas (ahora bajo la identificación Corpinnat) honestos, elegantes y transparentes, "en los que se marquen las cicatrices de una añada". Por eso, continúan con ese legado sentimental que apuesta por los Brut Nature de crianzas largas, los cultivos ecológicos con vendimia manual, las variedades autóctonas y por un vino de terruño, capaz de representar este paisaje del Alt Penedès. 

La sombra del macizo del Montserrat no alcanza hasta estas tierras de suelos calcáreos, pero su aura protectora sí que vigila y cobija los viñedos que se extienden por Costers del río Bitlles, en las laderas del afluente del Anoia. Por los caminos pedregosos, que van delimitando las parcelas, ciclistas y andariegos levantan polvo al transitar una mañana de agosto. Las vides exhiben impúdicas el verdor de sus hojas al sol, que calienta desde bien temprano. A finales de mes arrancará la vendimia, que concluirá con las últimas cepas de xarel·lo cuando el otoño estrene sus primeros días.

Los viñedos de Costers del Bitlles, rodeados de torrentes, bosques de pinos y suelos muy calcáreos.

"Nuestra obsesión siempre han sido los vinos de terruño, capaces de representar este paisaje tan espectacular del Alt Penedès. Es una evolución coherente con lo que sostenía el avi, que se dio cuenta muy rápido de que si quieres hacer un buen vino, necesitas una buena viña", confiesa Ton Mata, director general de 'Recaredo'. Junto a sus primos, Jordi y Josep, encarna la tercera generación al frente de esta bodega de espumosos, a punto de cumplir un siglo de historia, y que fue pionera en las crianzas largas de Brut Nature y se atrevió, ya hace años, con los cultivos ecológicos en una comarca marcada en el mapa vinícola como cuna del cava.

Bodega Recaredo: visita a los viñedos
En el siglo XIX, con la filoxera asolando Francia, los galos también vinieron al Alt Penedès a por uvas para elaborar su 'champagne'.

Esa forma de hacer del abuelo Josep ha impregnado el ADN de la familia Mata. "Él era un avanzado para su época. En los años 40 del siglo pasado, ya puso en marcha técnicas y métodos de elaboración que hoy día seguimos manteniendo y otros, perfeccionando. Su límite era el conocimiento de entonces", asegura orgulloso el nieto. Ton se reconoce en esa figura poética de "artesano de viñas", por eso en 'Recaredo' han profundizado en la viticultura biodinámica para dar todo el protagonismo al terroir. "Nos habíamos olvidado que el viñedo es un ser vivo y no una fábrica de uvas; que la relación entre los seres vivos es lo más importante en un cultivo".

Bodega Recaredo: viñedo
El viñedo lo componen 80 hectáreas propias y 20 arrendadas y solo se cultivan uvas autóctonas.

Sus conocimientos sobre la cadena trófica que opera en estas tierras les han hecho ver que no es necesario el uso de tantos productos fitosanitarios "y que es mejor trabajar con la naturaleza, en vez de contra ella". Así, entre las cepas crecen pipirigallos, mientras que en los campos en barbecho cultivan en los garbanzos de la variedad cigronet de l'Anoia, leguminosas que son capaces de fijar el nitrato atmosférico en la tierra y transformarlo en nutrientes; los rosales, encabezando cada línea de viñas, alertan de posibles enfermedades; o las plantas medicinales, como la cola de caballo, ortiga o manzanilla, se infusionan y usan para proteger de hongos y estimular las defensas de la vid.

Como el abuelo y los padres, todavía se sigue haciendo la vendimia manual en las 100 hectáreas repartidas por esta comarca de Barcelona. "Vendimiamos a los 10 grados, sin esperar a una madurez total. Hace años, el campo lo trabajaban los jornaleros locales, procedentes de Sant Sadurní d'Anoia, Sabadell, Esparraguera, Barcelona..., o inmigrantes que llegaban de Andalucía y Murcia". Aún recuerda Ton a las hermanas Antonia y Gertrudis, encargadas de limpiar las botellas de cava, que se reutilizaban, y hacer el etiquetado. Ahora son sus hijas las que continúan en otras tareas de la bodega, formando parte de una gran familia, de 40 empleados, donde, además de locales, también hay un senegalés, un malí, una francesa y un portugués.

Bodega Recaredo: Ton Mata probando un 'Reserva Particular 2006'
El vino siempre por encima de la barrica y de la burbuja, "extremadamente moderada".

Largas crianzas de variedades autóctonas

Lo que no ha cambiado en este casi siglo de historia de tradición vitivinícola es la devoción de los Mata por las largas crianzas. En 1944, cuando el fundador Josep Mata Capellades llevaba ya 20 años "dedicado al champán y otros experimentos", arrancó con las elaboraciones de Brut Nature en barrica de roble con el factor tiempo jugando a su favor. "El Brut Nature es un estilo muy transparente con el terruño. Muestra el paisaje, el terreno, sin añadirle azúcares; deja expresarse al vino tal y como es, sin ocultar las arrugas de una añada compleja, pero resaltando a la vez sus mejores virtudes". Estos espumosos, que desde enero de 2019 ya no se engloban dentro de la DO Cava sino bajo la marca Corpinnat, tienen un mínimo de dos años y medio de crianza y algunos, que todavía no están a la venta, llevan hasta 30 reposando en las cavas subterráneas que construyó, a pico y pala, el abuelo bajo la casa familiar en el centro de Sant Sadurní d'Anoia.

Bodega Recaredo: fotos del abuelo Josep Mata y con sus hijos Josep y Antoni
El 'avi' Josep se debatió en su juventud entre el fútbol y la bodega, pero finalmente entregó su vida a los espumosos del Penedés.

"Las crianzas prolongadas le aportan complejidad y densidad al espumoso; añaden una gama aromática muy especial, desde esos toques golosos (torrefactos, canelas, tofe, moca...) hasta los aromas de humedad noble (los sotobosques, setas...), explica con todo detalle Ton mientras prueba un Reserva Particular 2004, que todavía no está en el mercado. Un minuto antes, su primo Jordi ha degollado la botella de manera manual, "tal y como hacía el abuelo y como me enseñó, cuando tenía 17 años, Federico López, el maestro del degüelle en esta casa".

"Con Federico he pasado más horas que con mis propios padres", reconoce Jordi, quien pone en valor esta forma tradicional de descorchar los espumosos: "A diferencia de la congelación de las lías, así se gana sensibilidad de los aromas que se desprenden de la botella y se pueden identificar posibles defectos". En la actualidad, el equipo de degolladores lo conforman ocho personas, a los que hay que formar durante un mínimo de dos años. Hay que tener mucha sensibilidad, pues entre sus manos artesanas pasan cada día años y años de trabajo que no se pueden desperdiciar por el sumidero.

Bodega Recaredo: Jordi Mata degollando una botella de manera manual
Jordi entró en la bodega con 14 años y a los 17 el maestro Federico López le enseñó el arte del degüelle manual.

El Reserva Particular lo crearon Josep y sus hijos, Josep y Antoni, en 1962 con las viñas más viejas de xarel·lo y macabeo. "No era habitual hacer espumosos con las uvas de una sola finca en aquel tiempo. Nos quitamos el sombrero ante esa valentía de guardar botellas durante ocho años para elaborar vinos gastronómicos en una época en la que no era ni rentable ni reconocido", apuntan los nietos e hijos.

Bodega Recaredo: Turó d'en Mota
El 'Turó d'en Mota' es "una reivindicación de las variedades autóctonas y de la tierra", que se ha colocado en el top mundial.

La criatura de la tercera generación llegó con la vendimia de 1999. Nueve años después, aparece Turó d'en Mota, "el primer vino espumoso de la zona del Penedés elaborado con una única viña, una variedad (100 % xarel·lo) y con una crianza de 100 meses". Purismo del terroir. "Nos sorprendió que hasta entonces, y mira que se viene haciendo cava desde 1872, ninguna bodega se hubiera atrevido a hacer cava de parcela. En nuestro caso, nace como un proyecto emocional, más que empresarial", confiesa Ton. La primera añada, de 2008, recibió la máxima puntuación de la historia de los cavas de la prestigiosa calificación Parker. En estas dos décadas de trabajo, solo han salido ocho ediciones, y la actual (2006) acumula 13 años de crianza. "Fue una oportunidad y un deber con el legado familiar", resumen los bodegueros.

Tapar con el paisaje un vino del paisaje

Hoy, todos los espumosos de 'Recaredo' son con uva 100 % propia y de variedades mediterráneas (además de la protagonista xarel·lo, cultivan macabeo, parellada, monastrell y garnacha). Y todas las botellas van selladas con su corcho natural durante la crianza en vez de con tapón corona. El uso de este material tiene una triple función: mejora la rapidez de la degeneración del oxígeno, acercándose al nivel de cero en crianzas duraderas; al ser de la familia de los robles, aporta una tanicidad muy interesante al vino; y es ecológico, por lo que incide en esa regeneración biodinámica de la que presume la bodega. Ton suele citar mucho una frase que le dijo Josep Roca en una de sus visitas: "Si tú quieres hacer un vino capaz de representar el paisaje, tápalo con ese paisaje".

Bodega Recaredo: Antoni Mata, hijo del fundador de la bodega
Josep Mata, segunda generación, puso en el mercado el 'Reserva Particular' junto a su hermano Antoni y su padre.

Muchos de los visitantes que recibe 'Recaredo' al año –una media de 7.000 visitas– vienen también atraídos por ese turismo corchero, "sobre todo norteamericanos y asiáticos, donde se ha hecho muy popular". El paseo por las cavas, casi en penumbra en algunas zonas, va acompañado por el tintineo de los vidrios al golpearse en los pupitres de cemento. Todas las mañanas, de lunes a viernes, los operarios se afanan en girar un cuarto de vuelta las 26.000 botellas que reposan en estos soportes. La producción anual ronda, en los últimos tiempos, las 290.000 unidades, aunque en su enoteca se guardan joyas como el Tribut, 244 botellas con 244 meses en punta y 20 años de crianza.

Bodega Recaredo: en el interior de la cava
Cada año se producen entre 280.000 y 290.000 botellas en 'Recaredo', todas selladas con corcho natural.

Desde hace un par de años, las preguntas de los turistas sobre qué es eso de 'Corpinnat' se han hecho muy comunes, para orgullo de uno de sus promotores. En noviembre de 2017, diez bodegas tradicionales del Penedés comienzan a elaborar espumosos bajo esta marca: "Cor es corazón y Pinnat viene de la raíz etimológica del Penedés. Nos identificamos, por tanto, como el corazón de esta comarca. Estos espumosos son de cultivos 100 % ecológicos, de recolección manual, vinificación integral en la bodega (lo que en los champagnes se identifica como récoltant-manipulant), usamos al menos un 90 % de uva de variedades autóctonas y las crianzas son mínimas de 18 meses.

Bodega Recaredo: botellas de corpinnat
Son el primer elaborador de espumosos con los certificados 'Aged with cork' y 'Demeter', de vendimia biodinámica.

A la vista de que sus peticiones de mejora dentro de la DO Cava no se vieron satisfechas, estas bodegas ('Gramona', 'Llopart', 'Nadal', 'Sabaté i Coca', 'Torelló', 'Can Feixes', 'Júlia Bernet', 'Mas Candí', 'Can Descregut' y la propia 'Recaredo') decidieron salirse en enero de 2019. "Compartimos ese elemento emocional, a veces poco racional, que nos liga a una forma de hacer, de continuar con un legado histórico apegado a la tierra".

'BODEGA RECAREDO' - Carrer de Tamarit, 10. Sant Sadurní d'Anoia, Barcelona. Tel. 938 91 02 14.