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Los desayunos son un muestrario del buen producto cárnico y lácteo de la zona.

Descubriendo La Fábrica de Solfa, en Beceite (Teruel)

Un hotel que vende los paisajes del Matarraña

Actualizado: 11/08/2026

Fotografía: Mónica Grimal

Los Puertos de Beceite, Els Ports como dicen los lugareños en esta zona de Aragón limítrofe con Cataluña y Castellón, son un edén para los amantes del senderismo o la bici de montaña. Y para cualquier deportista son clave el descanso y la buena alimentación. Ambas necesidades se convierten en un placer en el hotel-restaurante La Fábrica de Solfa de Beceite, a orillas del río Matarraña.
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Hoy en día parece una quimera, pero Beceite, un pueblecito turolense de poco más de 500 habitantes según el último censo, experimentó su propia revolución industrial hace unos 200 años. Hasta entonces, este núcleo ubicado en el área más montañosa de la comarca del Matarraña había sobrevivido gracias a sus huertas, los olivos y la madera extraída en parajes tan hermosos como el entorno del Parrizal o alrededor de las rocas del Masmut.

Javier y Alberto Moragrega a las puertas de su hotel-restaurante.
Javier y Alberto Moragrega a las puertas de su hotel-restaurante.

Sin embargo, el mundo de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX necesitaba cada vez más papel y los industriales avispados buscaban los mejores parajes para producir ese bien tan demandado. Y resultó que Beceite tenía unas condiciones ideales. Gracias a que el curso del río Matarraña está plagado de saltos de agua que proporcionan la energía necesaria para estas factorías papeleras, llegó a haber hasta 9 en esta localidad, a la que llegaron trabajadores especializados en la elaboración de papel a partir de trapo de algodón. Esa era la materia prima, la energía la ponía el río y el resultado era papel de hilo que, por ejemplo, se usó en las famosas barajas de Heraclio Fournier o se eligió para grabar aguafuertes de Goya.

Fachada recuperada de la antigua fábrica junto a la ermita de Santa Ana.
Fachada recuperada de la antigua fábrica junto a la ermita de Santa Ana.

De factoría a hotel: dormir en Beceite

Con el siglo XX y las nuevas tecnologías, ese papel quedó tan obsoleto como el proceso artesanal de su elaboración. Así que cerraron las fábricas y sus amplios edificios se reciclaron en granjas. Ocurrió lo mismo con La Fábrica de Solfa, situada en un arrabal del pueblo junto a la ermita de Santa Ana. Lo cuenta Javier Moragrega, propietario de este hotel y restaurante: “Era una granja de pollos cuando la compramos mi hermano Alberto y yo a principios de los 2000. No había ni rastro de su maquinaria. De manera que decidimos vaciar el edificio por dentro y respetar su aspecto exterior, sobre todo sus ventanas, que tan importantes eran para secar el papel”.

Las habitaciones te hacen sentir como en casa. Foto: Marc Prades
Las habitaciones te hacen sentir como en casa. Foto: Marc Prades

Alberto rememora esos inicios: “Le encargamos a Gema Noguera diseñar el interior e ideamos un ambiente que evocara el pasado industrial, pero que a la vez respirase modernidad. Gema era una pintora muy querida aquí y expuso varias veces en otra fábrica del pueblo convertida en centro cultural. Tristemente no vio el fin del proyecto, ya que falleció antes de inaugurar el hotel en 2009”.

En el hotel se respira calma.
En el hotel se respira calma.
El papel, en forma de deseos, vuelve a colgar en La Fábrica de Solfa.
El papel, en forma de deseos, vuelve a colgar en La Fábrica de Solfa.

No es la única persona desaparecida que surge en la conversación, ya que también los Moragrega hablan de su hermano menor, Rubén, que murió en 2018. “Rubén tenía una formación más específica en el mundo de la restauración y él impulsó la apuesta gastronómica de La Fábrica de Solfa”, afirma Javier, que ahora lleva mucho más el delantal que años atrás.

Dónde comer en Beceite: comedor con vistas a un puente renacentista

En la cocina de La Fábrica de Solfa siempre ha primado el territorio. “La base es el producto de la zona y de temporada. Sea jamón, trufa o legumbres. Aunque también nos gusta modernizar desde la tradición”, cuenta Javier sentado en el comedor del hotel, abierto al cauce del Matarraña junto a un puente que se tendió entre los siglos XV y XVI.

Dos platos con producto aragonés: sardina de cubo con pimiento rojo y paté de olivas y ternasco.
Dos platos con producto aragonés: sardina de cubo con pimiento rojo y paté de olivas y ternasco.

“Nuestra clientela quiere probar las carnes de la zona, sobre todo el ternasco, el cerdo y el conejo, o se sorprenden de cómo trabajamos los pescados, desde el bacalao a las sardinas de cubo —sigue relatando Javier—. Pero, además, buscamos recuperar productos autóctonos, como los fessols, una alubia blanca y pequeñita que entre diversos hosteleros de la zona tratamos de mantener”.

Puente pétreo que une el casco histórico con el arrabal donde está el hotel.
Puente pétreo que une el casco histórico con el arrabal donde está el hotel.

Toma el testigo en la conversación Alberto y habla de la cocina del restaurante, que ahora presume de su Sol Repsol: “Incorporamos los productos de nuestro territorio y los alrededores. Al fin y al cabo, tenemos de todo muy cerca. Buena carne, buena huerta, setas, un aceite con DOP del Bajo Aragón, unos vinos estupendos y pescado fresco a 90 kilómetros de aquí”.

Al restaurante también se accede por la fachada que da al río Matarraña.
Al restaurante también se accede por la fachada que da al río Matarraña.

Se ofrece paisaje

Alberto Moragrega resume: “En La Fábrica de Solfa no vendemos habitaciones. Vendemos paisaje y la historia de nuestra tierra. Por eso, no es casual que cada una de las 8 habitaciones del hotel lleve el nombre de las otras fábricas papeleras del pueblo. Queremos divulgar ese pasado, como queremos mostrar el producto local. De ahí que incluso el desayuno ya sea una pequeña degustación de nuestros jamones, embutidos, quesos, aceitunas, todo con pan tradicional”.

Las Rocas del Masmut son el icono de los Puertos de Beceite.
Las Rocas del Masmut son el icono de los Puertos de Beceite.

No obstante, aunque “no vendan habitaciones”, es de justicia hablar de ellas. Están perfectamente abrigadas por las gruesas paredes de la fábrica y abiertas por las numerosas ventanas del edificio original, si bien para darle un tono más acogedor a la historia fabril, se las dotó de techos con vigas de madera y suelos hidráulicos muy hogareños.

Los saltos de agua del río Matarraña proporcionaban la energía a las viejas fábricas.
Los saltos de agua del río Matarraña proporcionaban la energía a las viejas fábricas.
Los Puertos de Beceite son un verdadero paraíso para el senderismo.
Los Puertos de Beceite son un verdadero paraíso para el senderismo.

Aunque para atmósfera casera la del vestíbulo, donde vuelve a colgar el papel como antaño. Si bien ahora para mostrar deseos y recuerdos de los viajeros que pasan por aquí. Muchos de ellos los han escrito en el salón-biblioteca con chimenea de la planta primera. “Es un escenario para sentirse a gusto. Para que consulten un libro sobre la comarca o vean las exposiciones que programamos varias veces al año. Lo que nadie hallará es una tele. Preferimos que la gente desconecte, que disfrute de nuestra casa y, de paso, de la naturaleza que nos rodea”, argumenta Alberto.

“De hecho, antes que el hotel, la empresa original que montamos fue Senda, con la que proponemos rutas por los Puertos de Beceite —recuerda Javier—, y con el tiempo hemos aumentado el catálogo de excursiones y actividades: desde proporcionar bicis para recorrer la Vía Verde de la Val de Zafán que llega al mar a remar en kayak aquí al lado, en el embalse de Pena”. Lo dicho, La Fábrica de Solfa es más que un hotel, es un embajador comercial de la comarca del Matarraña.

HOTEL-RESTAURANTE LA FÁBRICA DE SOLFA. Arrabal del Puente, 16. Beceite (Teruel). Tel. 978 850 756 y 620 217 120

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