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Chilluévar

El paraje de los parajes

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Ambiente serrano, vegetación ribereña, espacio ocupado por pinares... ¿Os gusta el campo? ¿Y qué decís del turismo rural? En Chilluévar encontraréis un aliciente para hacerlo, ya sea en la Fuente del Cocico, el río Cañamares o el Paraje de las Monjas, todo ello cortesía de su entorno natural, dominado en gran parte por el Parque Natural de Cazorla Segura, el espacio protegido más extenso del país. Resulta placentero recorrer las calles empinadas y estrechas, tocar la artesanía de cerámica, respirar las hogueras de las Fiestas Patronales, saborear el lomo de orza en aceite durante San Isidro, que tan famoso ha vuelto a la comarca, y sudar adrenalina al correr delante de la vaquilla suelta en la Feria de la Virgen de la Paz. Porque Chilluévar es amigo de vivir la vida con los cinco sentidos, y firma esa alianza con degustaciones como los talarines, los paparajotes, el pisto de Cañamares, el ajo labrao, las melojas, la ensalada gitana, las gachamigas y el ajoharina. El que desee profundizar en su patrimonio no encontrará resistencia alguna, todo lo contrario; entre la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, la Torre del Duende o el Puente Romano (que algunos sitúan más bien medieval) sobre el río Cañamares, descubrirá que Chilluévar ha escrito con tinta de arquitectura su propio capítulo en el libro de la historia del arte.

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