La Gineta

Cuna de la sempiterna silla de anea

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Términos como ‘ensoguear’ se deben de una manera romántica a La Gineta. Significaba trenzar las hojas de anea para confeccionar los asientos de las sillas. Las sillas de anea, las de toda la vida, las que pertenecen a la memoria colectiva de cualquier español. Aunque se sigue ‘ensogueando’, la fabricación de la silla de anea va decayendo, aunque no su uso. Se inventaron en La Gineta y son toda una institución.

Otra institución es la Iglesia de San Martín de Tours. Su torre marca el punto más especial por su gran altura (46 metros). Cualquiera, en diez kilómetros a la redonda, puede verla. Está construida a base de sillajero y rematada con una linterna renacentista. La iglesia es gótica tardía. La portada principal es obra de Jerónimo Quijano, aunque hay quien la atribuye al eminente Andrés de Vandelvira. Del retablo original que firmaba el genial Juan Sánchez Cordobés solo se conserva la imagen del Cristo de la Buena Muerte y los dos lienzos del segundo cuerpo. Para recordar todo este viaje en el tiempo, en 2004 se abrió en La Gineta un Museo Etnográfico.

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