Minas de Riotinto

Minas de Riotinto

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El planeta Marte está en Andalucía. Es posible que este fuera el titular de algunos de los diarios más reconocidos del mundo, si no fuera porque este lugar tuviera millones de años y no fuera conocido por todos los onubenses y demás visitantes que llegan aquí año tras año para descubrir el secreto del gemelo marciano en la Tierra. Vamos que no es actualidad y efectivamente no es Marte, pero se le parece. De hecho el suelo ha sido utilizado en varios documentales como ejemplo de la superficie de ese planeta. Y además, por si ya fuera poca historia la que tiene, este es el lugar donde nació el fútbol, nada más que a 74 kilómetros de Huelva.

Llega un aire solitario, de esos que moverían perezosamente las hojas de los árboles en el caso de que aquí las hubiera. Aunque aún queda algo de vegetación que se ha ido haciendo hueco después de años, este no parece su lugar. Los cráteres excavados en la tierra disfrutan ahora porque las manos del hombre no rebuscan en sus entrañas. Algo rojo discurre por la tierra, perezoso, quemado por el trabajo de tantos años atrás a la vez que descansa y se luce para el turismo, aprece un río de metales que brota desde el subsuelo, su nombre como el vino, Riotinto. Muy cerca un cráter, una luna de Huelva recuerda que ella fue el corazón de la tierra inspirando películas con ese nombre, mientras aguantaba estoica que los ingleses, hace más de doscientos años, sacaran de sus adentros oro y bronce.

La corta Atalaya, la explotación minera a cielo abierto más perfecta de Europa, es un cráter o más bien una especie de coliseo romano marciano, casi tan grande como un campo de fútbol. Aquel que lo visita no encuentra palabras para describir esta parte del espacio exterior en la naturaleza de Huelva producto de la explotación minera. Los lugares que aquí se nos van apareciendo son insondables. El Cerro Colorado, que parece una montera roja, se despide en la salida del pueblo, cogiendo la carretera hacia Nerva, se trata de otra de las minas de la que los ingleses extraían cobre, oro y plata llegando a producir al año 6.700 kg de oro y 140.000 kg de plata. Ahora es un eco que pinta sus tierras de diferentes colores creando paisajes increíbles para aquellos que no creen que exista un planeta diferente con vida. Ahora sabemos que sí que lo hay, la vida marciana de la Tierra: las Minas de Riotinto de Huelva.

En torno a las lindes de las minas se encuentra un precioso barrio inglés, el barrio de Bellavista, en el que se instalaban desde 1873 las clases altas inglesas que explotaban las Minas de Riotinto. Tal cual se conserva hoy el barrio victoriano, reducto británico que contrasta con el paisaje. Conocer Las Minas de Riotinto es adentrarse en un paisaje radicalmente diferente, en nada parecido a cualquier cosa que se haya visto antes. Se pueden visitar todas sus inmediaciones, incluso desde una preciosa locomotora del siglo XIX que nos adentrará en el río hasta Peña de Hierro. Allí es posible coger su agua roja y recorrer también la historia de la mano del Museo Minero Ernest Lluch y del Histórico, ambos clave para conocer los entresijos que se encierran en este paraje tan marciano y distinto.

Ha sido escenario de una serie de simulaciones de la exploración de la superficie marciana por parte de un astronauta y un robot dentro del proyecto europeo Moonwalk, coordinado por el Centro de Astrobiología.

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