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Siurana

La ciudad indómita

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Los carruajes tirados por caballos de una imaginaría Guardia Real siguen trotando por las piedras. Pero ahora lo hacen turistas en bicicleta paseando por el terreno llano de la villa más medieval de Girona, el último reducto de la reconquista de Cataluña del que cuenta una leyenda que una reina mora con mucho carácter fue capaz de lanzarse desde un risco antes que rendirse a los cristianos. Alguien que gustó de la Historia llamó al mirador de la villa, el Salt de la Reina Mora. Y es que a cualquiera, no solo a la reina obstinada, le costaría creer que hubieran podido con Siurana. Entre otras cosas porque es difícil llegar hasta ella, ocho kilómetros la separan de Cornudella, por una de esas carreteras que se empeñan en alejarse de las líneas rectas. Sin embargo, una vez allí es muy fácil recorrerla, el terreno de piedra medieval se mantiene llano para orgullo de bicicletas y caminantes cansados.Las casas se empeñan en subirse unas sobre otras molestando el trazado de las calles que acaban enmarañándose, algo típico de las villas medievales. Esto despista a veces a los GPS, porque la tecnología chirría un poco en este precioso paisaje. Aunque no para la iglesia parroquial de Santa Coloma que siempre reluce en los amaneceres sus muros románicos, no es que este loca, es que simplemente quiere salir bien en la foto. Junto a ella, una torre gótica también quiere aparecer en las pantallas que sacan de los bolsillos los turistas. Esta vez no van sobre dos ruedas, sino con unas cuerdas que les cuelgan de la vestimenta, son escaladores de la villa. Quieren retratar los restos del castillo del siglo XVII, demostrando que la Historia y el carácter perdura en Siurana, al igual que la leyenda de la Reina Mora.