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Villanueva del Aceral

Mudéjar en el hogar de las aves

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Pueblo de 137 habitantes, más o menos a mitad de camino entre Arévalo y Madrigal de las Altas Torres, en el cruce con la carretera que conduce a Fontiveros. Distancia a Ávila: 67 km.

La estructura más antigua de la iglesia de San Andrés Apóstol es la torre mudéjar, posiblemente del siglo XII o comienzos del XIII y de origen militar, algo típico en este rincón norte de La Moraña. Son más complejas de lo que parece, están divididas en varios niveles abovedados (a menudo apuntados para adaptarse al espacio estrecho) y las escaleras se embuten en los muros, lo que exigía mucha pericia a los artesanos alarifes.

En el interior, dos relieves que se atribuyen a un discípulo de Vasco de la Zarza y unos curiosos azulejos con motivos modernistas en el presbiterio, como ejemplo de que no hay pueblo que no cuente con algún detalle particular, cuando no único.

Aquí y allá algunas casonas castellanas de labor, de una o dos alturas, con su típico ladrillo visto, aunque a veces solo se instala como capa exterior y esconde gruesos muros de adobe como aislante térmico (si afuera aprieta el calor, al entrar se tiene la misma sensación de abrir una nevera). Y un toque excéntrico en la villa: una vivienda de dos pisos pintada de verde pino.

El pueblo se incluye en la zona Zepa de protección de aves más amplia de Castilla y León, que concentra un centenar largo de especies, especialmente esteparias.

Toda la zona estaba plagada de charcas y lagunillas, lavajos se les llama por aquí. El más cercano a Villanueva es la Laguna del Obispo, estacional si llueve mucho y seguido, como todos los ríos excepto el Adaja.

Desde el pueblo parte un camino agrícola que flanquea por la derecha la carretera hacia Arévalo. A medida que se acerca a esta población, empiezan a aparecer grupos de pinos resineros y piñoneros, con alguna que otra encina.