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Villavaliente

La vida en el llano

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Las primeras tardes de otoño, bestias cansadas. Escarcha en invierno, el humo en las calderas, reuniones de abuelas y vecinos en torno a los guisos y las especias. Noches largas cuajadas de estrellas. El calor de la lumbre. La primavera. Impaciencia por las lluvias. El desasosiego de las heladas. Tiempo de siega. En las eras se extiende la parva, se trilla…  La vida en el llano de Villavaliente, un pequeño reducto en el arel manchego, donde tropiezas con bombos y cucos antiguos. Más atrás hubo íberos. Quedan las ruinas de Valenbonga. La iglesia, en el pueblo, no es un edificio grande. Seguramente porque la localidad dependió hasta tarde de Jorquera. Es sencilla, levantada sobre pilares lisos de sillería.

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