Basílica de Covadonga

Basílica de Covadonga

Una arquitectura grandiosa y bella. El rojo, que tira a rosa o marrón dependiendo de la iluminación solar de la hora del día, reclama un buen vistazo. Antes de entrar en ella, podrán mirar a lo lejos, hacía arriba, llegando al mirador. La vista es espectacular y entre los picos y contornos de las montañas podrán ver, a gran distancia, unos diminutos destellos que reverberan. Son las lunas laterales de los autobuses que transportan pasajeros a los lagos de Covadonga. Ya sin el catalejo, al lado justo, tendrán la basílica para contemplarla. Es recomendable, antes de pasar dentro, rodear el edificio para no perder detalle de los elementos ornamentales. Su bello ábside, las dos torres con los pináculos, todo el conjunto es lo que obliga a girar la cabeza cuando se va por la carretera colindante. Una vez dentro, es inesperado lo oscuro que se encuentran las salas. Para todos los turistas que la visitan se encuentra bastante acondicionada y bien cuidada. Una de las prestaciones con las que cuenta es el aparcamiento público situado a 20 metros de la entrada de la propia basílica. Sobre su colina sigue oteando, con cierto reposar ufano, la cordillera entre la espesura de los árboles que la rodean. Como si compitiera con el precioso enclave natural donde se ubica.   

Contacto

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985848043
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