Parque del Lledó

Parque del Lledó

Dentro de este municipio rodeado de bellas montañas y extensos valles existe un pequeño pulmón verde, de unas tres hectáreas, lugar perfecto para que los niños jueguen, sueñen y acaben agotados al final del día. El paseo de la entrada, donde grandes pilares se esconden entre los cipreses y chopos que lo decoran, nos sumerge en un mundo en el que su auditorio, con forma de anfiteatro al aire libre, es el escenario donde nuestros hijos se convierten en nobles caballeros que, a lomos de su corcel, rescatan a la dulce princesa presa de un feroz dragón. El estanque, con sus peces de colores, sirve como calculadora para ir sumando el número de ejemplares que disfrutan de las migas de pan que desde la orilla les ofrecen. Sus zonas infantiles, como si de olimpiadas se tratase, se llenan de gritos de padres que, bajo el lema de "¡ten cuidado!" persiguen a las fierecillas que con saltos, carreras y descenso de tobogán arriesgan al máximo su pellejo con el fin de no condecorarse con la tan poco deseada rozadura. Y sus históricas fuentes son el objeto de deseo cuando estos niños desean refrescarse y reponer energías. Pero lo más característico y singular de este bello paraje es su nueva pista de skater. Construida tras la petición masiva de los jóvenes del pueblo y como si de una piscina vacía se tratase, este recinto hundido en el terreno les da la posibilidad de, bajo la protección de rodilleras, coderas y casco, sumergirse con sus patinetes con el fin de aprender a realizar figuras y piruetas en el aire.