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De Galicia a Canarias, lo mejor de la cocina española tiene en las mujeres uno de sus pilares más sólidos y creativos. Chefs, sumillers, jefas de sala, empresarias… Ellas ponen cada día todo su talento, experiencia y sabiduría para elevar la gastronomía española, convertir cada plato en un viaje por el mejor producto y demostrar que sentarse a la mesa en España es, siempre, una experiencia única e irrepetible. Los Soles Repsol 2026 han sido, una vez más, una gran celebración de nuestra gastronomía y de la afortunada diversidad que la define. Aprovechamos las nuevas distinciones para bucear por el presente y el futuro de las mujeres más destacadas de la escena culinaria española y para descubrir a prometedoras figuras que dan y darán mucho que hablar. Acompáñanos en este atlas gastronómico con acento femenino.
Con la mayor distinción, a la chef de A Tafona (3 Soles Guía Repsol) no se le olvida nunca de dónde viene. En su discurso de agradecimiento en Tarragona se acordó especialmente de Merce, la persona que empezó fregando los platos en su restaurante y ahora es cocinera -”ella fue la primera empleada, es familia”- y de su deseo de que cada vez más mujeres copen esta lista. Todo un gesto que no es casual. Además de llevar más 17 años poniendo en pie su restaurante en Santiago de Compostela, Freitas ha tenido tiempo para impulsar 'Amas da Terra', una red para reivindicar y conectar a las mujeres mariscadoras, agricultoras o cocineras, entre otros oficios. Trabajo duro, pasión y mucho sacrificio acreditan una trayectoria tan impecable como la propuesta del nuevo Tres Soles: una cocina pegadísima a la tierra, a los productos locales, cocinada con todo el alma de Galicia. “Soy lo que soy porque me he caído muchas veces. Comer en A Tafona es comer en mi casa”, resume Freitas.
“La presión crea diamantes”. Así se presenta en Instagram la donostiarra Nagore Irazuegi, y la frase no puede definirla mejor. De joven, estudiar se le quedaba corto para sus planes, pero en los fogones del restaurante Regatta de San Sebastián encontró pronto su vocación y, sobre todo, su capacidad de liderazgo. Con 21 años ya gestionaba un local en Sotogrande y a los 23 abrió un negocio en Verbier, en los Alpes suizos, con un inversor. Después vinieron Barcelona, Donostia, Vitoria… y Madrid, donde se ha consolidado con proyectos sólidos y muy atractivos, primero Arima -en la efervescente y disputada calle Ponzano- y después en Bascoat (2 Soles Guía Repsol), a pocos pasos del Bernabéu. El éxito de esta propuesta ya vale Dos Soles Repsol. Junto a su compañero Rodrigo García hacen un buen tándem y traen una cocina de producto excelso, temporada pura y mucha alma vasca —hasta la barra de pizarra de 3.600 kilos simula el rompeolas del Paseo Nuevo de Donosti— que Nagore resume con precisión: "Producto, producto y producto, es lo que encontráis aquí."
“Mi cocina es un viaje continuo, un espacio abierto donde construir la memoria gustativa del futuro”. No es una frase vacía para definir su restaurante, sino un acertado resumen de su proyecto de vida. Carito Lourenço llegó desde Argentina a Valencia muy joven. En la terreta encontró a su compañero de vida y partner in crime en la cocina, Germán Carrizo, con el que empezó a construir las bases de Fierro (2 Soles Guía Repsol). Curtida con chefs como Quique Dacosta y formada en la alta pastelería, la disciplina y la emoción de Carito se saborean en cada plato. Muy cerca del bullicioso mercado de Ruzafa, la cocina de Carito y Germán es una muy particular e inclasificable fusión de su Argentina natal con el Mediterráneo en el que han echado el ancla.
En Hoznayo (Cantabria), una encantadora casona solariega montañesa del siglo XVIII acoge La Bicicleta (2 Soles Guía Repsol), uno de los restaurantes referentes de la gastronomía cántabra y la historia de un salto al vacío que mereció la pena. En 2011, cuando la salvaje crisis económica acababa con todo y sin experiencia en hostelería, Cristina Cruz, con formación en Bellas Artes, apostó por abrir una casa de comidas que casi muere de éxito. Aprendiendo de los errores y en comandita con Eduardo Quintas, le dieron una vuelta a La Bicicleta en 2016 hasta convertirla en lo que es hoy. Un proyecto sólido donde no tienen miedo a las innovaciones pero mantienen los pies en la tierra y sin impostura. "La cocina y una buena mesa ayudan a compartir la felicidad", resume.
Desde Cipolletti, en la Patagonia argentina, llegó Fabiana Arévalo para enamorarse de la Toscana española y plantar una semilla en el bonito pueblo de Valderrobres (Teruel). Tras formarse y darlo todo en cocinas como La Torre del Visco o Les Capçades en Horta de Sant Joan (Tarragona), Fabiana apostó por abrir en 2012 el Asador Baudilio (1 Sol Guía Repsol) Sí, un asador, aunque ella siempre tuvo claro que quería ir más allá: "En cuanto ven cuál es tu origen, te relacionan con los asados, pero a mí me gusta la cocina más elaborada". En 2019 dio el paso definitivo y reformuló su apuesta en este coqueto restaurante en el corazón del pueblo, donde el menú degustación es la propuesta principal. Una cocina marcada por la temporada y el producto de proximidad -ternasco de Aragón, trufa, verduras de huerta propia…- pero sin cerrarse puertas ni olvidarse de sus orígenes.
Amor y honestidad son los principales valores que se respetan en la historia de Sonia Prieto, jefa de sala de El Portal de Albarracín (1 Sol Guía Repsol), en el bonito pueblo turolense del mismo nombre. Este restaurante fue antaño el de los padres de Sonia y ella ha sabido convertirlo en algo más que una herencia familiar. El Portal de Albarracín es el mejor argumento gastronómico para visitar Albarracín. En las cocinas, Reynol Osorio cocina como el más aragonés, a pesar de ser originario de República Dominicana, donde conoció a Sonia y empezó a tejerse romance con producto local, con mimos y sin artificios. Todo se refleja en la carta, con dos menús degustación y una bodega íntegramente aragonesa. La experiencia se completa con lo íntimo del restaurante, con solo seis mesas, para que los comensales sientan todo el cariño que Sonia y Reynol le ponen a todo lo que hacen.
Lucía Boned, jefa de sala, atendiendo una de las tres únicas mesas. Foto: Aránzazu Navarro
Detrás de cada gran cocina hay una gran sala, y en el Asador Galino Pueyo, en Tardienta (Huesca), esa sala es Lucía Boned. Compañera de vida y de proyecto de Miguel Galino, Lucía es el pilar que sostiene la experiencia en sala mientras él dirige una cocina que hace brillar todo lo que pasa por los fuegos, epicentro de Galino Pueyo. Solo llevan tres años abiertos y ya atesoran su primer Sol Repsol, un logro que va más allá de lo gastronómico: es un argumento de peso para apostar por el medio rural y poner Tardienta en el mapa gastronómico nacional. Lucía y Miguel van a por más.
Sandra Guadalupe llegó al mundo de la restauración casi de rebote. Venía de la gestión y la administración y con la crisis de 2010 Orlando Ortega, chef, le pidió que le echara una mano. Primero fue solo dar la bienvenida a los clientes y llevar las cuentas pero poco a poco se implicó al máximo en el proyecto de Lilium, que desde que abrió en 2006 en Tías hasta lo que se puede disfrutar a día de hoy en Arrecife ha sufrido una metamorfosis. Y la mano de Sandra se nota tanto como la de Orlando en los fogones. La necesidad se convirtió en vocación y Lilium es hoy un viaje muy canario, un restaurante que no olvida el espectacular paisaje volcánico de la isla que habita. La experiencia, según Sandra, "empieza desde que el cliente reserva y termina cuando le gusta tanto que vuelve para repetir".
De sabor canario también saben mucho en el restaurante Moral, en Santa Cruz de Tenerife. Iciar Pérez y Juan Carlos, son el tándem que lleva las riendas de este acogedora casa del siglo XIX que contiene tan solo 7 mesas para degustar una propuesta muy singular y creativa de la gastronomía canaria. La pareja se conoció formándose a principios de 2010 y todo lo que está sobre la mesa es la demostración del gran oficio y experiencia que atesoran. Iciar lleva más de una década entre fogones de grandes hoteles, aprendiendo con Eneko Atxa en Bilbao... y desde 2024 es, junto a Juan Carlos, la dueña de su propio proyecto. Su historia acaba de empezar y ya cuentan con 1 Sol.
Formada como pastelera y curtida en cocinas como Deliranto, Lucía Fernández llegó de Andalucía a Cataluña con sus raíces bien cargadas para unir su talento y su cocina a la de Nil Bono. Ambos han juntado dos décadas de experiencia en los mejores restaurantes y fusionado el sabor de Cataluña y Andalucía en los platos de Cervus, un referente en Reus y en toda la provincia de Tarragona. El resultado de este intenso mestizaje es mucho más que la suma de dos almas. Una cocina inquieta magníficamente ejecutada.
Difícil encontrar nombre más certero para este restaurante de Palamós que Laura Vicente y Jordi Simón fundaron en 2014 fusionando sus apellidos y su manera de entender la vida alrededor de una mesa. Dvisi trae una cocina divergente ,como ellos mismos la definen, que viaja entre el Mediterráneo, Asia y Latinoamérica sin perder de vista el producto local y la temporada, pensada siempre para compartir. "Nos gusta recordar de dónde venimos y marcar nuestro propio camino", dice Laura. En fin, lo que reza el nombre del restaurante es una gran verdad: de vicio.
La chef Lucía Grávalos. Foto: Sofía Moro
Con solo 16 años empezó en la escuela de hostelería de Benasque y desde entonces no ha parado. Prácticas con Martín Berasategui, cocina junto a Dani García en Marbella, una etapa en repostería, luego con Álvaro Salazar en Mallorca... Lucía Grávalos acumula proyectos y aprendizajes a toda velocidad. En Madrid ya conquistó un Sol con Mentica. Y ahora sigue brillando con Desborre, donde la memoria de la huerta riojana y una apuesta por la cocina regenerativa marcan el camino. Con mucho camino por delante, esta chef riojana es, sin duda, uno de los nombres a seguir de la gastronomía española.
En una masía escondida en la pedanía de Nulles, en plena llanura del Camp de Tarragona, Fina Domingo y Xavier Fabra llevan años haciedo lo que ellos llaman "la cocina de domingo, la de fiesta": aquella que recupera la memoria de los sabores de siempre con la motivación de devolverles el lugar que merecen. Quinta Forca solo abre sábados y domingos, con un menú degustación que cambia cada mes según lo que manda la tierra. Ecológica, local, de temporada y sin impostura. "Buscamos conectar con la emoción, con la memoria de las madres, quienes nos cocinaban y nos han hecho crecer", resumen.
Tras una vida dedicada a la construcción, Óscar Campo e Inma Martínez Olea apostaron en 2008 por algo aparentemente improbable: un restaurante de parrilla con granja escuela en Funes, un pueblo de la Ribera navarra. En los últimos años, dos de sus tres hijas se han incorporado al negocio familiar: ahora Anaïs cocina junto a su padre, mientras Nahia defiende la sala con su madre, esbozando así un futuro en femenino para Halconeras de Sancho IV. Crían sus propios bueyes y terneros, recogen huevos de sus gallinas, cultivan su huerta y cocinan todo sobre las brasas. El pescado a la parrilla es una de las señas de esta casa, donde la cocina y los animales conviven, literalmente.
Mar Soler nació en Gandía, estudió ADE antes de decidirse por la cocina, y pasó por los fogones de Saiti junto a Vicente Patiño mientras ya daba servicio en 2 Estaciones. Inquieta y metódica a partes iguales, amplió su formación en el Basque Culinary y asumió también la parte operativa del restaurante. Desde 2016 en el corazón del valenciano barrio de Ruzafa, Mar entiende el cambio como necesidad de expresión constante: la carta se transforma cada estación y el producto manda. Nueve años de coherencia y trabajo duro le avalan y acaba de llegar el primer Sol para reconocer su gran esfuerzo.
En Pedreguer, a un paso de Dénia, la fachada blanca y azul de Ausiàs ya anuncia algo muy especial. Dentro, Felicia Guerera y Ausiàs Signes -que se conocieron durante un curso en Le Cordon Bleu- han construido juntos un proyecto que es también una historia de vida: su hija nació el mismo mes que abrió el restaurante. Mientras Ausiàs despliega una cocina técnica y emotiva, Feli lleva la sala con la misma precisión y cariño que se viven en los platos. Con su primer Sol Repsol, la excelencia y la ilusión están reconocidas y se sirven a partes iguales.
Quien pasa por la barra de Jara y Carlos repite. Foto: Hugo Palotto
“Este restaurante quería ser un bar”, cuentan en su página web. Y lo es, aunque de los que te dejan sin palabras. Jara Jiménez Espino y Carlos López Fruto abrieron en 2021 en Mérida con la convicción de reinterpretar la esencia del bar clásico extremeño desde la técnica y la creatividad. Jara, formada en las escuelas de hostelería de Badajoz y Mérida y con paso por cocinas de Cantabria, Andalucía, Andorra e Ibiza, volvió a casa con las ideas muy claras. Desde entonces El Bar no ha parado de evolucionar, temporada a temporada, con un menú omakase que pide al comensal que confíe y se deje sorprender. Solo acaban de empezar.
Zuriñe García llegó con 21 años a Andra Mari de Galdakao para unas prácticas que acabaron siendo 20 años de carrera. Allí fue jefa de cocina y construyó una reputación sólida en la escuela vasca. Cuando sintió que tocaba algo nuevo —"necesitaba un cambio, estaba demasiado asentada"— dio el salto al Puente Colgante Boutique Hotel de Portugalete, un edificio centenario con todo el encanto de la ría y acoge El Paladar. Allí se encontró con Lorena Cuevas, su jefa de sala, que gestiona una bodega de más de 150 referencias con especial atención al txakolí de pequeñas bodegas y recibe a cada comensal el buen hacer de quien sabe que la experiencia empieza mucho antes del primer plato.
En Hervás, un pueblo de la Vera cacereña famoso por su judería medieval, el Restaurante Nardi lleva desde 1980 siendo la mejor excusa para hacer una parada y quedarse a comer. Hoy lo lleva José Miguel Sánchez, hijo del fundador, junto a su mujer Vega Serrano, la anfitriona que convierte cada visita en algo más que una comida. Sala especializada, ambiente tranquilo y una propuesta de cocina regional extremeña con las carnes a la parrilla como eje.
Eva Guzmán creció en Banzas, una aldea de unos 80 habitantes en la ría de Muros y Noia. Se fue a estudiar a Santiago, recorrió cocinas de Barcelona y ciudades gallegas junto a su pareja Fernando Rodríguez, y cuando la pandemia aceleró los planes, volvió a casa. O Secadeiro nació en un antiguo secadero de cereal que era propiedad de sufamilia, donde sus abuelos y bisabuelos guardaban el grano. Hoy, Eva dirige la sala de ese mismo espacio de piedra, mientras Fernando cocina con la huerta que cultivan ellos mismos a pocos pasos. Seis mesas, un solo menú degustación de microtemporada y una convicción firme: "Lo que hacemos aquí sería muy difícil en una ciudad”.
Cocina y sala son dos piezas inseparables que tienen que funcionar como un reloj para que todo encaje. En Moderna Tradición, en plena calle Sagasta de Logroño, Beatriz Mendoza representa esa otra pieza no siempre tan popular pero sí igual de importante para cualquier proyecto gastronómico. Es la jefa de sala de esta vermutería gastronómica con un doble registro: barra informal y comedor, con la cocina riojana actualizada como apuesta. Junto al buen hacer del chef Juan Carlos Zapatero, ofrecen guisos de cuchara y platos con mucho criterio.
Ángelica compagina la jefatura de sala con la supervisión de toda la bodega. Foto: Adrián Baúlde
Gunnen significa "alegría compartida" y Angélica Vieira es quien se encarga de que esa alegría llegue a cada mesa. En este pequeño restaurante de tres mesas del barrio coruñés de Matogrande, Angélica es la maître y sumiller: recibe a cada comensal, explica con mimo cada vino de una bodega con un 70% de referencias gallegas y rompe con delicadeza las barreras entre sala y cocina. Ella y Chechu Rey -su pareja y chef- abrieron Gunnen en julio de 2024. En poco más de un año ya tienen el primer Sol Repsol.
Cocina Cabal no sería lo mismo sin Sonia González. Jefa de sala desde que el restaurante abrió en Oviedo en 2019, es ella quien convierte cada servicio en una experiencia fluida y sin fisuras, con esa discreta pericia de quien sabe que la bienvenida ya es el primer plato. El comedor, luminoso y con la cocina a la vista, invita a los comensales a ver y disfrutar. Producto asturiano, técnica sin aspavientos y el título de mejor fabada del mundo en 2022 en el haber. El primer Sol Repsol reconoce lo que los ovetenses ya sabían desde hace tiempo.
Ingeniera de obras públicas de formación, Ana José García siempre tuvo la cocina como asignatura pendiente. Durante años compaginó el casco y las botas con cursos de restauración, hasta que una crisis -de las que cambian los planes para bien- le dio el empuje definitivo: guardó las herramientas de obra y se metió de lleno a los fogones. Estudió restauración y trabajó en el sector hasta que supo que la bodega familiar Viña Elena estaba creando un espacio gastronómico en Jumilla, se presentó. Y se quedó. Hoy es la chef que traduce en sabores la memoria de cuatro generaciones de la familia Pacheco: recetas de siempre ( carrilleras al vino tinto,paletilla de cordero…) con toque personal es lo que ofrecen en La Casa de los Abuelos.
Patricia es la responsable de la bodega de Erre que Erre, que apuesta por vinos de proximidad. Foto: Josep Perelló
Hasta que conoció a Ricardo Moltó (chef de Erre que Erre), Patricia Monllor trabajaba en la industria juguetera de la comarca alicantina de Ibi pero desde entonces ha dedicado su formación y su experiencia a los vinos y a los fogones. Se tomó tan en serio lo de la ser sumiller que hasta quedó finalista en uno de los concursos de cata más prestigiosos del país. Hoy lleva la sala y la bodega de Erre que Erre con la naturalidad y la precisión de quien sabe exactamente lo que tiene entre manos. Su apuesta es clara: vinos de proximidad, precios honestos y pequeñas bodegas de la comarca alicantina que merecen más atención de la que suelen recibir. En cocina, su marido Ricardo reinterpreta los platos tradicionales de la zona con técnica y criterio.
La chef Esther Manzano dirige junto a su hermano Narbasu. Foto: Alfredo Cáliz
El refugio de los hermanos Manzano en Cereceda (Asturias) es el lugar perfecto para sentirse como en casa y dejar que las manos expertas de Esther, Nacho y Sandra hagan de una visita a este Palacio a los pies de la Sierra del Sueve una experiencia irrepetible. Narbasu es casi un retiro para disfrutar de lo mejor de la cocina tradicional asturiana en un entorno excepcional. Con huerto propio, producto de la finca y una cocina pegada a la tierra que recupera los clásicos que marcaron época en el celebrado Casa Marcial (3 Soles), los Manzano son el mayor exponente de la hospitalidad asturiana.
Nacho Ventosa y Sara Aznar, los responsables del éxito de Los 33
Escenógrafa de formación y hostelera por herencia familiar -sus padres abrieron el mítico Viajero de La Latina, en Madrid-, Sara Aznar lleva la hostelería en el ADN. En 2022 abrió Los 33 en la plaza de Salesas junto a Nacho Ventosa, apostando por una cocina hispano-uruguaya sin ceremonias: brasa de leña, cocina abierta de la una del mediodía a la una de la madrugada y el bikini a la parrilla como uno de los platos más virales de Madrid. La etiqueta de “restaurante de moda” no resta un ápice de buen gusto a todo lo que tiene que ofrecer Los 33.
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