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El embalse de La Sarra y algunos de los picos de tres mil metros al fondo.

Ruta por el embalse y el asador La Sarra (Sallent de Gállego, Huesca)

Comer casi con los pies a remojo en el Pirineo oscense

Actualizado: 03/09/2026

Te proponemos un paseo por el embalse de La Sarra, un rincón del Valle del Tena, en pleno Pirineo oscense, donde desconectar y disfrutar de la naturaleza, para luego darse un homenaje gastronómico en el asador del mismo nombre.
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Sallent de Gállego, el embalse de Lanuza y el festival Pirineos Sur son algunos de los escenarios y eventos más reconocibles del Valle de Tena. Acaparan la atención de miles de turistas que, especialmente en verano, se acercan al Pirineo de Huesca. Pero este entorno es tan grande y sugerente, hay tanto que ver y hacer que, al margen de los lugares más visitados, todavía pueden encontrarse pequeños rincones donde perderse. Uno de ellos -realmente son dos- se sugiere en estas líneas: el embalse y el asador del mismo nombre, La Sarra.

El paseo por la orilla del embalse es muy agradable.
El paseo por la orilla del embalse es muy agradable.

La visita puede hacerse en el día. Es cómoda y se llega con facilidad desde Sallent de Gállego. Apenas cuatro kilómetros separan esta localidad del embalse. Eso sí, se hacen por una carretera estrecha por la que hay que circular con precaución. Hay tramos por donde dos turismos, al cruzarse, se las ven y se las desean para pasar, circunstancia que se complica si uno de los vehículos es una furgoneta o una autocaravana.

Ruta con niños

Una central hidroeléctrica justifica la presencia del embalse, de menores dimensiones que el de Lanuza, pero con mucho encanto. Una ruta circular bien señalizada permite recorrerlo en poco más de una hora. Puede iniciarse por la margen derecha según llegamos de Sallent. Tomando como referencia el asador —donde aparcan la mayoría de los vehículos— se inicia un ligero ascenso sin perder la referencia del río Aguas Limpias, que acompaña cada paso.

Ideal reposar junto a las aguas del embalse.
Ideal reposar junto a las aguas del embalse.

Junto al puente de las Faxas, muy cerca del asador, el camino asciende con suavidad hasta un pequeño llano. El desnivel que se supera en todo el trayecto es de apenas 50 metros, así que el paseo se puede hacer con niños. En los claros del bosque conviene parar para disfrutar de las vistas hacia la Punta dera Facha y las cumbres cercanas. El aire huele a musgo y a tierra húmeda. O es lo que uno desea imaginar, porque en la zona, como en el resto de España, ha llovido muy poco desde la primavera. El bosque denso, los pinos, los abetos y los helechos crean esa atmósfera fresca y silenciosa.

El sendero serpentea entre prados y arroyos hasta llegar al puente de Carlitos Royo, una pasarela metálica que se salva sin problema. Se inicia aquí el recorrido por la margen izquierda del embalse, entre claros del bosque que permiten ver el agua. El paseo es suave, agradable, refrescante —por esta zona se hace a resguardo del sol— y apenas está transitado. Ideal si lo que se busca es pasar un día de desconexión y vivirlo sin mirar el reloj.

En la orilla del embalse también se pesca.
En la orilla del embalse también se pesca.

Se camina a los pies de la Peña Foratata, cuya mágica presencia tanto se identifica con Sallent de Gállego. Sin embargo, desde La Sarra, la visión de la montaña es muy diferente. Al cruzar a la margen derecha por la presa del embalse, la circular se completa por una pista forestal. La perspectiva cambia y el encanto reside en las vistas, con la lámina de agua en primer plano y, de fondo, los bosques que crecen hacia las montañas peladas de tres mil metros de los alrededores: Balaitus, Palas, Arriel… El listado de grandes cumbres es amplio. De hecho, muchos montañeros utilizan este lugar como punto de partida para ascender a estos y otros picos renombrados del Valle de Tena.

La ruta por el embalse de La Sarra es cómoda y se puede hacer con niños.
La ruta por el embalse de La Sarra es cómoda y se puede hacer con niños.

Refrescante asador

La otra mitad de la ruta está vinculada a la gastronomía. Ahí es donde encaja la presencia junto al río Aguas Limpias —en la cabecera del embalse— del Asador La Sarra. Es un negocio familiar que regenta Jorge Ferrer desde hace unos cuantos años. El lugar es de película. Disfrutar de la comida junto al río, que discurre apenas a dos metros de las mesas, es un lujo. Incluso se puede entretener la espera remojando los pies en el agua. Eso sí, está fría. Estamos a 1.400 metros sobre el nivel del mar y se nota. Vaya si se nota.

Mientras esperas a que llegue el plato, te puedes remojar los pies en el río.
Mientras esperas a que llegue el plato, te puedes remojar los pies en el río.

Así como en Sallent de Gállego la oferta hostelera es grande, este asador es el único establecimiento de la zona. También hay varias mesas en un merendero que está justo al lado, para los excursionistas que prefieren organizarse la comida por su cuenta. Pero si la opción es quedarse a comer en La Sarra, conviene reservar con tiempo, sobre todo en verano. “Los fines de semana hacemos dos turnos; hemos llegado a dar 200 comidas”, comenta Jorge. Y eso sin contar los bocadillos y raciones, que se ofrecen hasta las cinco de la tarde, que es cuando se echa el cierre. “Por la noche creo que trabajaríamos bastante bien —prosigue—, pero es difícil encontrar personal para otro turno”.

En este proyecto trabajan Jorge Ferrer, su pareja y sus hermanas.
En este proyecto trabajan Jorge Ferrer, su pareja y sus hermanas.

La parrilla: reina del menú

La carta no es muy amplia. “Elaboramos cosas sencillas, pero de calidad”. La parrilla es la gran protagonista. Por ella pasan casi todos los argumentos cárnicos, que son los que más demanda la clientela: chuletón de vaca Bazkaleku prémium, solomillo y hamburguesas gourmet de La Finca, chuletillas de ternasco de Aragón IGP, secreto de cerdo de Teruel con reducción de PX…

El chuletón de Bazkaleku que se ofrece en La Sarra.
El chuletón de Bazkaleku que se ofrece en el Asador La Sarra.

Jorge es el maestro parrillero. Utiliza carbón vegetal de quebracho. “Con la leña siempre necesitas tener fuego activo para conseguir una buena brasa y es más irregular. Este carbón me permite controlar mejor los puntos de la carne, aguanta mucho, y voy metiendo a medida que necesito intensidad”. En las horas punta de la comida se le acumula la faena. Distribuye con destreza todos los despieces y memoriza el punto solicitado en cada mesa. No es una tarea sencilla, pero lleva tantos años practicándola que no se estresa. Sin presión. “Mi labor más importante es no estropear un producto de tanta calidad y dar a cada despiece el tiempo que requiere”.

La parrilla es el escenario donde reina la maestría de Jorge Ferrer.
La parrilla es el escenario donde reina la maestría de Jorge Ferrer.

La carta se completa con media docena de entrantes. En esta época merece la pena acercarse a la ensalada de tomate de Barbastro, que está en su mejor momento. También hay salmorejo, tostada de escalivada y anchoas, y migas con huevo frito. Lo dicho, una propuesta sencilla, para no complicarse la vida en la cocina, y donde el pescado brilla por su ausencia. “En un sitio así es difícil pensar en traer pescados; la gente lo entiende y disfruta de la carne”, nos comentan.

Según la hora del día, la luz ofrece muchos matices sobre las aguas del embalse.
Según la hora del día, la luz ofrece muchos matices sobre las aguas del embalse.

En agosto, el asador abre todos los días y, a partir de septiembre y mientras el tiempo acompañe, los fines de semana. En estos momentos, las reservas tan sólo se cogen en el propio restaurante o por teléfono. Así que aún hay tiempo para disfrutar de un rincón tan especial. Todas las visitas son bienvenidas, con una sola recomendación: abandonar el lugar igual que nos lo hemos encontrado.

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