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La perrunilla es el dulce más representativo de Extremadura, aunque también se encuentra en algunas zonas de Andalucía y Salamanca. Se trata de una pasta elaborada con harina de trigo, manteca de cerdo, azúcar y ralladura de limón que, según el pueblo donde se elabore, puede llevar también anís o aguardiente, canela y hasta almendras. De textura seca y quebradiza, su origen se asocia a unas tortas de salvado llamadas ‘perrunas’, con las que los pastores alimentaban a sus perros. Es decir, pura humildad y aprovechamiento, ya que se hacía con lo que sobraba de la molienda y, por supuesto, con la manteca de la matanza, porque ya se sabe que, en esta región, “del cerdo, hasta los andares”.
También en Extremadura cuando una persona es muy golosa se le dice “¡Qué golimbera eres!”. Y precisamente las dos palabras sobre las que se asienta el proyecto de los hermanos Abel y Juan Manuel Castaño Pacheco son ‘Extremadura’ y ‘dulce’, por eso no es de extrañar que llamasen ‘Golimbeo’ a su proyecto, con el que están reinterpretando elaboraciones clásicas como el pastelón, el hornazo o la mismísima perrunilla.
Su empeño se basa en muchas vivencias: el concurso de tartas que Abel ganó con trece años en el día del centro de su instituto (era de coco y piña), las siestas jugando con los “cacharros” de su familia, las clases de arte, su primer negocio ‘Tacita y Dulce’… Y sólo es el principio, pues estos pasteleros de Los Santos de Maimona (Badajoz) apenas cuentan con 31 y 35 años. Sin embargo, ya son más que reconocidos y respetados en la pastelería extremeña. “Cuando empezamos en este sector, nos dimos cuenta de que en la región teníamos buenísimos cocineros, pero no había grandes referentes en el mundo de la pastelería. Y nos preguntamos ‘¿por qué no podemos serlo nosotros?’”.
“Mi familia se ha dedicado tradicionalmente a vender loza y menaje, por eso les decían en el pueblo ‘Los Cacharreros’, así que siempre hemos visto el autoempleo como lo normal”, narra Abel. Desde pequeño sintió devoción por la cocina y la repostería, por eso estudió Cocina y Gastronomía en Orellana la Vieja. Un poco antes, Juanma, cuatro años mayor, se marchó a Cuenca a estudiar Bellas Artes, donde se especializó en el diseño de moldes. “Con el tiempo, al comprobar que las salidas laborales no eran las que esperaba, decidí redirigir toda mi creatividad hacia la gastronomía, cursando Cocina y Gastronomía en Orellana la Vieja, donde casualmente compartí pupitre con mi hermano Abel”.
Y cuando terminaron, en honor a la historia familiar y a una colección de tacitas de porcelana china que su abuelo guardaba con mucho mimo, abrieron en su pueblo ‘Tacita y Dulce’, una cafetería en la que elaboraban bollería y dulces, pero que bajó la persiana en 2020, cinco años después de su apertura.
Tomar decisiones entre dos nunca es sencillo, por eso, mientras que Abel quería deshacerse de toda la maquinaria y recuperar algo de dinero, Juanma se negó, alegando que tenía el pálpito de que vendría algo bueno… Y así, un año y medio más tarde, una de las personas que iba a merendar a ‘Tacita y Dulce’, empezó de cocinero en un nuevo restaurante de Badajoz y se acordó de la buena mano de este dúo, así que les propuso que elaboraran sus postres. La voz y el sabor se fueron corriendo y, después de este, llamaron otros muchos establecimientos para pedir asesoramiento y dulces ad hoc y, en un parto amable y espontáneo, el pálpito de Juanma terminó cumpliéndose: nació ‘Golimbeo’ y el horno de los Santos de Maimona volvió a prender. “Esta vez, decidimos olvidarnos de la cafetería y concentrar toda nuestra energía en el obrador. Queríamos aliarnos con la hostelería, pero creando alta pastelería a medida para restaurantes y salones de boda”.
Hace unos meses volvieron a salir en numerosos medios, cuando lograron el premio Dulcypas a la mejor pasta de té artesana de España con una perrunilla. "Este premio nos hace mucha ilusión, porque nos encanta esta revista. De hecho, cuando estudiábamos Cocina en el instituto, puede que se nos olvidase devolver algún ejemplar…”, bromean. Años después, ya suscritos a la publicación, son ellos quienes aparecen en sus páginas.
En la receta, para la que hojearon una antigua libreta de su abuela Dolores, la almendra es la invitada de honor. La manteca de cerdo ibérico se ahúma en frío con virutas de almendro para recordar el horno de leña; el aguardiente y el limón aportan frescura y los propios recortes de la galleta se transforman en una crema que concentra el sabor. "Queríamos encapsular el sabor en un formato pequeño. Romper con la estética rústica, pero conservar intacta la esencia de una perrunilla extremeña de toda la vida y que crujiese un poco sin perder la textura terrosa".
Por eso, la única innovación que se han permitido es una fina cobertura de chocolate, que la acerca al universo del bombón, lo que la hace sumamente delicada, pero también imposible de comercializar en verano. Y, si todo marcha según lo previsto, será en septiembre cuando la perrunilla de ‘Golimbeo’ haga aparición en las tiendas gourmet de toda España en una cajita de lata inspirada en la que usaban las abuelas para conservar las pastas. En un futuro próximo, además, Abel y Juanma planean abrir un punto de venta física de sus helados artesanales. Actualmente, aprovechando la temporada, están haciendo uno de cerezas del Jerte.
En su obrador hay líneas rojas en forma de productos que tienen claro que no van a traspasar: “Aquí no entran mix vegetales, preparados para bizcochos, cubos de sabores industriales o margarina, entre otros”. Al contrario, utilizan mantequilla con el 82% de materia grasa, manteca de cerdo, harina molida en frío o azúcar bio porque, además, uno de sus principales objetivos es mostrarle a la gente lo que es una buena nata, una buena mantequilla o un chocolate de verdad. “Queremos que el cliente sepa diferenciar cuándo le están dando gato por liebre”.
Asimismo, pretenden reivindicar la pastelería extremeña y llevarla a lo más alto, algo que ya están consiguiendo. “Parece que lo guay es comerse un croissant en París, pero no hay que desmerecer una perrunilla, una flor o un pestiño. También es pastelería la que te hace tu abuela y es tan válida, tan de diez y tan de premio como cualquier otra”, afirman.
PASTELERÍA GOLIMBEO. C/ Correos, 14. Los Santos de Maimona (Badajoz). Tel. 623 754 622
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