El Campo de Mirra/Camp de Mirra

Torre legendaria para un tratado histórico

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Recostada en las laderas de los cabezos de la Fantasmeta y San Bartolomé, y próxima a la ribera derecha del río Vinalopó, la población alicantina de El Campo de Mirra ha recuperado el cultivo de la vid y el olivo, aunque no es famosa por estas lides, sino por ser sede del histórico Tratado de Almizra que Jaime I y Alfonso X 'El Sabio' firmaron el 26 de marzo de 1244. Mediante este documento se fijaron las fronteras entre la Corona de Castilla y la Corona de Aragón en el reparto de la cora de Tudmir.

En el Castillo de Almizra, o lo que queda de él, se celebra todos los años la Fiesta Mayor de El Campo de Mirra, con una representación teatral de este tratado histórico. El lugar donde se escenifica es la Ermita de San Bartolomé (siglo XVII), que parece dar apoyo a la única torre, fechada en el siglo XIV, de este célebre castillo. San Bartolomé es también titular de la Iglesia. Situada sobre un montículo, presidiendo el caserío, sus dimensiones son superiores a lo que cabría esperar del modesto tamaño de la población. Su decoración interior es escasa, pero hay frescos y relieves de escayola en cúpula, presbiterio y pechinas. La cúpula se cubre con tejas blancas y azules, destacando la torre prismática situada a los pies.

Mágicos y misteriosos son los petroglifos hallados en El Campo de Mirra, supuestamente datados en la Edad del Bronce. En algunas de estas piedras se halla el signo del laberinto, difícil de encontrar fuera de Galicia.

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