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Garde

Típicamente roncalés

Garde reside en el corazón de uno de los valles más hermosos de Navarra, el de Roncal, en el Pirineo. Lo cruza el río Esca y las calles empedradas y los caseríos floridos de sus pueblos conquistan al turista por el esmero con el que los vecinos los cuidan.

En Garde, cumbres, foces y pinares son habituales, como lo es la ancestral tradición de los almadieros, que dirigían río abajo embarcaciones formadas por troncos unidos para el transporte de la madera.

La iglesia de la localidad, dedicada a Santiago Apóstol, llegó a ser considerada catedral, y la ermita de Zuberoa, a unos 45 minutos del pueblo, muestra su respeto a la Virgen María.

No deje de probar las migas de pastor y el queso de oveja (rasa y latxa) con denominación de origen Roncal.

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