Ispaster

Una playa única y diferente cada año

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Solo por la belleza de la playa de Ogella ya merece la pena la visita a este municipio de menos de 800 habitantes. Se trata de una tranquila playa salvaje que destaca por un peculiar fenómeno geológico denominado flysch: rocas calizas y areniscas en láminas que se alternan con otros materiales como la arcilla. Lo que supone que cambie cada año de aspecto.

Por si eso fuera poco, cuenta con una encantadora casa consistorial, reconstruida en 1817, tras ser quemada por las tropas napoleónicas: había sido utilizada como hospital militar. También merecen visita el caserio Kaltzada, donde destaca su arnaga, edificación anexa al caserío hecha en mampostería; el molino de Aixeder construido a raíz de que la sequía de 1723; el palacio Zubieta, obra barroca con una monumental fachada principal; y la Parroquia de San Miguel.

Localización