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Torre Alháquime

Entre ríos, castillos y bandoleros

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A vista de pájaro se puede comprobar cómo esta localidad gaditana nace y se desarrolla alrededor de su castillo. Hileras semicirculares de viviendas entre las que surgen pequeños callejones y escalinatas conforman un urbanismo de influencia claramente árabe. Una atalaya fronteriza entre los reinos de Castilla y Granada que cayó en el siglo XIV y se convirtió en fortín defensivo de las tropas cristianas. De esa época se conservan aún algunos restos de la muralla y el Arco de la Villa. La Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua y el monumento al Sagrado Corazón de Jesús destacan como principales elementos religiosos.

Torre Alháquime forma parte de la Ruta de los Pueblos Blancos y en él la vida discurre apacible y tranquila. Situado sobre una comarca de lomas y cerros, este pequeño municipio se levanta entre el Arroyo de Romalia y el río Guadalporcún, que riegan los campos de cultivo. También ofrecen una interesante vegetación que se puede conocer gracias a diversas rutas senderistas.

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