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Vallirana

Puentes, molinos y otras grandes construcciones

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Situado entre la Sierra del Ordal y el macizo del Garraf, muy cerca de Barcelona, el municipio de Vallirana sorprende por la belleza de su entorno y por poseer algunos hitos de arquitectura e ingeniería colosales. El Puente del Lledoner es el primero de ellos. Construido en la segunda mitad del siglo XVIII, está formado por una cadena de arcos que alcanzan una altura de 32 metros desde la base. El segundo piso del puente está habilitado como paseo, por lo que es muy recomendable caminar para contemplar de cerca la magnitud de esta gran obra.

Otra de las grandes construcciones es el Molí de Cal Batlle, una masía completamente restaurada considerada el elemento patrimonial más destacado del municipio. El origen del molino se sitúa en el siglo XV, aunque a mediados del siglo XIX cayó en desuso y se construyó otro mayor que estuvo en activo hasta 1920. También tienen gran valor histórico las dos torres medievales que se conservan en el vecindario de la Llibra, junto con los restos de muros y canalizaciones encontrados a su lado. Se conocen como Els Molinots y su construcción se llevó a cabo entre los siglos XIII y XIV.

El municipio presenta un relieve abrupto y rocoso en el que se cuentan más de ochenta cuevas y simas exploradas. Muchas de ellas fueron habitadas durante la prehistoria, como lo demuestran los diversos hallazgos arqueológicos que se remontan a más de 4.000 años a.C. El yacimiento más notable es la Cova Bonica, formada por dos cámaras separadas por estalagmitas y en las que se han hallado numerosos vestigios cerámicos.

El núcleo de Vallirana es relativamente reciente y la población ha crecido desde siempre en torno a las numerosas masías y ermitas que pueblan el territorio. Hoy, sin embargo, Vallirana es una villa vital, con más de 40 asociaciones y una activa vida cultural.

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