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Vilassar de Dalt

Compendio de historia en las laderas de la Serralada Litoral

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Las montañas de la costa barcelonesa, en el Maresme, albergan poblaciones tan carismáticas como Vilassar de Dalt, con un rico patrimonio arqueológico, natural e industrial. Puerta de entrada al Parque de la Serralada Litoral, conserva un casco antiguo de calles empinadas y paseos arbolados en cuyo centro se alza la Iglesia Parroquial de Sant Genís, reconstruida en 1943 según un proyecto de Antoni Fisas. El paseo descubre también casas señoriales y el testimonio de las antiguas fábricas textiles que configuraron la trama urbana actual a finales del siglo XIX.

En el término se conservan masías, como la de Cal Notari (siglo XVII), Can Sabater (siglo XIII) o Can Banús (siglo XIII), además de la fortificada de Can Mayans (siglos XVI-XVII). Can Banús es la sede del Museu-Arxiu Municipal, cuya colección está integrada por piezas prehistóricas, íberas y romanas, así como por maquinaria textil y objetos tradicionales y populares. La Ermita de Sant Salvador (siglo XI) y el Castillo de Vilassar son las obras románicas más importantes del municipio. La ermita, adosada a la masía de Can Boquet, consta de una nave con un ábside rectangular de origen prerrománico, único en la Península Ibérica. También hay que destacar las vistas sublimes de la costa desde este enclave. Imprescindible la visita al recinto arqueológico que alberga tres hornos romanos excavados, únicos en este territorio.

Otro de los elementos primordiales de la visita es el Teatre de la Massa, la última de las obras que realizó Rafael Guastavino (1842-1908) en Cataluña antes de partir a Estados Unidos. El edificio deslumbra por su gran cúpula con un óculo de 4 metros de diámetro. El entorno de Vilassar es magnífico para ser recorrido a pie. También su agenda cultural, con numerosas ferias y eventos a lo largo del año, es un potente aliciente para la visita.

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