Puente románico

Puente la Reina/Gares (Navarra)

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Cada pisada, cada piedra, teje la historia, los sueños, las preocupaciones de las personas que durante mil años han pasado por el puente más icónico de la ruta Jacobea, el de Puente la Reina, tan importante que dio nombre a su pueblo, y que mandó construir una mujer, una reina navarra. Uno, dos, tres …el disparador de la cámara se abre y cierra una y otra vez. Es difícil parar. Nos encontramos frente a él, observándolo desde el puente moderno que ha asumido la función de mirador de su antepasado, no puede competir con él, nació hermoso y los años han cimentado su belleza. Se proyecta tan majestuoso sobre las tranquilas aguas del río Arga que, como una “top model”, recibe los disparos de la cámara en una sucesión interminable. Sus seis arcos visibles, el séptimo se encuentra enterrado, forman círculos perfectos al reflejarse en las aguas; unas veces turquesas, otras ocres y, las más, azules del río Arga. La tonalidad se la ofrecen los árboles y vegetación que crece en sus orillas. Recorrer, despacio, sin prisas, sus más de cien metros es un placer, solo interrumpido por las paradas para disparar la cámara, a uno y otro lado las vistas merecen ser guardadas en la memoria de nuestra retina y en la de un disco duro.

Una reina navarra (no se sabe cuál a ciencia cierta, pudo ser doña Mayor de Castilla, esposa de Sancho el Mayor o doña Estefanía, mujer de García Nájera), mandó construir este puente en el siglo XI para facilitar el paso a los peregrinos del Camino de Santiago a su salida de la villa, salvando el cauce del río. Su arquitectura, tan perfecta, ha hecho de él un emblema del románico civil. En sus inicios contaba con tres torres defensivas, dos en sus extremos y una central. Actualmente solo se conserva una de las torres de los extremos pero está completamente reconstruida.

Localización

Puente Románico, Calle mayor 105, Puente la Reina, Navarra