Castilla La Mancha

Almagro, puro teatro

Capital histórica de La Mancha, Almagro es una ciudad de poco más de 9.000 habitantes que cada verano se transforma en un inmenso teatro con capacidad para acoger a los 60.000 espectadores que asisten a su famoso Festival de Teatro Clásico. No es de extrañar, pues las obras cobran otro valor cuando se representan en un lugar como el Corral de Comedias, cuna de la dramaturgia española. Allí imaginaron sus textos algunos de nuestros más grandes escritores, como Lope de Vega o Calderón de la Barca. Pero no solo en verano Almagro sabe a teatro, los escenarios son protagonistas de esta localidad los 365 días del año.

El Corral de Comedias de esta localidad es el único del siglo XVII que se conserva en toda Europa, además de ser único también en mantenerse activo cuatrocientos años después de su inauguración. Su actividad, sin embargo, no ha sido continua durante todo este tiempo ya que a partir del siglo XIII fue utilizado como mesón y posada. Fue en la década de los años cincuenta cuando, tras el hallazgo de una baraja de cartas del siglo XVIII, se decidió iniciar las obras en busca del corral, del cual se localizó el escenario prácticamente intacto. Un proceso de rehabilitación integral y la declaración de Almagro como Conjunto Histórico-Artístico acaban impulsando el valor patrimonial y cultural de este espacio.

El Corral de Comedias de Almagro.
El Corral de Comedias de Almagro.

 

El Festival Internacional de Teatro Clásico es el otro gran promotor del Corral y de todo el pueblo de Almagro. El certamen, que cuenta en su haber con más de treinta ediciones, involucra a toda la ciudad que se convierte cada mes de julio en un gran escenario. El evento tiene prestigio y reconocimiento internacional y en él actúan compañías reconocidas representando grandes clásicos como Shakespeare, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Lope de Vega o Fernando de Rojas, entre otros muchos autores. Además de en el Corral, las obras se representan en multitud de espacios del municipio como el teatro Municipal, la antigua Universidad Renacentista, el palacio de Valparaíso, la ermita de San Juan o escenarios callejeros como la propia plaza Mayor.

Panorámica de la Plaza Mayor de Almagro.
Panorámica de la Plaza Mayor de Almagro.

 

La escena no solo es protagonista en verano ya que prácticamente durante todos los fines de semana del año se realizan en la localidad representaciones de las obras clásicas más características de la comedia y el teatro del Siglo de Oro. Almagro, además, cuenta con otro importante certamen, el Festival Iberoamericano de Teatro Contemporáneo, que se celebra en octubre.

Corral de Comedias. / Autor: Pablo G. Sarompas. / Cedida por: Turismo de Almagro.
Corral de Comedias. / Autor: Pablo G. Sarompas. / Cedida por: Turismo de Almagro.

 

Qué ver

Aunque Almagro respira teatro por los cuatro costados, lo cierto es que en el municipio hay mucho más que ver a parte de los escenarios. Solo con pasear por sus calles, nos estaremos trasladando siglos atrás, cuando nobles, frailes y dominicos transitaban entre los edificios emblemáticos del municipio, como el claustro de los Dominicos o el patio de los Fúcares. En nuestros paseos no podemos dejar de entrar en alguna de las muchas tiendas dedicadas al encaje y productos artesanales así como a los vinos y aceites de la región. También es muy recomendable pasar por el Museo Etnográfico, donde podemos conocer los viejos oficios de la zona o la recuperación de productos con Denominación de Origen, como la berenjena, así como la creación del Museo Nacional del Teatro.

Berenjena de Almagro.
Berenjena de Almagro.

 

Qué comer

La gastronomía manchega tiene tantas propuestas sabrosas que sería un pecado marcharse de esta tierra sin sentarse en una buena mesa. En el mismo Almagro, por ejemplo, podemos pasar por el mesón El Corregidor donde probar aperitivos tradicionales como las berenjenas de Almagro o el pisto, así como platos de caza como el lomo de cierva con salsa de grosellas o la perdiz escabechada. A sólo unos kilómetros, en Daimiel, encontramos el restaurante El Bodegón, ubicado en una antigua bodega del siglo XVII, donde todavía se conserva una cueva subterránea en la que guardan los mejores vinos para acompañar un exquisito lingote de queso manchego con albahaca y cristal de jamón ibérico o unas patatas trufadas con hongos.