Caminando a la orilla del mar

Paseos marítimos

Tenemos la suerte de tener casi 4.000 kilómetros de costa. De esta forma, es habitual encontrar, en los pueblos y ciudades costeras, increíbles paseos donde continuar disfrutando de la brisa marina una vez que salimos de la playa o si somos de los que huimos de la arena. No es exclusivo del verano, sino que podemos aprovechar a hacer ejercicio o caminar también cuando el sol no nos acompaña. Chiringuitos, mercados artesanales o zonas infantiles los convierten en uno de los lugares preferidos por todos tanto en invierno como en verano.

A Coruña. El más largo de Europa

El coruñés es el paseo marítimo más largo de Europa, 13,5 kilómetros que abrazan la ciudad comenzando desde San Antón hasta el Portiño. Siendo tan extenso no es de extrañar que nos parezcan diferentes paseos que se van sucediendo uno tras otro. Así, tenemos zonas donde pasear en bicicleta, a pie y otros tramos compartidos con el tranvía. Pero sin duda, hay tres espacios que merecen que nos detengamos y disfrutemos con atención: el paseo de los Menhires, que enlaza con el paseo marítimo y donde encontramos los Menhires de la Paz o el monumento a los fusilados de la República; la torre de Hércules, uno de los símbolos de la ciudad; y el recorrido que bordea las playas de Riazor y Orzán donde pasear por el día o bien por la noche alumbrados por las farolas modernistas que copan el paseo. Estas además sirven de soporte para varias piezas de arte de la coruñesa Julia Ares, donde se relatan algunos de los episodios de la historia de la ciudad.

Las características farolas del paseo marítimo de A Coruña / Flickr José Luis Cernadas Iglesias.
Las características farolas del paseo marítimo de A Coruña / Flickr José Luis Cernadas Iglesias.
 

Alacant. Un gran mosaico

Construido durante la primera mitad del siglo XX, apenas tiene medio kilómetro de longitud y sin embargo llama la atención por las 6,5 millones de teselas de colores que forman un mosaico que recuerda a las olas del mar.  El paseo marítimo alicantino se llama Explanada de España y encontramos edificios emblemáticos de la ciudad como la Casa Carbonell o el Real Casino. Cuatro filas de palmeras nos acompañan en un recorrido que debemos hacer sin prisa, disfrutando de artistas callejeros, mercado de artesanía y refrescándonos en alguna de las heladerías o cafeterías que encontramos. Un paseo marítimo animado tanto de día como de noche.

El mosaico del paseo marítimo de Alacant está compuesto de 6,5 millones de teselas.
El mosaico del paseo marítimo de Alacant está compuesto de 6,5 millones de teselas.
 

Barcelona. Un paseo siempre activo

Desde el monumento a Colón hasta el Puerto Olímpico son unos 4 kilómetros de paseo marítimo en el que, sea la hora que sea, veremos a locales y turistas caminando en patines, en bicicleta o simplemente disfrutando de la brisa del mar. Encontramos además conocidos símbolos de Barcelona como La Ballena, una escultura realizada en bronce y de 35 metros, obra del arquitecto Frank O. Gehry, o las torres Arts y Mapfre. Como punto final, el impresionante hotel W, que simula la gigantesca vela de un barco. Y entre medias, terrazas, skate park, zonas de columpios etc.  En el emplazamiento que ocupaba el Fórum Barcelona tenemos el Bosc Urbá, un parque de aventuras que en vez de árboles aprovecha la estructura de columnas de hormigón a modo de bosque y donde hay circuitos para todas las edades. Toda una aventura con vistas al mar.

La ballena, de Frank O. Gehry, al final del paseo de Barcelona.
La ballena, de Frank O. Gehry, al final del paseo de Barcelona.
 

Donostia-San Sebastián. El más chic y elegante

Es uno de los más fotografiados. Se divide en varios tramos con nombres diferentes, ya que recorre  las playas de La Concha y Ondarreta. Desde el puerto, donde se encuentra el Ayuntamiento y hasta el famoso Peine de los Vientos, tenemos aproximadamente 2 kilómetros de distancia. La parte que queda en la zona de la playa de La Concha está flanqueada por la famosa barandilla diseñada por Juan Rafael Alday y que se instaló en 1910 y donde tenemos edificios como el balneario de La Perla, la Real Casa de Baños o el Palacio de Miramar, que se sitúa en la separación de ambas playas. Este paseo es muy frecuentado por turistas y locales incluso cuando el buen tiempo no acompaña, porque siempre es un placer caminar por él. No olvidemos, además de la barandilla blanca, las características farolas que se encuentran en la rampa de bajada a la playa de La Concha, también obra de Alday y que las diseñó en 1908.

El paseo marítimo de Donostia-San Sebastián es de los más fotografíados.
El paseo marítimo de Donostia-San Sebastián es de los más fotografíados.
 

Cádiz. Con sabor cubano

Mucho se ha hablado de la similitud de este paseo con el Malecón de La Habana. De hecho, el de Cádiz se usó como escenario para una película donde la capital andaluza se convertía en la capital cubana. Pero no solamente por sus casas de color pastel nos sentiremos en la isla caribeña. Es uno de los mejores lugares para admirar la puesta de sol, para pescar con anzuelo o para, simplemente, quedarnos soñando mirando al horizonte como ya hicieran muchos poetas que se inspiraron con semejante estampa.  Desde  La Caleta hasta Campo del Sur, encontramos el castillo de Santa Catalina y varias torres-miradores que se usaban para controlar la llegada de barcos que hacían rutas de comercio con las Indias. Al final del paseo, la famosa catedral de Cádiz con su característica cúpula amarilla que reluce más aún con el sol.

Aunque parezca La Habana, es el paseo marítimo de Cádiz.
Aunque parezca La Habana, es el paseo marítimo de Cádiz.
 

Sitges. El primer chiringuito de España

Una vez que termina el día y si salimos de la playa tenemos 2,5 kilómetros que van desde la Fragata hasta el santuario de la virgen de Vinyet, muy venerada en la localidad por los marineros. Nos acompañan varias esculturas de los pintores Casas y Rusiñol, al igual que las casonas de indianos que salpican esta zona de Sitges. Además, si vamos con niños podremos detenernos en las zonas infantiles o en los jardines del Terramar, de casi 36.000 metros cuadrados y de estilo novecentista. Este gran parque tiene columpios, estanques, mesas para comer etc. Pero, sobre todo, es famoso porque es justo aquí donde está el que se denominó como primer chiringuito de España, fundado en 1913 y muy marinero, ya que está aún hoy pintado de blanco y azul. 

En el paseo marítimo de Sitges está el primer chiringuito de España.
En el paseo marítimo de Sitges está el primer chiringuito de España.
 
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