Bahía de Mazarrón

¡Ballena a la vista!

Argentina, Escocia, Canadá, la Antártida… ¡y Mazarrón! Son muchos los destinos en los que podemos avistar grandes cetáceos como las ballenas pero ninguno tan cercano y económico como la costa murciana. Desde el mismo puerto de Mazarrón podemos zarpar en un velero, viento en popa a toda vela, para avistar estos mamíferos. Aunque lo más habitual es ver especies como el delfín común, listado y mular, si somos afortunados, también podremos divisar cachalotes e incluso rorcuales comunes. La aventura es todavía más atractiva si le sumamos la oferta de ocio y gastronomía de la costa murciana. Irresistible.

Delfines avistados desde la proa del Karyam. / Cedida por: Cetáceos & Navegación.
Delfines avistados desde la proa del Karyam. Foto cedida por: Cetáceos & Navegación.

El litoral de Murcia, Almería y Cádiz es uno de los pocos lugares de Europa donde se puede experimentar la emoción de avistar cetáceos. Es gracias a que esta zona apenas tiene plataforma continental, es decir, las aguas profundas (de entre 2.000 y 2.500 metros) están muy cerca de la costa y ése es precisamente el hábitat que necesitan estas especies marinas. Esto, acompañado de un clima benigno que permite una navegación tranquila, es la combinación perfecta para convertir la experiencia en una gran aventura marina.

Nuestro viaje en busca de los reyes del mar puede empezar en el puerto de Mazarrón o en el de Cartagena, desde donde zarpamos hacia aguas profundas. A lo largo de nuestro recorrido debemos estar bien atentos al horizonte y a las explicaciones de la tripulación que, como si de una clase de biología se tratara, explica las características de las especies que van apareciendo a nuestro paso. Lo más habitual es que consigamos ver delfines (común, listado y mular) o calderones comunes (también llamados ballenas piloto, que pueden medir entre 4 y 6 metros) pero, si tenemos suerte, pueden cruzarse en nuestro camino grandes cetáceos como cachalotes o rorcuales. Estos últimos no viven de forma habitual en estas aguas sino que pasan por ellas como zona de migración, por lo que es algo más difícil contemplarlos. Ver cómo los delfines juguetean con la proa del barco o comprobar cómo asoma bajo el agua el lomo de un cachalote (que puede medir entre 15 y 18 metros) es una experiencia única para la que, sin duda, necesitaremos ampliar la memoria de nuestra cámara. 

Para vivir esta aventura, tenemos la posibilidad de elegir entre excursiones de uno o varios días, en función de nuestro bolsillo y ganas de disfrutar del mar. En las salidas de una jornada navegamos en busca de los animales y regresamos a puerto en la misma mañana; mientras que, en las propuestas de entre dos y cinco días, además de divisar cetáceos, atracamos en calas de ensueño para darnos un baño, descansar o practicar actividades acuáticas como snorkel, submarinismo o piragua. La guinda del pastel de este viaje es el propio barco en el que navegamos: podemos hacerlo en un velero de película, el Karyam, o en un antiguo barco de pesca reconvertido, el Osprey II, ambos con un gran encanto. 

Velero Karyam. / Cedida por: Cetáceos & Navegación.
Velero Karyam. Foto cedida por: Cetáceos & Navegación.
 

De vuelta a tierra

Por si la aventura con los cetáceos fuera poco, Cartagena y Mazarrón tienen mucho que ofrecernos cuando estamos de vuelta en tierra. Mientras en la primera podemos sumergirnos en sus mil rincones cargados de historia, como la Muralla Púnica o el Teatro Romano, en la segunda podemos descubrir la cultura marinera de la zona visitando, por ejemplo, su impresionante lonja de pescado.

Y como no podemos pasar por Murcia sin degustar su sabrosa cocina, a base de productos de la huerta y el mar, sugerimos acabar nuestro viaje con una propuesta gastronómica. Mero de Mazarrón con patatas, ajotomate (con pimentón dulce y comino molido), albóndigas de merluza, migas a la mazorrera o torrijas de Bolnuevo son algunas de las delicias irresistibles de la zona. Para probarlas, podemos pasar por el restaurante Miramar (Playa de la Isla; 968 594 008) de Puerto de Mazarrón, una apuesta segura sobre todo si queremos degustar el arroz a banda o los calamares a la plancha. Si preferimos comer en Cartagena,  podemos hacerlo en La Catedral (Plaza Condesa de Peralta 7; 868.066.558), muy cerca del puerto deportivo, donde el bacalao con tomate y muselina de ajo gratinada nos sabrá a gloria.   

 

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