Establecimientos gastrónomicos más buscados
Lugares de interés más visitados
Lo sentimos, no hay resultados para tu búsqueda. ¡Prueba otra vez!
Añadir evento al calendario
Faltan unos minutos para las 9 de la mañana y Julio está ya poniendo en marcha sus masas. Parte de un prefermento del día anterior y trabaja con precisión y rapidez. “Hay que hacer el boleado como si te quemaran las manos. Si te confías con esta masa, se pega”, afirma sin levantar la vista y porcionando lo que, en unas horas, estará, cubierto con otros ingredientes, frente a un comensal. Sabe que todo comienza aquí, que sin el control absoluto de este primer proceso no es posible una buena pizza.
Julio Gómez es una rareza en el mundo pizzero. Diseñador gráfico formado en turismo y dirección hotelera, decidió dar un giro a su trayectoria, cansado de la vida sedentaria de su oficio. En 2019 se hizo con un horno de leña y empezó a formarse de manera autodidacta. Justo entonces llegaron la COVID y los confinamientos, lo que le dio la oportunidad de dedicar más tiempo a este nuevo interés. Y en 2021 abrió un take away de pizza napolitana contemporánea en Pineda de Mar, en la provincia de Barcelona.
El éxito no tardó en llegar, y con él los reconocimientos. En un año, el take away se convirtió en restaurante y, pocos meses después, en 2023, entró en la lista de las mejores pizzerías de España en el concurso organizado por Madrid Fusión; en 2024 y 2025 la lista 50 Top Pizza los situó entre las mejores pizzerías independientes de España y los nombró Pizzería Excelente de Europa. Y en 2025, con el negocio en la cresta de la ola, llegó el cambio.
Julio es gallego, nacido en Santiago, aunque vivió siempre en Cataluña. La apertura en Galicia, en un pequeño mercado gastronómico en el centro comercial Área Central, es, en cierto modo, una vuelta a casa. “Siempre hemos querido que nuestro trabajo represente el territorio, que sirva como un puente entre los productores y los comensales. Ya lo hacíamos así en Cataluña y aquí, en Santiago, es la misma filosofía: colaborar con pequeños productores locales, con cocineros, artesanos alimentarios, explorar el producto…”, explica mientras se toma una pausa antes de comenzar el servicio.
El traslado tuvo lugar hace nueve meses. A mediados de diciembre, Oura abría sus puertas y en junio, medio año después, saltaba la noticia. Este pequeño local —“quizá la pizzería más pequeña de Europa”, bromea Julio—, se colaba entre las 15 mejores de Europa (la cuarta de España y la única en Galicia) en el ranking 50 Top Pizza, el más prestigioso del mundo en este sector. Y lo hacía, además, logrando los reconocimientos Performance Of The Year, que premia la progresión más significativa del año, y el Green Oven, que certifica una filosofía de relación con pequeños productores y de trabajo responsable, consciente y sostenible.
Sin embargo, Julio asegura que siguen siendo un proyecto familiar. “Nacimos como algo entre mi mujer, Jennifer Muñoz, y yo. Los clientes de aquella época nos recuerdan amasando con los niños correteándonos entre las piernas. Y aunque el proyecto ha crecido y ha incorporado a otra gente, sigue siendo familiar: en esencia, seguimos siendo nosotros”, apunta mientras va clasificando las masas.
Pasada la media mañana comienza el ajetreo. En poco más de una hora la pizzería abrirá sus puertas, así que Julio arranca la mise en place. Los productos canónicos que uno espera encontrar en una pizza se combinan aquí con otros de carácter local. El queso Galmesán, elaborado en Arzúa, a pocos kilómetros del obrador; el San Simón da Costa; los embutidos de Lugo o la yema de huevo de Galo Celta comparten protagonismo con el tomate Sanmarzano de Agro Sarnese - Nocerino DOP o la mozzarella fior di latte de Agerola.
“La pizza no tiene fronteras y el límite lo pones tú”, afirma Julio. Así, los nombres de sus pizzas son toda una declaración de intenciones: Margarida do País, Orballo, Xamón e Fume, Limiar do Mar… La calidad es el hilo conductor para un antiguo diseñador que, cuando trabajaba como tal, “lo que hacía era combinar diferentes elementos en un proyecto. Y lo que hago ahora es lo mismo: simetría, orden, cromatismo…”, explica. “Se come también con los ojos y, en ese sentido, creo que nuestra pizza es muy expresiva. Como lo es el borde alveolado que dejamos, para que el comensal se encuentre de tú a tú con el trigo, con el cereal. Es una pizza expresionista”.
A las 13:00 comienza el ajetreo. De pronto, los 8 metros cuadrados que Julio comparte con su compañero y con el horno parecen multiplicarse. Las diferentes masas dan lugar a distintas opciones. La pizza napolitana clásica, que es la reina de la oferta, se ve acompañada por la pala romana, por la pizza tonda romana clásica, por la teglia o por el padellino piamontese. Y quien lo desee puede reservar con antelación uno de los menús degustación, únicos en Galicia, en los que Julio deja que su imaginación vuele y que las masas se expresen. Aquí todo es posible: combinaciones canónicas y otras, efímeras, que tal vez solamente aparezcan en ese servicio. Productos gallegos, italianos, guiños a su memoria gastronómica, que tiene su base en Cataluña…
Los resultados son únicos y el trabajo frenético. Las respuestas del pizzaiolo a la entrevista comienzan a hacerse más breves. La concentración se adueña de este pequeño rincón. Es el momento de sentarse a la mesa y disfrutar, mientras él pone el punto final a un trabajo que el comensal disfruta en pocos minutos, pero que encierra un buen puñado de horas y procesos.
Llega la teglia romana, una variedad de masa muy hidratada, crujiente por fuera y con un interior alveolado, que se propone en su variedad rellena, en este caso con stracciatella de burrata, jamón cocido, rúcula fresca y un romesco artesanal. A continuación, una bruschetta de jamón curado ahumado con queso Galmesán, albahaca fresca y aceite de oliva virgen extra de variedad picual aromatizado con romero. La pala romana doppia cottura se propone hoy con chicharrones de corteza, magro prensado y una pincelada de miel.
Tiempo ya para la pizza napolitana contemporánea. La primera es la Margarida do País, la margherita canónica, a la que se le añade aquí un toque de aceite con hierbas locales. Y a continuación, una Orballo con stracciatella, pesto, queso Galmesán, ralladura de lima, albahaca fresca y aceite picual. Pocas veces se puede disfrutar de un recorrido tan exhaustivo por el mundo de la pizza. Julio lo sabe. Lo veo al levantar la vista y descubrirlo mirando hacia la mesa por encima de las gafas, con una sonrisa satisfecha. Sabe que lo que hace es algo especial.
Sin embargo, posicionar la pizzería entre las mejores de Europa fue algo inesperado tan pronto. “Más aún desde una pizzería tan pequeña, en un lugar así, en una ciudad como esta”, apunta el pizzaiolo. Pero es también una oportunidad. El ranking selecciona las 100 mejores pizzerías en cinco grandes áreas geográficas. Estar entre los mejores de un país y en la parte alta de esa clasificación en el ámbito europeo es ya un éxito, pero los 20 mejores de cada área, entre los que está Oura, se clasifican para una final, que este año tendrá lugar en Nápoles el próximo 15 de septiembre. Allí se elegirán las 100 mejores pizzerías del mundo, y la compostelana es una de las pocas representantes españolas.
“Es una sorpresa y un orgullo”, explica Gómez mientras controla que todo está en su lugar, listo para el servicio. “Para nosotros, claro, y más aun pensando en el poco tiempo transcurrido, pero también porque nos gusta ver Oura como un ariete, como una puerta de entrada para los que vendrán detrás; como una manera de mejorar la cultura gastronómica, en este caso de la pizza, en Galicia y en España, y aportar algo más allá de nosotros mismos”.
Oura es una recién llegada, pero es, también, una realidad consolidada. En sus mesas se mezclan quienes llegan por casualidad, tras una mañana de compras, con quienes peregrinan hasta aquí para ponerse en manos del pizzaiolo y dejarle hacer. Lo único que hay en común entre ellos son las sonrisas satisfechas al finalizar.
Reconocimientos como el ranking 50 Top Pizza o la invitación para la final mundial son un ánimo para continuar. Y un acicate para la imaginación de Jennifer y Julio, que tienen su mente ya en el futuro, en la evolución de este proyecto recién nacido y en cómo llevarlo un paso más allá. Pero eso será, si acaso, más adelante. De momento, nos queda disfrutar de esas masas que, tras apenas dos minutos en el horno, se convierten en algo mágico y celebrar con ellos los éxitos y la cultura pizzera que, como queda claro después de uno de sus menús degustación, no tiene límites.
OURA PIZZA. Edificio Área Central, L17i18AB (Santiago de Compostela, A Coruña). Tel. 981 37 70 03
En general... ¿cómo valorarías la web de Guía Repsol?
Dinos qué opinas para poder mejorar tu experiencia
¡Gracias por tu ayuda!
La tendremos en cuenta para hacer de Guía Repsol un lugar por el que querrás brindar. ¡Chin, chin!