6 recetas elaboradas con especias

Viaje al origen del sabor

6 recetas con especias
La identidad geográfica de los platos se basa en sus condimentos. Foto: Shutterstock.

Descubrimos nueve aromas muy diferentes a los que estamos acostumbrados. Rosa olorosa seca, zumaque o macis son algunas de las especias elegidas. Su historia, apasionante; y sus posibilidades de uso, infinitas. Aquí te dejamos estas recetas con especias para que las disfrutes.

Resulta que los aromas de esas especias exóticas, que están tan de moda y que la mayor parte de la gente hasta hace poco no sabíamos para qué valían ni a qué demonios se añadían, servían cuando casi no éramos humanos para mejorar la dieta de nuestros antepasados.

Los mayores de entonces cayeron en la cuenta de que los clanes que seguían una dieta variada estaban mucho más guapos y fuertes, así que, como los nuestros, se empeñaron en que los nietos comieran cosas nuevas y raras. Claro que nadie entre los jóvenes quería salir de los cuatro platos preferidos, como hoy. A los abuelos, que son implacables y jamás ceden, se les ocurrió añadir a lo nuevo unos cuantos granitos de esto, una pizca de esto otro y un chorrito de lo de más allá. ¡Acertaron en la diana dos veces!

No solo nuestros ancestros se comieron todo lo que estaba en el plato, si no que la poción mágica de cada lugar se convirtió en el aroma preferido del clan que lo habitaba, y se ha perpetuado por los siglos de los siglos. Tanto que se ha convertido en algo que los lumbreras en estos temas llaman "el principio del sabor de la comida" de un lugar, de un país, de una región. Todo el mundo reconoce los aromas y sabores de lo que ha comido desde pequeño junto a los suyos. ¿No es verdad?

¡Atrévete a mezclar varias especias! Foto: Shutterstock.

Las pociones mágicas de polvos y pastas de especias sirven, además, como los abuelos descubrieron más tarde, para conservar la comida, para disimular el sabor a pasado, para facilitar la digestión, para otras cosas y para dar sabor a lo que no lo tiene. Vamos, como hoy muchos usamos el ketchup o la salsa de soja.

A ver quién se atreve a negar que las comidas de China, India, Países Nórdicos, México o el Mediterráneo tienen sus propias pociones mágicas, sus principios del sabor característicos que hacen su comida diferente de las demás y que están ahí, en cada cocina, desde quién sabe cuándo.

Las mezclas de aromas de los principios del sabor de cada pueblo, que en los inicios se componían de lo que estaba más a mano, se fueron complicando con el tiempo con nuevas especias traídas de lejos. La afición cada vez mayor de la gente a estos nuevos olores que salían de los pucheros es la razón de que se iniciaran los viajes fabulosos por las rutas de las especias, algunas guerras espantosas y los descubrimientos de otros continentes por un lado y por otro de Europa, que es donde estamos nosotros.

Aquí van unos cuántos granos y especias mágicos de estos para enterarse de qué son, la forma de usarlos en otras tantas recetas mezclados con algunos otros más. Las mezclas de especias se pueden preparar en casa moliendo todos los granos, palos, polvos y hojas secas en un molinillo o en una trituradora, para pasar al final por un colador de malla. Está bien seguir un poco las mezclas ya diseñadas por el uso milenario de los aromas, pero siempre es mejor ceñirse al gusto de cada cual para quitar o añadir uno u otro. 

rosa olorosa seca
La rosa olorosa seca es uno de los componentes principales de nuestro 'baharat'. Foto: Shutterstock.

1. Rosa olorosa seca

La rosa es la flor más presente en jardines y ramos y tiene variedades cultivadas de las más olorosas, frescas para la cocina y la perfumería, con las que se hace agua y perfume de rosas, o secas, que se añaden a platos de cocina y bebidas. En estado seco es buenísima para aromatizar té negro, junto a otras cuatro o cinco especias más: pimienta, canela, clavo... cada uno puede elegir la mezcla más de su gusto. Se encuentra seca, en capullos o pétalos, en las buenas tiendas de especias o establecimientos orientales. Las rosas frescas de floristería suelen estar tratadas contra plagas, así que será mejor no usarlas para la comida.

'BAHARAT' DE TÚNEZ

Palabra que sirve para denominar mezclas de especias del norte de África y el Oriente Próximo, que en Túnez casi siempre lleva rosa. En el occidente norteafricano les encantan los aromas de las flores: rosa, azahar, jazmín, espliego, geranio ... Este baharat tiene rosa olorosa seca, pimienta, canela y clavo, de mayor cantidad a menor siguiendo el orden en el que aparecen, pero cada uno elegirá las proporciones que más le gusten. Se utiliza para ensaladas y carnes o... es cuestión de probar.

Aliño de ensalada verde

  • 100 g de canónigos
  • 1/4 de cucharada de 'baharat' de Túnez
  • 1/4 de cucharada de mostaza tipo Dijon
  • 1/4 de cucharada de ralladura de limón
  • 1 cucharada de vinagre añejo de Jerez
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharadita de flor de sal
  • 1 guindilla fresca roja pequeña, limpia y picada fina
  • 2 vueltas de molinillo de pimienta negra suplementarias
  • 300 g de hojas de lechuga variada, lavada y escurrida (hoja de roble, romana, del terreno)
  • 3-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (Empeltre, Ocal o Arbequina)
aliño
¿Por qué quedarse en el típico aderezo de aceite y vinagre? Foto: Shutterstock.

PARA 4 PERSONAS 

TIEMPO DE ELABORACIÓN: 15 minutos

ELABORACIÓN: 

En un bote con tapa de cierre hermético echar el baharat, pimienta, guindilla, ralladura, mostaza, zumo de limón, vinagre y aceite. Cerrar el bote y batir como una coctelera. Repartir la ensalada bien escurrida, cortada y revuelta en cuatro platos o en una ensaladera. Verter por encima el aliño y espolvorear con una pizca de flor de sal.

CONSEJO: A veces la mirada sobre las ensaladas está desenfocada. Lo más importante no son las hojas, siempre frescas y bien escurridas del lavado, o los otros ingredientes y sus combinaciones, aunque todo ello también tenga su influencia en el resultado final. Lo fundamental es el aliño, que es lo que dará a la ensalada sus aromas y sabores con un toque final maestro.

Los aliños deben variar mucho, todos los días, para lo que está bien disponer de varios vinagres, incluso un agraz, el zumo de uva verde embotellado, varios aceites; de oliva virgen extra, de ajonjolí y hasta de argana; mostazas, salsas diversas, aguas de flores, guindillas frescas y secas, yogures y otros lácteos, y un buen surtido de especias. Este de rosa es excelente, pero hay muchos más sencillos. Un ejemplo para empezar a entrenarse en esto de los aliños sorprendentes: ¿qué tal si se añade una cucharadita de agua de azahar, esa de Sevilla para el roscón de reyes, al aliño de sal, vinagre y aceite de la ensalada verde de todos los días? Para flipar en colores.

zumaque
El zumaque no solo sirve para el curtido del cuero. Foto: Shutterstock.

2. Zumaque

Es el fruto de una planta que crece en toda Europa y Asia meridionales así como el norte de África. Hay distintas variedades, algunas de las cuales se utilizaban para el curtido de pieles. El comestible es bastante ácido y cuando el fruto está fresco sirve desde tiempos antiguos para sustituir al vinagre. Es habitual encontrarlo seco y molido, para aderezar ensaladas, platos de pescado, marisco o brochetas de carne o ave.

3. Pimienta rosa

Los granos de esta pimienta son las semillas de un árbol de las regiones cálidas y templadas de América que también se llama pirul y molle entre otros nombres. Tienen un cierto tono ácido, por lo que van muy bien con este plato de marisco, además de que adornan mucho con su color casi fucsia. Se emplean enteras, sin moler.

Langostinos o gambas con zumaque

  • 1/2 clara de huevo
  • 1/2 cucharada de almidón de maíz
  • 16 langostinos grandes o 24 medianos
  • 1 cucharada de pimienta rosa
  • 1 cucharada de ralladura de limón
  • 2 cucharadas de zumaque
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 2 dientes de ajo pelados y machacados
  • 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Agua
  • Sal y pimienta
El arroz blanco puede ser una buena guarnición para este plato. Foto: Shutterstock.

PARA 4 PERSONAS 
TIEMPO DE ELABORACIÓN: 35 minutos 
TIEMPO DE COCCIÓN: 5-6 minutos

ELABORACIÓN: 

Pelar los langostinos y reservar cabezas y colas. Quitarles con una aguja los cordones intestinales a las colas, que afean mucho el plato. Con la clara de huevo, el almidón de maíz, el zumo y la mitad de la ralladura de limón, el ajo (reservar 1/2 diente, para la salsa), una cucharada de aceite y la mitad del zumaque, preparar en una ensaladera una pasta, con un poco de agua si quedara demasiado espesa. Echar en la ensaladera las colas de langostino y revolverlas en la pasta, para dejarlas en adobo mientras se prepara la salsa.

Cocer en un cazo y con 1/4 de l de agua cabezas y cascarones con unas vueltas de molinillo de pimienta negra, la otra mitad de ralladura de limón y el ajo que quede durante 10 minutos a fuego vivo, aplastando con la mano del mortero para sacar toda la sustancia.

Pasar el líquido que quede por un colador de malla fina. Bastarán con 75-100 ml de esta especie de esencia de langostino. Reservar en un cazo pequeño con 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Poner una sartén grande a fuego bajo. Limpiar las colas con papel de cocina de la mayor parte del adobo que, con los jugos del marisco, se habrá licuado bastante, así que será fácil.

pimienta rosa
Esta especia tiene su origen en América del Sur. Foto: Shutterstock.

Salpimentarlos, echar otra cucharada de aceite en la sartén y subir el fuego a mediano. Saltear en la sartén las colas de langostino 3-4 minutos y, al final, regar con la última cucharada de zumo de limón y espolvorear por encima lo que queda de zumaque. Dar un calentón a la salsa, colocar los langostinos en la fuente donde se vayan a servir y si se quieren poner, esparcir las pimientas rosas por encima. Servir con su salsa. Un arroz blanco acompaña genial este plato sencillo y sabroso.

NOTA: La pasta que incluye esta receta de clara de huevo, almidón de maíz y especias con un poco de aceite (que ayuda a dispersar los aromas de las especias, que también son aceites esenciales) sirve en la cocina china para adobar piezas pequeñas de mariscos, filetes de pescado, tiras de pollo o de carne. Les da una textura suave y "carnosa" increíble, facilita el adobado y es muy recomendable porque mejora mucho todo, incluso las colas peladas y congeladas de marisco que no habrá más remedio que comprar a final de mes.

Las claras que sobran de otros días (por ejemplo, las de la mousse de chocolate que se encuentra más abajo) se pueden guardar en el congelador en frasquitos pequeños de cristal o plástico con tapa o en bolsitas de plástico para estos trucos.

curcuma
¡Cuidado con las manchas de cúrcuma! Foto: Shutterstock.

4. Cúrcuma

La cúrcuma es un rizoma, eso que no es ni raíz ni tubérculo aunque esté bajo tierra y lo parezca, y es pariente del jengibre y la galanga. Procede de la región tropical de Asia y tiene aromas muy especiales, un ligero toque amargo muy molón y tiñe los alimentos de un color amarillo, más bien naranja profundo, el más típico de las mezclas más conocidas en que se incluye, el curry y el ras el-hanut. En buenas verdulerías y establecimientos de comida oriental se encuentra en rizomas frescos, que hay que pelar y rallar (¡con guantes de goma, porque tiñe las manos por más de dos semanas de color azafrán imposible de quitar ni con lejía!) o en polvo, el más común, en tiendas de especias y establecimientos de barrio. Va muy bien con muchas otras especias, en particular las más olorosas y se añade a carnes,  pescados, verduras, arroz y patatas por igual.

5. La pulpa del tamarindo

Se extrae de entre las semillas que se encuentran en las vainas de un árbol originario de la región oriental del Asia tropical, que hoy se ha extendido a otras regiones de Asia, África y América tropicales. En nuestro mercado se encuentra en vainas frescas, en verdulerías, en pasta o en seco en tiendas orientales y de América. Normalmente se pasa por un colador, si es fresca, y se remoja en agua la seca o en pasta antes de pasarla por el colador, para retirar las fibras y las semillas y recoger la pulpa bien ácida. El zumo de lima o de limón lo sustituye bastante bien.

Lomos de salmón con salsa de especias agridulce

  • 12-20 hojas grandes de espinacas frescas, para servir
  • 1/2 cebolla picada fina
  • 1-2 guindillas frescas, según tamaño (chile manzano, ají limo, chile piquín o 1 guindilla seca de toda la vida desmenuzada)
  • 1 cucharada de pulpa o pasta de tamarindo o 2 cucharadas de zumo de lima o de limón
  • 1 diente de ajo rallado
  • 1 manzana pequeña o 1/2 muy dulce rallada fina
  • 1 y 1/2 cucharadas de mezcla de cilantro, cardamomo, comino, pimienta y cúrcuma
  • 1 zanahoria rallada muy fina
  • 2-3 cucharadas de escamas de coco, para servir
  • 2 cucharadas de coco seco rallado
  • 2 cucharadas de miel
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 4 lomos de salmón con la piel, sin escamas ni espinas, de 150-200 g cada uno
  • Sal, sal gorda, agua y pimienta molida
  • trozo de 3 cm de jengibre, pelado y rallado
Perfecto para una cena especial. Foto Shutterstock.

PARA 4 PERSONAS
TIEMPO DE ELABORACIÓN: 10 minutos
TIEMPO DE COCCIÓN: 15 minutos

ELABORACIÓN: 

Encender el horno a 200 ºC. En un molinillo de especias o en una trituradora moler 1/2 cucharada de cilantro en grano, 4-5 cardamomos verdes, 1/2 cucharada de cominos, 4-5 bolas de pimienta negra y pasar la molienda por un colador de malla sobre un cuenco. Añadir 1 buena cucharada de cúrcuma en polvo o 2 de fresca rallada. Revolver y reservar. Rociar el pescado con unas gotas de zumo de limón y frotarlo con 1/2 cucharada de mezcla de especias. Dejar en espera.

En una sartén o cazo salsero sofreír la cebolla, la manzana y la zanahoria en 2-3 cucharadas de aceite, hasta que estén un poco lacias. Echar el resto de polvo de especias, el coco rallado, revolver y en un lado del cazo del que se haya retirado el sofrito, dejar caer el jengibre y el ajo rallados. Cuando se hayan sofrito un poco, revolver con 1 cucharada de miel y mojar con 1/2 l de agua y añadir la pulpa de tamarindo o el zumo de lima o de limón, además de un poco de sal.

Dejar cocer 5-6 minutos a fuego medio. Pasar por el chino o triturar con la batidora de palo. Probar de sal, dulzor, acidez y rectificar. Reservar sobre fuego suave en un cazo limpio. Secar el pescado del exceso de líquido que haya soltado por el zumo de limón. Salpimentar los lomos. Mezclar en un cuenco la miel que queda y 1 cucharada de aceite y repartirlos sobre la piel de las cuatro piezas, para acostarlas inmediatamente en una sartén que estará ya bien caliente sobre el fuego mediano, hasta que esté dorada, sin preocuparse de que se cocine.

pulpa de tamarindo
Aunque visualmente pueda parecer extraño, el tamarindo queda muy bien en según qué productos. Foto: Shutterstock.

Retirar los lomos de la sartén, ya fuera del fuego, con una buena espátula y colocarlos sobre una tartera de horno, ahora con la piel crujiente y dorada, no quemada, hacia arriba. Meter en el horno 10 minutos más o menos, según el grosor del pescado. Mientras tanto, colocar las espinacas extendidas en la fuente en 4 grupos de 3 o 5, según su tamaño, con la punta hacia fuera. O hacerlo en 4 platos.

Sacar el pescado del horno, colocar cada lomo, con la piel hacia arriba, sobre su conjunto de espinacas y adornar a un lado con un poco de salsa. Servir el resto en salsera y esparcir sobre el pescado el coco en escamas. 

CONSEJOS: La mezcla de especias que se encuentra aquí es un esquema de lo que sería una de curry de Madrás clásico de la cocina británica, que llevaría, además, clavo, alholva, canela de la China, hinojo en grano, macis o nuez moscada, jengibre seco en polvo, hojas de curry, anís estrellado... Cada uno puede hacer las mezclas que quiera, en las que no deben faltar las indicadas en la receta que, en este caso, se completa con jengibre fresco, ajo y tamarindo. El coco y el tamarindo son muy corrientes en las mezclas de especias de Indonesia. El agridulce que da la combinación de coco, miel y tamarindo o zumo de lima o de limón le va que ni pintado a este tipo de platos especiados, son contrastes que realzan los aromas.

6. Enebro

El enebro es un árbol, a veces un arbusto por la lentitud de su crecimiento, que se encuentra en todos los países templados de Europa, norte de África y Eurasia. Está emparentado con la sabina, el árbol de los mitos y leyendas, del que aún quedan algunos bosques en España. Sus frutos en forma de bayas perfuman la ginebra y se utilizan mucho en la cocina del centro de Europa, en platos de caza, carne y verduras de olor (repollo, fermentado o no, berza) especial. Da aromas balsámicos y a madera sutiles, muy bueno.

Conejo en estofado con coles

  • 100 ml de oloroso seco
  • 1/2 l de caldo de conejo, ave, verduras o agua
  • 1 cebolla dulce en lonchas finas de polo a polo
  • 1 conejo (las patas traseras y los lomos, reservar el resto para otro uso)
  • 1 kg de coles de Bruselas
  • 4-5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 50 g de papada o panceta en lonchas finas o dados pequeños
  • 6 bayas de enebro, 1 hoja pequeña de laurel, agua
  • Sal y pimienta
Es hora de recuperar una de las carnes olvidadas. Foto: Shutterstock.

PARA 4 PERSONAS
TIEMPO DE ELABORACIÓN: 15 minutos
TIEMPO DE COCCIÓN: 60-80 minutos

ELABORACIÓN:

Pedir al pollero (o hacerlo uno mismo) que saque las patas traseras del conejo y las corte por la articulación en dos trozos cada una y la parte más gruesa en dos piezas. Pedirle que corte los lomos en 4 trozos más o menos iguales y que separe la parte más delgada de las faldas. Reservar las paletillas, faldas, cuello, cabeza e hígado para otra preparación.

Comenzar por poner un cazo grande al fuego con agua. Mientras hierve, retirar las hojas feas y los tronchos a las coles y lavarlas. Echarlas en el agua hirviente y escaldarlas durante 3-4 minutos. Escurrir en un colador, refrescar al chorro de agua fría y dejar escurrir.

Mientras esto se hace, calentar en una cazuela a fuego vivo el aceite y sofreír los trozos de conejo bien salpimentados por todas sus caras. Echar encima el oloroso y bajar el fuego. Cuando casi se haya consumido, retirar y reservar en un plato hondo al abrigo del aire. Taparlo con otro plato hondo, por ejemplo.

Echar de inmediato la cebolla y la papada en la cazuela y dejar que se sofrían bien. Volver a introducir en la cazuela los trozos de las patas del conejo, las coles de Bruselas, salpimentar un poco e introducir el laurel y las bayas de enebro golpeadas para que se abran un poco, pero no molidas.

El enebro aporta aromas balsámicos y a madera muy sutiles. Foto: Shutterstock.
El enebro aporta aromas balsámicos y a madera muy sutiles. Foto: Shutterstock.

Mojar con el caldo y cubrir la cazuela, para dejar en cocción muy suave durante una hora larga, pero cuando las patas comiencen a estar tiernas, introducir en la cazuela los trozos de lomo, para que se cocinen justo lo necesario, unos 15 minutos. Vigilar que no se queden sin líquido y añadir más caldo o más agua si fuera necesario. Servir la carne con las coles de Bruselas y unas patatas al vapor o arroz blanco.

CONSEJOS: Se puede hacer como un braseado, en el horno a temperatura baja, 110 o 120 ºC. Tarda más tiempo pero es más sencillo y no hay que vigilarlo. La cazuela deberá poder ir al horno y tener tapa. Añadir menos líquido. Se puede hacer también con pollo o perdices, queda extraordinario.

7. Cardamomo

Es un grano, la semilla de una planta emparentada con la del jengibre. Del cardamomo se utilizan los granos enteros unas veces y las semillas negras y pequeñas extraídas de los granos, mucho más aromáticas, otras veces. Para curry y ras el hanout, las mezclas de especias más corrientes en que se encuentra, utilizar el grano triturado con sus semillas y para mezclas de especias para masas, galletas y bizcochos, solo las semillas molidas. Los granos enteros, junto al laurel, les dan aromas muy guapos a las compotas de manzana, pera, membrillo o albaricoque, como también al arroz con leche que está a continuación.

Arroz con leche, cardamomo y piel de limón

  • 150-200 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 2 l de leche entera
  • 2 tiras de piel de limón
  • 300 ml de nata
  • 6-7 granos de cardamomo verde
  • 75 g de arroz bomba o largo, según gustos
  • Agua
Un toque especial para ese postre de toda la vida. Foto: Shutterstock

PARA 4 PERSONAS 

TIEMPO DE ELABORACIÓN: 100-120 minutos

 

ELABORACIÓN: 

Lavar el arroz al chorro de agua fría en un colador, echarlo en el cazo amplio en el que se va a cocer y añadir agua fría hasta cubrirlo 2 dedos por encima y un pellizco de sal. Acercar a fuego vivo. Cuando rompa el hervor esperar 5 minutos. Añadir entonces la leche, la nata, los cardamomos y la piel de limón.

Desde que vuelve el hervor controlar la potencia del fuego para que hierva pero la leche no se salga. Mover de vez en cuando para que las natas que se solidifican en la superficie se integren de nuevo en el líquido hirviente. Cuando el arroz esté en su punto, añadir el azúcar (la cantidad indicada, menos o más según gustos) dar un hervor, retirar del fuego, sacar los cardamomos (por eso es muy útil contarlos al empezar, así se sabe cuántos hay que sacar), la piel de limón y dejar enfriar, tapado. Verter cuando esté frío en la ensaladera o cuencos o copas en los que se vaya a servir e introducir en el frigorífico.

El secreto de un buen arroz con leche es que ésta se reduzca al tiempo que los granos de arroz van aumentando de volumen y se ponen cremosos. No suelen perder del todo su consistencia porque las caseínas y la grasa de la leche lo impiden.

Del cardamomo se utilizan los granos enteros y las semillas negras y pequeñas extraídas de los granos. Foto: Shutterstock.
Del cardamomo se utilizan los granos enteros y las semillas negras y pequeñas extraídas de los granos. Foto: Shutterstock.

CONSEJOS: Este arroz con leche se hace en la India con este cereal de grano largo, de modo que si se quiere se puede hacer así. Queda también buenísimo. El cazo o cazuela no debe ser muy cerrado, pero tampoco como una plaza de toros. Hace falta que la leche se evapore lo necesario, pero no tanto como para que el arroz no esté cremoso cuando se haya consumido. El arroz es mantecoso al final porque la leche se condensa con el hervor y si hay que añadir más vuelve a licuarse y es necesario esperar a que se condense de nuevo.

8. Macis

Es la fibra que cubre, como una red, la nuez moscada, por debajo de la pulpa del fruto. Molida es la principal especia de las mezclas para el picadillo de salchichas españolas. Tiene sabor y aroma con cierto parecido a los de la nuez moscada, pero no son del todo iguales. Tiene tonos más ácidos y el aroma es más sutil que el de la nuez que cubre.

Se utiliza mucho en mezclas de curry, relleno de picadillos de carne, platos salados con leche o nata y, junto con jengibre, cardamomo, canela, pimienta, clavo y piel de naranja, en la mezcla de especias de las galletas de jengibre y otros dulces europeos. En México es, desde que las especias euroasiáticas llegaron al Nuevo Mundo, una de las que perfuman el chocolate a la taza, el que se sirve como bebida en desayunos y meriendas. 

Mousse de chocolate con especias

  • 100 gramos de mantequilla
  • 1/2 cucharada de cáscara de limón rallada
  • 1/4 cucharada de canela molida
  • 1/4 cucharada rasa de macis molido en el mortero
  • 1 clavo de especia
  • 200 g de chocolate negro (60 - 65 % cacao como mínimo)
  • 2 granos de cardamomo
  • 2 granos de pimienta negra
  • 3 hojas de gelatina (5 gramos), agua
  • 4 granos de cilantro
  • 4 yemas y 3 claras, 1-2 cucharadas de azúcar
Añadir un par de hojas de gelatina es un buen truco para conseguir esa textura tan especial. Foto: Shutterstock.

PARA 4 PERSONAS 
TIEMPO DE ELABORACIÓN: 10 minutos
TIEMPO DE COCCIÓN: 15 minutos + unas horas de reposo en frío


ELABORACIÓN:

Machacar por un lado macis, clavo, granos de pimienta, cilantro y cardamomo. Pasarlos por un colador de malla fina. Mezclar con la canela y la ralladura de limón. Reservar. Poner a remojo la gelatina 4-5 minutos, escurrirla en un colador. Reservar.

En un cazo, poner el chocolate con la mantequilla, la mezcla de especias y un poco de agua, unas 5 cucharadas, a fuego lento y sin dejar de mover, hasta que se funda sin que nunca suba la temperatura como para hervir, que no pase de 70 ºC. Se nota porque el cazo no se calienta demasiado. Ir añadiendo las yemas una a una, acercando al calor para que espesen, sin que se corten y terminar añadiendo las hojas de gelatina, moviendo hasta que se fundan por completo. Dejar templar.

Batir las claras y, cuando hayan subido, añadir el zumo de limón y, sin dejar de batir, el azúcar a cucharadas. Mezclar el batido con la masa chocolate-yemas en dos veces y con mucho cuidado y movimientos envolventes, para que no se bajen las claras. Rellenar copas individuales con la mousse antes de que se cuaje del todo. También se puede poner toda en una ensaladera bonita. Enfriar en el frigorífico. Servir con cigarros de galleta u otras galletitas pequeñas crujientes.

El macis es la fibra que cubre, como una red, la nuez moscada, por debajo de la pulpa del fruto. Foto: Shutterstock.
El macis es la fibra que cubre, como una red, la nuez moscada, por debajo de la pulpa del fruto. Foto: Shutterstock.

NOTA: Los mexicanos, que ya perfumaban su chocolate antes de la llegada de los españoles con vainilla y con chiles diversos, se aficionaron de inmediato a las especias que les llegaron de Europa y Asia. Preparaban el chocolate con agua, pues no tenían animales lecheros. Creo que con agua el chocolate despliega mucho mejor sus aromas. Las caseínas de la leche y la nata envuelven toda la boca e impiden apreciar sus matices suntuosos, por lo que es mejor añadir las claras batidas en nieve y un poco de gelatina en lugar de la nata montada de las recetas clásicas francesas.

CONSEJOS: Este postre se puede hacer de un día para otro, porque incluso queda mejor. Las especias potencian sus aromas durante las horas de reposo, pero hay que taparlo muy bien con tapa hermética o film plástico, para que no se seque ni recoja otros aromas del frigorífico, la gelatina tiende a absorberlos.

Otra posibilidad es utilizar para hacer la mousse un chocolate de mayor pureza de sólidos de cacao, de hasta un 76 %, con lo que quedará menos dulce y con un sabor más intenso a cacao. No es una opción recomendable para principiantes, pues es mucho más difícil de trabajar que el indicado en la receta.

Se puede añadir un par de hojas más de gelatina (unos 7,5 g), enmoldar la mousse en un molde de bizcocho o de la forma que se quiera, no demasiado alto, y desmoldarla ya fría en una fuente. Queda espectacular y, por eso, conviene hacer cantidad doble de la indicada en la receta, para que el molde no sea muy pequeño y el postre un poco ridículo. Lo que sobre se conserva bien un par de días más en frío, pues las yemas se añadieron al chocolate caliente.

ajenuz
'Kalonji' es otro de los nombres de esta planta. Foto: Shutterstock.

9. Ajenuz

Grano oriundo de Oriente Próximo que también se conoce como neguilla o arañuela en castellano y que muchos confunden por un error demasiado extendido con la semilla de la cebolla, porque se parece y su aroma recuerda muy de lejos a esta verdura, con la que no tiene nada que ver, son de familias botánicas muy dispares. Tampoco tiene nada que ver con el comino negro. Se utiliza en algunas mezclas de especias de Asia y para perfumar platos y pan en Oriente próximo, Eurasia, India y norte de África.

Si se tiene costumbre de amasar el pan en casa, un buen espolvoreado de ajenuz sobre el pan aún crudo y pintado justo antes de hornearlo con un engrudo de harina mal cocido, líquido y frío, o con huevo batido estará de muerte para acompañar estos platos propuestos.

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