Enclavado entre el parque rural del Nublo y el paisaje protegido de Cumbres, casi como si quisiera esconderse del mundanal ruido, encontramos el único parador de Gran Canaria. Mucho más que un alojamiento, el hotel de Cruz de Tejeda es uno de los mejores miradores que podemos encontrar en la isla y, a la vez, el enclave perfecto para desconectar del mundo.