Lo primero que hay que señalar es que el padecer vértigo no es una excusa para alojarnos en unas cabañas situadas entre 6 y 17 metros del suelo. Estos alojamientos ofrecen unas vistas exclusivas desde que abrimos los ojos y una intimidad asegurada. De hecho, una vez subamos a ellas, no necesitaremos (ni querremos) bajar a tierra firme.