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Sant Feliu de Codines

Centro de veraneo y reposo

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Su situación privilegiada, a 500 metros de altitud sobre el nivel del mar, su clima seco y su entorno de relieve espectacular hizo que a finales del siglo XIX y principios del XX este municipio fuera elegido como lugar de recreo por algunos de los más prestigiosos personajes del mundo de las letras, la política y las ciencias de Cataluña. Las estancias de Antoni Gaudí, el doctor Bartomeu Robert, el filólogo Pompeu Fabra, el pensador Jaume Balmes o el político Francesc Cambó dotaron a la villa de una proyección y patrimonio únicos.

Todo ello se puede contemplar en el museo que se encuentra en uno de los edificios más interesantes de la localidad, Can Xifreda, una torre modernista inspirada en un castillo mozárabe. Allí se ofrece una exposición permanente de arqueología, paleontología, mineralogía e historia local, junto a una sala de exposiciones semipermanente de herramientas y utensilios de la ganadería catalana, considerada una de las colecciones más completas de la región. En el museo también se guarda el estandarte diseñado por Gaudí para el Orfeó Feliuà.

Las calles de Sant Feliu están flanquedas de importantes edificaciones modernistas y novecentistas con bonitos esgrafiados y artísticos trabajos de forja. En el barrio de Sagrera destaca la iglesia parroquial, neo-barroca, y un conjunto de casas de los siglos XVI y XVII con ventanales góticos y bellos dinteles de piedra. Otro de los símbolos de la villa es la Torre del Rellotge, de 1796. El patrimonio industrial también ha dejado un lagado interesante en el municipio; se trata de la fábrica de hilaturas Roca Humbert, cuyos planos se cree pudieran ser obra de Antoni Gaudí. El accidentado relieve que rodea la villa, con vistas maravillosas, alberga el Cim de les Àligues, un centro especializado en rapaces que ofrece sesiones para ver de cerca el vuelo de estas aves.