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Sant Mateu de Bages

Vida rural y observación estelar

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Estamos en el más extenso de los municipios de la Comarca del Bages y también en el más abrupto y boscoso. En sus distintos núcleos –Castelltallat, Coaner, Valls de Torroella, Salo y Sant Mateu– esta zona guarda rincones de gran belleza, vestigios prehistóricos y masías señoriales que siguen dando vida al territorio. Los numerosos hallazgos arqueológicos –especialmente en el yacimiento del Cau de la Guineu– han dado pie a crear un museo donde se guardan y exhiben.

Uno de los lugares más interesantes del municipio es el Castillo de Castelltallat, cuyo origen íbero no fue descubierto hasta 1999. Los restos de la fortaleza medieval se encuentran sobre un cerro situado junto a la Iglesia de Sant Miquel de Castelltallat, de origen románico, aunque su aspecto actual data de los siglos XVIII y XX. En su interior se pueden contemplar valiosos retablos barrocos, entre los que destaca el del altar mayor, dedicado a San Miguel Arcángel.

La guinda del pastel es el observatorio astronómico situado junto a ambos monumentos. A 910 metros de altura, en un entorno favorable para la observación del cielo y con mínima contaminación lumínica, es el lugar perfecto para observar el firmamento, ya que las condiciones climatológicas de la zona hacen que las nubes y las nieblas siempre estén por debajo del observatorio. Por otra parte, Sant Mateu de Bages es territorio de pequeñas ermitas y de grandes masías, muchas de las cuales se han convertido en confortables alojamientos rurales que animan a convivir con la naturaleza y conocer mejor la vida en el campo. 

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