Sant Vicenç de Castellet

Un municipio de piedra y agua

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Ya en el siglo XI existía en estas tierras un pequeño castillo (castellet) que dio nombre a la localidad y del que apenas quedan en pie algunas partes de la muralla. Hoy, al lado de la antigua fortaleza se conserva la bonita Ermita de Santa María, construida en el siglo XIII y restaurada en el año 1884 y luego en 2003. Existen varios núcleos de población en este municipio de la Comarca del Bages, pero el más antiguo, milenario, es Vallhonesta. Dedicado casi exclusivamente al cultivo de la vid, Vallhonesta conserva su carácter rural y su ubicación la ha consolidado como una de las puertas de entrada del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. Destaca la ermita románica de Sant Pere, construida en el siglo XI, con una singular espadaña del siglo XIII y cuatro ventanales. En el interior se conserva un sarcófago románico.

El núcleo de Sant Vicenç, por su parte, alberga varios edificios modernistas. El municipio está dividido por el río Llobregat en dos partes diferenciadas. Se pueden seguir varios itinerarios temáticos como el que recorre las numerosas construcciones rurales de piedra seca vinculadas con la producción vinícola; el que sigue la huella de una importante actividad de extracción y trabajo de piedra que ha dejado numerosas pedreras al descubierto y la ruta que descubre un puñado de fábricas textiles que se instalaron a lo largo del Llobregat a finales del siglo XIX.

Por último, destacar un paraje natural curioso y de gran belleza, conocido como las Muntanyes Russes. Se trata de una formación geológica de margas azules que han sufrido el efecto erosivo del agua. Este paraje está situado al pie de la colina de Castellet y tiene una extensión de unos 400 metros cuadrados. Estas margas azuladas son una singularidad característica de esta zona y se encuentran también en otros puntos del término.

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