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Torres-Fortaleza de Utrera

Utrera (Sevilla)

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Diversas torres de vigilancia se desparraman por el territorio de Utrera. Dejaron de cumplir su antigua misión de vigilancia o fortaleza, y hoy declina el fulgor que antaño tuvieron. Algunas están muy deterioradas y otras se mantienen expectantes, fuertes y vigorosas, como fueron concebidas. Quedan como testigos mudos de un tiempo que ya no les pertenece, aunque les atravesaran diversas épocas: romana, árabe o cristiana. Llegar a algunas se hace difícil porque están en fincas privadas de difícil acceso, pero todas trazan la geografía imprescindible de su último cometido: salvaguardar el interior cristiano de la Corona de Castilla de las vecindades moriscas del reino de Granada.
Apenas un esqueleto de piedras configura los restos de una esquina interior que componían dos de las fachadas de lo que antaño fue La Torre de la Ventosilla, próxima al abrevadero y la antigua cañada real romana. Muy cerca está la Torre del Águila que se mantiene en pie aunque han desaparecido parte de los bloques de sus paredes. A pesar del abandono y las pintadas, en el interior resalta la imponente cúpula que tuvo. Se conserva la escalera de subida, aunque algunos peldaños están quebrados. Cerca de ambas está la Torre de la Toya, en un cortijo del mismo nombre. Su estructura cuadrada es más ancha que las anteriores y mantiene la estructura almenada de la parte superior.
Torre del Bollo, Torre Lopera o Torre Alocaz son otras de aquellas torres de vigilancia, que desde las alturas de sus páramos otean un paisaje calmado que nada tiene que ver con los conatos belicistas del pasado.

Contacto

Localización

Plaza de Gibaxa, 1, 41710 Utrera, Sevilla