Catedral de San Salvador

Zaragoza (Zaragoza)

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Desde el mudéjar del siglo XII, al neoclásico del siglo XVI, pasando por el gótico, el renacentista y el barroco, la catedral de San Salvador de Zaragoza, primer templo cristiano de la ciudad, presenta una espectacular arquitectura con la que ha sabido unir todos estos estilos en un solo templo. Ubicada en pleno centro de la capital aragonesa, donde en tiempos romanos se levantó el Foro, la también conocida como La Seo, ha experimentado varias evoluciones a lo largo de su historia. Como todo santuario que se precie, decenas de personajes poderosos, de distintas épocas, han querido dejar su huella entre sus paredes. El primer 'rastro' histórico, lo encontramos en su fachada, conocida como la Parroquieta, donde bellísimos arcos forman un precioso encaje de figuras geométricas que parecen crear un bello tapiz árabe fundido con mosaicos y piezas de cerámica. Otro de los elementos más importantes de la fachada de este templo es su espectacular torre barroca del siglo XVII y su portada de estilo neoclásico, construida sobre las bases del mudéjar original.

Traspasado ya el enorme pórtico, entramos directos en la capilla funeraria de San Miguel donde nos llaman la atención sus altos y espectaculares techos de madera dorada y un sepulcro de alabastro con bellísima decoración. Esta magnífica catedral está levantada sobre una planta de cinco naves, coronada por un retablo Mayor y un cimborrio árabe, con una envolvente cúpula que, con sus arcos, parece formar una estrella de ocho puntas. En el centro del santuario, dedicado s San Salvador, podemos ver un Coro compuesto por, ni más ni menos, que 117 sillas realizadas en madera de Navarra. Esta sobria sillería está protegida por una verja, de bronce dorado, decorada con tallas de madera, también dorada, que representan la imagen de El Salvador, San Pedro y San Pablo. Otro de los tesoros que podemos encontrar entre las paredes de La Seo es La capilla de San Bernardo de Claraval, obra cumbre del renacimiento aragonés, que contiene varias tumbas de arzobispos célebres aragoneses. Por su parte, la sacristía de la Virgen esconde un valiosísimo joyero con preciosas piezas entre las que se encuentran los relicarios de San Valero, patrón de Zaragoza, San Vicente y San Lorenzo,

Localización

Plaza de la Seo, 4, 50001 Zaragoza