Catedral de Santa María

Catedral de Santa María, Toledo

Para poder contemplar cada uno de los detalles que adornan este grandioso templo blanco, lo primero es dejarnos las prisas en casa, y lo segundo, llevarnos unos prismáticos, necesarios, dada la altura de la catedral, para poder admirar como se merece cada una de sus partes: las torres, las fachadas, las bóvedas, sus enormes retablos... ¡En todas hay algo hermoso!
Estamos ante un templo que impresiona a cualquiera, de hecho, simplemente viéndolo por fuera, se nos pondrán los dientes largos, contemplando la Santa Cena o las figuras de los patrones de la localidad. Pero si accedes a su interior la vista no sabrá ni en que fijarse primero, a lo mejor repararás primero en las imágenes eróticas que adornan los asientos, tal vez en sus vidrieras, quizá en sus órganos, puede que en su decoración mudéjar.
La catedral de Santa María fue levantada entre los siglos XIII y XV en estilo gótico, a imagen y semejanza de los templos franceses. Entre los siglos XV y XVI se construyeron las capillas laterales -San Blas, San Pedro, Santiago, Mozárabe y Reyes Nuevos-, todas ellas auténticos tesoros artísticos. En la catedral podremos encontrar también pinturas de gran valor, de autores como Rubens, Bassano o El Greco.
Además de la sacristía, el tesoro y la sala capitular, uno de los atractivos del templo reside en la liturgia, pues todos los días se ofrece una misa según el rito mozárabe.
Es también recomendable visitar el convento de Santo Domingo, la ermita del Cristo de la Vega, la iglesia de Santiago, la de Santo Tomé y el monasterio de San Juan de los Reyes.

 

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