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Palencia

Palencia, la bella desconocida

Incrustada en pleno centro del triángulo que forman León, Burgos y Valladolid, y dominando una llanura desde su posición privilegiada a orillas del río Carrión, Palencia es un municipio cargado de herencia. Importante plaza en otras épocas, nexo de unión entre el centro de la península y los puertos del Norte, esta ciudad castellana esconde mucha historia y unos cuantos tesoros que pueden descubrirse fácilmente a pie.


Primera mañana

Descubriendo a la Bella Desconocida

REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)

10:00  Calle y Plaza Mayor, el corazón de la ciudad

Desde la Plaza de León, junto a los Jardines de la Estación, arranca la Calle Mayor de Palencia, auténtica arteria principal de esta localidad que aglutina su principal actividad comercial. Con tres kilómetros de longitud, soportales a lo largo de buena parte de su recorrido y completamente peatonal, es el lugar idóneo para arrancar un paseo por el centro histórico y comenzar a tomarle el pulso, sosegado y tranquilo, a esta pequeña pero coqueta capital.

A medio camino, nos encontramos con la Plaza Mayor, que data del siglo XVII y presenta la clásica planta rectangular con sus soportales y en la que se celebraba el mercado diario que se trasladó al nuevo Mercado de Abastos hace unos pocos años, en 1898. Aquí se encuentra la Casa Consistorial, edificio neoclásico de finales del XIX donde podemos contemplar un mural que representa alegóricamente a la ciudad y a los palentinos, obra del artista local Germán Calvo.

De vuelta a la Calle Mayor, y avanzando por su recorrido, llegaremos a Los Cuatro Cantones, un punto simbólico de la ciudad situado en el cuadrado perfecto que forma el cruce de la Calle Mayor con las calles Don Sancho y La Cestilla. También podremos contemplar varias de las esculturas que salpican todo su recorrido, como la Mujer Palentina (en la confluencia con la calle Marqués de Albaida) o, más próxima a la Plaza Mayor, La Castañera.

Al final de su recorrido, la Calle Mayor desemboca en uno de los extremos del parque Salón de Isabel II, El Salón, una de las muchos pulmones verdes de Palencia que puede presumir de ser una de las más sostenibles y con más espacio verde por habitante de España. Quienes gusten de un poco de naturaleza urbana podrán disfrutar de un paseo por este jardín de estilo romántico antes de volver a adentrarse en las calles y callejuelas del centro histórico.

12:00  La Catedral

Volviendo sobre nuestros pasos por la Calle Mayor, y callejeando por el casco histórico desde Los Cuatro Cantones por La Cestilla y hacia la preciosa Calle del Árbol del Paraíso, llegaremos a la Catedral de Palencia. Dedicada al patrono de la ciudad, la Catedral de San Antolín data del siglo XIV, cuando se iniciaron las primeras obras de construcción, que no finalizaron hasta el XVI. Sus orígenes están en templos anteriores de época visigótica y románica, y actualmente se encuentra en la confluencia de las plazas de Cervantes, Inmaculada y San Antolín.

Se le llama, no sin razón, la Bella Desconocida, porque su fachada poco monumental (no tiene fachada, propiamente dicha) no deja adivinar todo lo que esconde en su interior. Por ejemplo, un Martirio de San Sebastián de El Greco (en el Museo Catedralicio, en la sala capitular del templo), un Zurbarán o un retrato de Carlos V del siglo XVII según el procedimiento de la anamorfosis, que hay que observar a través de un agujero para visualizar correctamente. Para acceder al museo hay que pagar entrada y avisar en la puerta: un encargado nos acompañará para abrirnos las salas que ocupa y esperará, paciente, a que terminemos la visita.

La Catedral, en la que también destaca el retablo plateresco de la Capilla Mayor, de Juan de Flandes, fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1929. Pese a su timidez, es una de las más grandes de nuestro país, con más de 130 metros de longitud y 50 de ancho en el punto máximo, tres naves y dos cruceros, y un ábside que se acerca a los 30 metros de altura. Muy recomendable es también la Cripta de San Antolín, que data del siglo VII, y en el que pueden apreciarse los restos visigóticos sobre los que se erige la actual Catedral.

Primer tarde

Trazando puentes

14:00  Comer

Muy cerca de la Catedral, en la calle de San Marcos, se encuentra La Traserilla donde recomendamos hacer una buena parada para disfrutar de su cocina. Regentado por Miguel Sánchez, se trata de un singular restaurante ubicado en una antigua casa del siglo XIX, respetada tal cual hasta el punto de que todo el servicio se hace a través de las escaleras, por la imposibilidad de instalar un montacargas. A la autenticidad del entorno hay que añadir una carta basada en la tradición, pero en la que se encuentran platos que, como sus responsables afirman, “evolucionan un paso o dos”.

Otras opción sería, algo más escondido en el casco histórico, Casa Damián, un coqueto restaurante cerca de la Plaza Mayor donde la comida casera es la protagonista. O lanzarse a una excursión de vinos y tapas, que en Palencia se pagan, por los bares del centro, como el clásico Bar Maño.

16:00 - San Miguel, joya románica

También próxima a la Catedral se encuentra una de las joyas del patrimonio histórico, cultural y religioso de Palencia: la Iglesia de San Miguel. De estilo románico y gótico temprano por sus sucesivas ampliaciones, es Monumento Nacional desde 1931, y no se sabe a ciencia cierta de cuándo exactamente data su construcción, aunque sus orígenes se estiman en torno a mediados del siglo XI. Consta de tres naves, pero destaca sin duda por su característica fachada, coronada por una torre de carácter militar que dota al templo de un apariencia casi de castillo. Según la leyenda, es aquí donde se casaron El Cid y Doña Jimena.

17:00 - Cruzando el Carrión

La geografía de Palencia está marcada por el discurrir del Río Carrión y varios son los puentes que lo cruzan. Los principales quedan muy cerca de San Miguel, con lo que éste sería un buen momento para acercarnos a verlos. El más cercano es, en realidad, una pasarela que comunica con el Parque Isla Dos Aguas, en la que, al igual que en el cercano Puente de Hierro, de principios del siglo XX, los enamorados palentinos –y las novelas de Federico Moccia– han impuesto la costumbre de colgar candados tras arrojar la llave al río para sellar su amor.

Luego encontramos el Puente Mayor, que data del siglo XVI: un gran puente de piedra sobre el Carrión que fue luego reformado en el siglo XIX. El más antiguo, en cambio, es Puentecillas. Bien de Interés Cultural desde 2005, de origen romano, es famoso precisamente por su longevidad y por el particular encanto que desprende. Ambos puentes conectan el centro de la ciudad con Allende el Río. Y casi tan famoso como ellos es el pedestal que se encuentra a la entrada de Puentecillas, el Bolo de la Paciencia, que fue durante mucho tiempo el lugar donde las palentinas lavaban su ropa.

18:00  De compras antes de cenar

En Palencia se dan la mano la actividad comercial más tradicional con tiendas de rabiosa contemporaneidad. La Calle Mayor, a la que volveremos para recorrerla de nuevo bajo una luz distinta al caer la tarde, aglutina buena parte del comercio palentino. Ahí podemos encontrar, por ejemplo, cuchillerías tradicionales, como la Cuchillería Alonso, donde, además de lo que uno esperaría encontrar en sus escaparates, puede adquirirse el famoso juego de la Rana y la Tanga.

20:00 - Cena y copas

Qué mejor forma de comenzar una noche de copas que con... ¡tortilla de patata! Una manera estupenda de hacer acopio de energía con un plato tan español como, en fin, los festejos hasta altas horas de la madrugada. Da la casualidad, además, de que en Palencia está la mejor tortilla de patata de España. No es broma: en La Encina, muy cerca del Parque Salón de Isabel II, encontramos a la cocinera Ciri González, que ha ganado hasta tres veces el Campeonato de España de Tortilla de Patata.

Tras preparar el cuerpo, conviene saber que son dos las zonas principales que abarcan la vida nocturna en Palencia, mucho más animada y concurrida de lo que uno podría imaginar. Por un lado, el barrio de la Puebla o San Lázaro (según se refiera uno a la calle o la parroquia), más frecuentado por público joven, y donde pueden encontrarse algunos de los locales más emblemáticos de la ciudad (La Gomila, Universonoro, Utopia, el Vaticano…). Y, por otro, más habitual entre gente de más edad, está la plaza del Seminario, también en el casco antiguo, cerca de la Iglesia de San, con locales como el Jimmy Jazz. Y muy cerca, un destino mítico para la madrugada profunda palentina: el Club38.

Segunda mañana

Paseo por los templos

10:00  Cristo del Otero

Comenzamos la segunda mañana alejándonos del centro histórico y visitando uno de los monumentos más representativos de Palencia: el Cristo del Otero. Construido en 1931, se trata, claro, de una estatua de Jesús que, desde la cima del cerro que corona el norte del casco viejo, bendice la ciudad de Palencia. Curiosamente, no se sabe con exactitud cuánto mide, aunque las estimaciones más habituales sitúan al Cristo del Otero en algo más de 20 metros de altura, colocándolo muy cerca de la referencia habitual cuando de este tipo de esculturas monumentales se trata: el Cristo Redentor de Río de Janeiro. A los pies de esta figura, también conocida en la ciudad como Monumento de Palencia al Sagrado Corazón de Jesús, hay una ermita –de Santa María del Otero– y un museo y centro de interpretación, junto con el sepulcro del escultor, Victorio Macho. Se trata, más allá de su valor artístico, con un estilo con resonancias Art Deco e incluso cubistas, de un gran mirador para observar la ciudad y su comarca, Tierra de Campos.

Todos los años, además, se celebra una típica romería al amparo del Cristo del Otero. Si uno visita Palencia en abril, debería intentar coincidir con el domingo más cercano al 16 de dicho mes (Santo Toribio) en que se celebra esta curiosa celebración en la que, desde el balcón de la ermita, se arrojan bolsas con el típico pan y quesillo en recuerdo del apedreamiento del mártir.

12:00  Iglesias que son tesoros

De vuelta al centro histórico de la ciudad, visitaremos algunos de los interesantes templos de la ciudad que aún no hemos visitado y que convendría no dejar pasar por alto. Por ejemplo, Santa Clara, muy cerca de la Plaza Mayor, acoge el conocido Cristo de Santa Clara, o de la Buena Muerte, de factura hiperrealista; tanto que se llegó a decir que le seguían creciendo las uñas y el pelo. También cuenta la leyenda que se encontró flotando en una urna de cristal en el Mediterráneo emitiendo un resplandor sobrenatural.

La iglesia de Santa Clara acoge al conocido Cristo de la Buena Muerte, de factura hiperrealista, tanto que se llegó a decir que le crecían las uñas y el pelo

Cerca de la estación y su parque, los Jardinillos, está el Convento de San Pablo. Data del siglo XIII, aunque el edificio actual del templo se erigió entre el XIV y XVI en estilo gótico tardío. Curiosas son las dos figuras de nazarenos que hay junto a la puerta por donde los feligreses entran a misa. Una costumbre, la de las estatuas en bronce, a la que los palentinos tienen mucha afición.

Cabe destacar también la hermosa Ermita de San Juan Bautista. Situada en el parque de La Huerta de Guadián, se trata de un pequeño templo románico del siglo XI que fue trasladado piedra por piedra desde su ubicación original, en Villanueva del Río, para que no quedará sepultado bajo las aguas de un embalse. Si uno se fija, aún pueden localizarse los números que se usaron para catalogar cada uno sus sillares durante el transporte.

Segunda tarde

La Palencia de Jerónimo Arroyo

14:00  Comer entre la tradición y la novedad

La última comida en Palencia debería ser una que luego podamos recordar y comentar. Para ello, un gran lugar es Casa Lucio. Situado exactamente en los Cuatro Cantones, su carta se basa en la comida tradicional castellana. A destacar su lechazo asado en horno de leña, especialidad de la casa, aunque su carta no tiene desperdicio, fuerte en platos típicos palentinos, productos de temporada y matanza.

Y si no tenemos reparos en coger el coche para darnos un buen banquete, a 40 kilómetros de la ciudad, en la calle Mayor de Villoldo, tenemos el restaurante del muy familiar Hotel Estrella del Bajo Carrión. Con sus dos Soles Repsol, exhibe una cocina sobria y delicada, llena de matices entre lo clásico y lo novedoso. Alfonso Fierro es el jefe de cocina, y para él los productos de temporada son una condición indispensable a la hora de hacer su magia en los fogones. Lechazo, setas del bosque, huevos de corral, perdices y codornices, verduras de la huerta...

16:30 Teatro Principal

Cerca de Casa Lucio, en la calle Burgos, está el Teatro Principal (979 718 100). De estilo italiano del siglo XVII, pero construido en el XIX sobre el solar que desde el siglo XVI había ocupado un corral de comedias, se trata de un edificio modesto en el exterior, pero bastante más interesante en el interior. Destaca su patio de butacas con planta de herradura, y se puede visitar previa cita.

17:30 Persiguiendo a Jerónimo Arroyo

Justo al lado del Teatro Principal, se encuentra el palacio de la Diputación Provincial de Palencia. Un lugar estupendo para comenzar una pequeña ruta por el casco viejo de la ciudad siguiendo los pasos, arquitectónicos, de uno de los principales artistas que ha dado la capital palentina: Jerónimo Arroyo. Licenciado en Barcelona, donde aprendió de figuras como Domènech y Montaner, Arroyo volvió a Palencia para convertirse, sin duda, en el arquitecto más ilustre de su ciudad natal. Desarrolló su obra a principios del siglo XX, principalmente a través de diferentes edificios proyectados en Palencia, siguiendo el estilo modernista, unas veces; el historicismo arquitectónico, otras, o ambos al tiempo tras empaparse de ellos en la Ciudad Condal.

Podemos empezar el recorrido por la mencionada Diputación Provincial, con ecos renacentistas y neoclásicos y algunos elementos barrocos. Se inauguró en 1916 y, probablemente, se trate de la obra maestra del arquitecto. No hay que perderse su fachada principal, sus pináculos y, en el interior, el vestíbulo a la italiana y la escalera principal. Desde aquí, podremos volver a la inevitable Calle Mayor, para contemplar con detenimiento dos edificios que pueden ya habernos llamado la atención: el de los Estudios Arroyo y Gallego, precioso con sus elementos medievales (las vidrieras) y renacentistas, y el del Consejo de Cuentas de Castilla y León, cuya sede se encuentra efectivamente en un edificio proyectado por Arroyo mucho más apegado al art nouveau. Frente a él, además, está la estatua dedicada al arquitecto.

En la misma calle está el Colegio de Villandrando. Data de 1910, y en su día ostentaba el nombre de Asilo de San Joaquín y Santa Eduvigis, y la noble función de hogar de recogimiento y formación de institutrices para niñas huérfanas. Su fachada reinterpreta con desparpajo el gótico veneciano, y resulta espectacular, dentro del hermoso conjunto, el friso de la cornisa, obra del segoviano Daniel Zuloaga.

Otros edificios proyectados por Jerónimo Arroyo en la ciudad incluyen la Casa de los Señores García Germán, el Centro de Salud La Puebla, la Casa de Flora Germán, algunos elementos de la Catedral de Palencia que animamos a localizar (como la gárgola que representa a un fotógrafo amigo del arquitecto) o el Instituto Jorge Manrique. Éste ofrece un cierre estupendo a esta ruta de tarde, y a nuestra estancia en Palencia. Es la sede del Museo Jerónimo Arroyo y puede visitarse en diferentes horarios según la época del año previa petición de hora. En sus dos salas, bajo las cúpulas diseñadas por el propio arquitecto, pueden contemplarse muchos de los proyectos de quien, sin duda, dio una nueva personalidad al centro histórico de la ciudad.


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Fecha de actualización: 8 de noviembre de 2016

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