'Rancho Cortesano' (Jerez de la Frontera): apicultura y museo de la miel

Donde reinan las abejas

La familia García Fernández inició hace 40 años una aventura empresarial en la campiña de Jerez que tiene su base en más de 2.000 colmenas y unas 25 toneladas de miel ecológica al año. A su producción en el 'Rancho Cortesano' le han añadido una singular experiencia de turismo sostenible con el 'Museo de la Miel y las Abejas', inmersiones didácticas en el mundo de la apicultura y pizzas artesanas con masa de polen en su restaurante vegetariano.

"Vocación y devoción". Como las abejas, que para producir un kilo de miel tienen que visitar once millones de flores en una labor polinizadora incesante, la singular colmena que forman los nueve hermanos de la familia García Fernández acumula 40 años de trabajo en torno a la apicultura. Una labor abnegada y constante hasta haber logrado conseguir hacer del amor por las abejas un modo de vida de lo más singular. Empezaron casi por casualidad los tres hermanos mayores: Miguel, Vicente y José Manuel, y aunque siempre estuvo presente en casa la tradición agraria tan propia de esta zona de Andalucía, fue un apicultor trashumante venido de Valencia el que les despertó la curiosidad por el mundo de las abejas. 

niña con equipo apicultor rancho cortesano
Todo el equipo para que los niños no sufran ningún percance con las abejas.

Décadas después, con más de 2.000 colmenas repartidas en 40 colmenares ubicados en parques naturales y en la costa de la provincia de Cádiz, han acabado haciendo de 'Rancho Cortesano', la finca de unas diez hectáreas que regentan y explotan en la campiña de Jerez –entre Cuartillos y Salto al Cielo–, una de las experiencias de turismo sostenible más atractivas de Andalucía. Hasta allí llegaban antes de la pandemia unos 10.000 escolares de toda la provincia de Cádiz y de otros puntos de España, pero también siguen yendo (cada vez más) muchas familias los fines de semana y festivos, dispuestas a desayunar pan de polen con patés vegetarianos o preparadas para enfundarse los trajes de apicultores y aprender contemplando la hipnótica belleza de un enjambre de abejas. El trabajo estajanovista de unas criaturas sin cuya presencia en la tierra, como advirtió Einstein, el ser humano no sobreviviría más de cinco años.

apicultores rancho cortesano
El trabajo del apicultor, paso a paso.

Mientras un grupo de pequeños disfruta acercándose al recinto donde conviven cabras, patos o burritos, otro grupo recoge granadas en el huerto ecológico de la finca –luego harán zumos–. Una familia contempla el taller de alfarería y otros niños y niñas corretean por la pradera que se desliza rancho abajo. Hay mil posibilidades en este entorno privilegiado en plena naturaleza. José Manuel García Fernández es uno de los hermanos que construyó este 'Rancho Cortesano'. Recuerda que hace cuatro décadas, cuando empezaron, la miel se vendía en frascos de zumos por las ventas, todavía sin etiquetar y sin registro sanitario. Hoy producen y comercializan unas 25 toneladas al año: miel multifloral, de azahar, de romero, de madroño, con cacao y algarroba… "Nos interesa mantener a los clientes de siempre, porque al final la exportación te pide mucho y acaba abaratándote los precios sin apreciar el producto", comenta sobre este negocio en auge y sobre una producción apícola que, en el caso de los García Fernández, ha sido varias veces reconocida con premios a su buen hacer. 

desayuno rancho cortesano
Un desayuno cien por cien natural antes de seguir con la aventura.

Una miel ecológica de altísima calidad que, junto a otros productos como meloja, jalea real, polen, propóleo, cera, jabones y cosmética natural, envían desde su tienda online a toda España. Es la base de un proyecto medioambiental que se ha convertido en un gran reclamo turístico, sobre todo desde que en 2003 sus promotores decidieron abrir el que llaman 'Museo de la Miel y las Abejas'. "Teníamos claro que lo que uno hace, vende o el servicio que presta tiene que darlo a conocer. Y al final, el museo fue la pieza clave para acercar a la gente para que conociera lo que hacemos", explica José Manuel. 

Su hermana Inma, diplomada en Turismo, se incorporó en aquella época a la aventura de las abejas en el 'Rancho Cortesano'. "Lo más importante de las abejas y de lo que producen no es la miel, el propóleo, la jalea…, sino lo que ayudan al sostenimiento de la naturaleza. Llevan más de 100 millones de años en el planeta y esperemos que sigan adaptándose y estén mucho más", comenta en tono divulgativo, antes de mencionar la célebre cita de Einstein, que la familia tiene enmarcada al acceder al museo. Sin grandes pretensiones pero tan acogedor como toda la finca, el museo recorre la historia de la apicultura a lo largo de los siglos, el fascinante mundo de las abejas y los beneficios para la salud que aporta. Junto al museo, un salón comedor y una enorme terraza donde gallinas en libertad y algún que otro pavo real se cuelan en el desayuno o en los almuerzos. 

apicultora explicando rancho cortesano
Los García Fernández cuentan con 2.000 colmenas.

La vuelta a lo natural 

Tras el museo, el siguiente paso en el proyecto fue crear un restaurante vegetariano, otro imán para los visitantes ya sea con un brunch a mediodía o en los almuerzos a base de huerta ecológica y platos tradicionales. "Esto ha sido una labor de equipo, y lo que no veía uno lo veía otro. Así nació el restaurante, que tuvimos claro que tenía que ser diferente", explica José Manuel, que cuenta cómo los hermanos entendieron que aquello "no podía ser una venta más, con jamones colgados y todo a base de carne. Pensamos un enfoque diferente, saludable y relacionado con el campo y la naturaleza. Hicimos un primer año y vimos que esto era ir poco a poco, con el boca a boca, y poco a poco se ha creado esa cultura de lo vegetariano y de la alimentación saludable". 

entrada rancho cortesano
Escolares y familias visitan cada día la finca.

Los niños, explica Inma, son los primeros que alucinan con las pizzas artesanas con masa hecha con polen, con las lasañas vegetales o con las croquetas de roquefort, hortalizas y verduras de la propia huerta del 'Rancho Cortesano'. Por la mañana, los zumos naturales son otras de las grandes estrellas de esta finca donde todo empezó con un colmenar y ha acabado con un paraíso de miel y abejas que atrapa al visitante. "Nuestros padres nos inculcaron el amor por el campo, si no, sería imposible; y esto ha sido un trabajo de muchos años, de ir poco a poco. La naturaleza y las abejas han sido el pegamento que ha ido dando sentido a todo", reconoce José Manuel, que está a punto de empezar una visita guiada con un grupo de estudiantes de enología.

alfareria rancho cortesano
Se pueden hacer otras actividades en la finca, como el taller de alfarería.

Otras veces venían grupos de Secundaria, alumnos de Infantil, o de un máster de Patrimonio. Hay cabida para todos y espacio para hacer un sinfín de cosas en el 'Rancho'. Las abejas, en sus colmenares, siguen a lo suyo, ahora esperando que estalle la primavera y comiencen la frenética labor de polinización. Luego llegará la castra y la recolección de miel. Todo eso te lo explican sin salir del paraje, en lo que llaman el campo de la miel, bien protegidos con esas especies de trajes de buzo que llevan los apicultores. "Parece que hay un regreso a las raíces, un interés o un movimiento por buscar las zonas rurales, la vuelta a lo natural… Esto de la pandemia casi está imponiendo el turismo de naturaleza y los espacios al aire libre". Lo saben bien en este rancho donde reinan las abejas. Las dueñas de un plan perfecto con los peques y al aire libre.

'RANCHO CORTESANO' - Carretera de Cortes (A-2003). Desviación El Torno, km 2. Jerez de la Frontera, Cádiz. Tel. 956 23 75 28.