A 100 km a la redonda: escapadas cerca de Barcelona

Universo veraniego a hora y media de la Ciudad Condal

Cabo de Creus: senderismo por el Pla de Tudela
El patrimonio vegetal del Cap de Creus está adaptado a la fuerza del viento, las condiciones salinas y la hostilidad de las rocas. Foto: César Cid.

Existe una inmensa variedad de planes y lugares que, precisamente por lo próximos que están de casa, pasan desapercibidos. Quizá este verano sea un momento especialmente bueno para descubrir esos rincones a los que se puede ir y volver en el día y Barcelona, entre la playa y la montaña, cuenta varios. 

1. Mar y montaña  

En Barcelona el consabido dilema entre entre playa y montaña se convierte en algo literal. Da igual si amanece un día primaveral perfecto para una excursión o si el calor aprieta y el Mediterráneo se antoja apetecible; casi cualquier plan está a una distancia de apenas una hora en coche.

Las aguas transparentes de sus playas hacen de Tossa un paraíso para el buceo. Foto: Shutterstock.

Un día de buceo en Tossa de Mar, por ejemplo, es una gran idea si se quiere vivir el mar más allá del típico día de playa. Ya en la provincia de Girona pero a menos de de 90 kilómetros de la capital catalana, Tossa de Mar se erige como una de las ciudades más bellas de la Costa Brava. Si además a alguien le apetece darse un homenaje, que pida por supuesto, la gamba roja de Palamós. 

Tossa del Mar desde las profundidas. Foto: SuperDive.

Para quien prefiera otro tipo de plan acuático, existen multitud de rutas en kayak para conocer Cataluña desde otra perspectiva entre palada y palada. El pantano en Vilanova de Sau, queda lo bastante cerca de la Ciudad Condal para ir y volver en el día. 

¿Alguna vez remaste a la altura de un campanario? Foto: Aquaterra Club.

Y si la cosa va de montaña, la respuesta, por obvia, no deja de ser interesante: el Parque Natural de Montseny. A media hora de Barcelona, Montseny ofrece paisajes mediterráneos, lagos y castillos como el de Montsoriu. Los itinerarios son múltiples y se pueden realizar a pie, en bici o incluso en moto

A 843 metros de altitud, la iglesia románica de Sant Martí, construida en 1057, en El Brull, Osona.
A 843 metros de altitud, la iglesia románica de Sant Martí, construida en 1057, en El Brull, Osona. Foto: César Cid.

Si en lugar de una excursión de un día, se dispone de un fin de semana, el paraje de Tudela del Cap de Creus es una de las mejores opciones. Un paseo que disfrutarán especialmente los amantes de Dalí, enclavado en el Parque Natural Cap de Creus. Además, una vez allí se puede hacer turismo en Cadaqués y probar la la cocina de 'Compartir' (2 Soles Guía Repsol), para volver con un muy buen sabor de boca. 

Cabo de Creus: apertura
En 1998 se declara Parque Natural el Cap de Creus, el primero en proteger mar y tierra. Foto: César Cid.

Y por último, un plan de enoturismo para los amantes del cava, en 'Bodegas Masía Vallformosa' se come bien y se aprende un poquito más sobre la bebida catalana por excelencia. Y tan solo, 40 minutos de Barcelona, en Vilafranca del Penedés

bodega masia vallformosa
'Vallformosa', muestra perfecta de una bodega del Penedés. Foto: César Cid.

2. Paseos por la historia 

Más allá de los planes de pura actividad, si por algo se caracteriza Cataluña es por su ingente cantidad de pueblos en los que hacer un turismo más cultural, sobre todo medievales. Besalú y su imponente puente son un buen ejemplo de ese patrimonio y además, queda a tan solo 15 minutos de 'Les Cols' (3 Soles Guía Repsol), el restaurante que Fina Puigdelvall tiene en Olot

paseo besalu girona pueblo medieval
El puente de Besalú es frontera de tiempo y rey de Instagram. Foto: Alfredo Cáliz

Otro pueblo que merece una visita es Pals, también en Girona, y se puede aprovechar el viaje para disfrutar de los destacados restaurantes del Baix Empordá, como 'Es Portals'. De Tarragona, recomendamos por ejemplo Altafulla o la misma Tarragona, donde tampoco faltan lugares para comer bien a precios ajustados. 

Visitantes se acercan a Pals a pintar sus rincones. Foto: César Cid.

De vuelta a Barcelona, para una visita exprés pero sin agobios se recomienda visitar Caldes de Montbui, un pueblo termal a 30 kilómetros de nuestro punto de origen, con una oferta gastronómica de lo más variada con, por ejemplo, 'Mirko i Caturan' (1 Sol Guía Repsol). Y, por supuesto, un clásico: Sitges, que aparte de playa cuenta con una notable muestra de modernismo catalán, entre otros atractivos culturales. 

Las casitas de colores llenan de encanto el 'skyline' de Sitges. Foto: Shutterstock.

3. Prórroga de desconexión 

Aunque las posiblidades para hacer excursiones de un día y volver a dormir a Barcelona son prácticamente infinitas, nunca está de más apuntar unos cuantos alojamientos a los que acudir si queremos alargar la salida. 'Villa Gala' en Cadaqués es un ejemplo de lugar perfecto donde desconectar, así como el hotel rural 'Mas El Mir', este en el Ripollés gironense.  

'Mas El Mir' cuenta con distintos espacios de 'chill out' para relajarse. Foto: Javier Martínez Mansilla.

En el Baix Empordà, concretamente en Madremanya, 'La Plaça' constituye un verdadero oasis medieval. Y muy cerca, la 'Masía Encís d'Empordà', un lugar idóneo para escapadas románticas frente al macizo de Montgrí