Bufadero de la Garita

Bufadero de la Garita

Escuchar al diablo gemir las noches de marea es posible en este lugar. Tan truculento como bello, el mar adquiere una voz rugiente entre las rocas escarpadas en el Bufadero de la Garita. Cuentan leyendas lejanas que algunos valientes nadadores se aventuraban hacia este imponente surco del agua, queriendo imitar al mar, se colaban a pleno pulmón entre los surcos que había entre las rocas por donde entraba el agua. El impredecible carácter de Poseidón provocaba entonces que el agua cubriera cada grieta y la resaca taponara las entradas, mientras los intrépidos nadadores morían asfixiados sin fuerzas y sin posibilidad de luchar.

Así es el Bufadero de la Garita, dos pozas de agua natural que dejan entrar el agua por las oquedades de la roca, siendo los días de oleaje un trasiego en el que constantemente se llena y vacía esta piscina natural. El Bufadero serpentea dando una voz quejumbrosa y dotando de una personalidad fuerte a la ciudad que lo contiene, Telde. Accesible desde varios puntos, uno de ellos el barrio de la Garita, de los más concurridos de la ciudad y que está coronado por la playa con el mismo nombre. Otra forma de llegar al Bufadero es desde la playa de los Hombres de más 500 metros de longitud, en los que es posible practicar surf y buceo.

Aventurarse a esta "boca del diablo" en medio del mar es peligroso, es mejor no sucumbir a la tentación de bañarse en estas piscinas naturales y conformarse con su visión. Y es que la voz de Telde es tosca y caprichosa y no acepta marineros inexpertos que se aventuren a desafiar los peligros del mar.

 

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