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Gordexola

Una joya para la vista

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Como una joya de jade, en cuyo interior se hubiese incrustado un pequeño pueblo atravesado por un río y cubierto de palacios, villas, iglesias y ermitas. Así es Gordexola, un lujo para la vista. A tan sólo veinte minutos de Bilbao, entre dos valles y rodeado de montes de baja altura su imagen invita a una vida bucólica, plácida, sin alteraciones, en la que recrearse con los bellos paisajes y la piedra llena de historia.
Los indianos retornados tras hacer las Américas han dejado en Gordexola magníficos caseríos que rivalizan en belleza, porque todos sus propietarios deseaban hacer ver que su patrimonio era superior al del vecino, y su casa más suntuosa que la de al lado. Vanidad de la que se ha beneficiado Gordexola. Las casas de los indianos salpican la carretera que une el pueblo con Artziniega. Pero antes de que los indianos dejaran su huella, las familias nobles del valle de Gordexola construyeron las conocidas como casas torres, que también les servían de defensa durante las interminables guerras de la Edad Media. Una buena muestra de ellas son el conjunto formado por la casa torre y el palacio de Zubiete, pasando la plaza del Molinar, Oxirando, cruzando el río, en el barrio de la Industria o Urtusaustegi, e Ibarguen  en el barrio Azakarai. De la prosperidad que la zona tuvo entre los siglos XVII y el XVIII son testigos los palacios barrocos, como Urdanegi, Artekona, Gordonaga o Largacha o el neoclásico de Zubiete. Y no queda aquí el patrimonio de Gordexola, nada menos que cuatro iglesias parroquiales, un convento, un santuario y cuatro ermitas componen el catálogo religioso. Destacamos, sin desmerecer del resto, la iglesia renacentista de San Juan en el barrio Molinar y San Nicolás de Bari del siglo XVI en Zaldu, y entre las ermitas, el Santuario de Nuestra Señora de Isasi, patrona de la localidad, del siglo XII. En otra de las ermitas, en la gótica de San Juan de Berbikez, situada en el Alto San Cosme, se celebra una popular romería, el 26 de septiembre, dónde los jóvenes construyen pequeñas tabernas ,txosnas,  de madera y helecho.
No podemos dejar de lado las ferrerías, pequeñas siderurgias,  que fueron el sustento económico de los vecinos de Gordexola hasta mediados del siglo XX. En los nueve kilómetros que recorre el río Herrerías encontramos dos molinos y nueve ferrerías.

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