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Mesegar de Tajo

Tres vueltas a la Cruz Colorá

Pueblo tranquilo ubicado en la vega del Tajo, a menos de tres kilómetros de la ribera y rodeado de pequeños barrancos que caen hacia el río, Mesegar ofrece en sus calles, acostadas sobre una suave ladera, un paseo tranquilo y relajado. (Y, dicho sea de paso, un excelente aceite en la Cooperativa Cristo del Amparo). En el centro del pueblo, en la plaza de España, comparten espacio el Ayuntamiento y la iglesia, además de una casa encalada con escudo nobiliario. La Casa Consistorial es una construcción moderna en ladrillo visto, de dos cuerpos, con un largo balcón en el de arriba y los escudos del pueblo y de Castilla-La Mancha en la fachada, en azulejo. El edificio está coronado con un frontón con reloj. En cuanto al templo, dedicado a San Bartolomé, es del siglo XVI, de estilo mudéjar, aunque la arquitectura original está bastante alterada. El elemento más importante es la torre-campanario, construida en aparejo toledano en el siglo XIV. Llama la atención que en su base se encuentra la entrada principal a la iglesia, aunque existe otra en la fachada que da a la plaza. Pero queda lo más curioso para el final: el mejor momento para conocer el pueblo probablemente sea el el segundo domingo de mayo, día en que se celebran las fiestas del Santísimo Cristo del Amparo, con las tradicionales tres vueltas a la Cruz Colorá. Este monumento es un monolito pintado de rojo brillante y rematado con un Cristo en la cruz de forja de hierro, situado a un kilómetro del pueblo en la carretera que da entrada a la localidad. Hasta allí se va en procesión, se dan las vueltas pertinentes y se retorna al casco urbano.

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