Paredes de Escalona

Paredes de Escalona

Información turística: 925780951

Por el sur y por el este, el casco urbano de Paredes de Escalona linda con los campos agrícolas y las tierras para el ganado, labores de toda una vida; por el oeste y el norte, el pueblo se asoma a una pequeña cresta, un mínimo latigazo que se le hubiera escapado a la sierra de San Vicente, elevada unos kilómetros aún más al oeste. Pues bien, desde esta zona encrespada se tiene la panorámica perfecta: se aprecian la monumental iglesia de Paredes y la traza medieval del caserío, se adivinan, a lo lejos, Escalona y la ribera del Alberche.

Y bajando al pueblo se observa que las calles, cortas y en cuesta, mezclan las casas encaladas con otras de piedra y de ladrillo, y se dirigen, casi todas, a una plaza central en la que curiosamente no están ni el ayuntamiento ni la iglesia. La Casa Consistorial, de hecho, se encuentra en una plaza situada en el norte del pueblo, arriba, y se muestra tal como se ve desde 1759 (aunque restaurado varias veces, la última entre 2012 y 2013). De hechuras neoclásicas, muestra un primer piso de grandes sillares y una enorme balconada, también de piedra, que hace de separación del segundo cuerpo, encalado. El balcón está sujeto por cuatro columnas dóricas, dos en el centro, jalonando la puerta, y una en cada esquina. Arriba, un reloj da las horas desde 2013. Enfrente, sobre una escalinata de sillares de base cuadrada, el rollo de justicia preside la plaza desde 1793. El fuste cilíndrico está rematado por un capitel sencillo y una pirámide truncada.

Sin embargo, el monumento más importante de Paredes se encuentra en otro extremo del pueblo. Se trata de la iglesia, Bien de Interés Cultural desde 2007. De origen probablemente románico, muestra una arquitectura llamativa: el cuerpo principal, una sola nave construida con mampostería, está rematado por un ábside semicircular verdaderamente original, ya que en el exterior combina la piedra con el ladrillo visto, material con el que se forman siete arcos de medio punto ciegos a lo largo del ábside. Y queda otro lugar por ver: a la entrada del pueblo hay una fuente de agua potable llamada el Caño, usada antes para abastecer al pueblo y para dar de beber al ganado en el pilón contiguo.

Cabe preguntar en el pueblo por la Casa del Párroco, que no es casa sino puerta. Quedan en pie las jambas y el dintel, formados por enormes sillares. Según los mayores del pueblo, que citan a sus antepasados mayores, esta puerta daba entrada a una casa construida en 1799, pero no hay restos de ella ni evidencia histórica de que existiera.