Sopuerta

Entre viejas minas y vestigios del Paleolítico, un latido de Bizkaia

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Se sabe que en el Paleolítico Superior ya estaba habitado, como demuestran los vestigios encontrados en la Cueva de los Franceses, así como el Miliario de Abellaneda. El corazón de la comarca de las Encartaciones late entre minas, tradición, naturaleza, museos y casas nobles. Reparte su flujo entre bellos paisajes naturales, monumentos de ladrillo que brotan de la tierra como si fueran de ella y escenas medievales de órdenes y sentencias. Aunque hay que ir por partes. Situado sobre un valle, Sopuerta destaca por dos detalles fundamentales: fue un excelente coto minero del siglo XIX y XX, y un importante centro de reunión de la Edad Media. De aquel pasado conserva importante descendencia, como las bellas minas Catalina (en Mercadillo) y Juliana y Amalia (en Alén). Bellos lugares cubiertos de frondosos valles, que no dan tregua a los amantes del senderismo ni a aquellos investigadores que gustan de intuir el pasado a cada paso. Para ellos quedan reservados los Hornos de Calcinación Minera o la pedanía de Avellaneda. Esta ruta finaliza en la antigua calzada romana que atravesaba el valle, hasta llegar al caserío de la Cruz.

En cuanto a la Edad Media, Sopuerta se corona de caseríos y torres medievales, poderosos monumentos que simbolizan la importancia de Sopuerta en esta época. Tanto es así que en esta época se instaló la Casa de Juntas de Avellaneda, un lugar en el que se reunían los representantes de cada pueblo de la comarca para decidir el futuro de la villa. Aún hoy es un precioso castillo que se mantiene en pie y cuyo interior alberga una sorpresa fundamental: el Museo de las Encartaciones. Unas salas que testifican el pasado histórico de la villa y en las que se puede escuchar el latido histórico de Bizkaia al que toma el pulso Sopuerta, a través también de los montes, la naturaleza y la gastronomía chacinera del corazón de las Encartaciones.

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