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Torralba de Oropesa

La huella vetona en el Toledo más occidental

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La documentación histórica dice que en el siglo XIII ya existía Torralba como tal y dependiente de Oropesa. Los pueblos vetones fueron los primeros en llegar a este rincón occidental de Toledo. Prueba de ello son las figuras zoomorfas de piedra todavía conservadas, como el tosco verraco del siglo IV a.C. que da lustre a la plaza de la Constitución y otro medio verraco conservado en la fachada de una vivienda, también en la plaza.

Dos pequeñas esculturas de gran valor histórico situadas en el corazón de Torralba de Oropesa, donde coinciden otros dos monumentos de interés: por un lado, el antiguo convento y hospital de transeúntes Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), reconvertido hoy en oficinas municipales, y por otro la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, entre románica y mudéjar, construida del siglo XIV al XVI. Muy cerca (detrás del hospital, de hecho) aún puede verse el antiguo ayuntamiento, construido en 1901, de fachada encalada y rematado por una alta torre de ladrillo con reloj, hoy dedicado a sala multiusos.

Como señales de otro tiempo, a las afueras, dos elementos de visita interesante: los restos de un molino de viento en el cerro de los Ocadales y el antiguo lavadero, con 25 pilones de granito. Mucho más reciente, pero de gran valor, es la moderna ermita de Aravalles, premio Castilla-La Mancha de Arquitectura en 1999.

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