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Turleque

Homenaje a don Quijote en Tierras de Dulcinea

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No podía ser de otro modo: don Quijote está muy presente en un pueblo que pertenece a la comarca turística de las Tierras de Dulcinea. Entre paisajes de estepa manchega y las primeras estribaciones de los Montes de Toledo, Turleque homenajea en sus calles al personaje más universal de la literatura. A 55 kilómetros de Toledo, en este pueblo el viajero encontrará un buen lugar para el descanso y el retiro, simplemente para sentarse a ver la vida en el parque del Quijote. Allí, a la sombra de los árboles, una recreación de un molino, pequeñas esculturas y pinturas rinden tributo a la obra cervantina. El parque, eje vertebrador de la localidad (lugar de celebración del mercadillo), está al lado de la Cañada Zaperos, un canal que atraviesa el pueblo (casi siempre sin agua) y que lo divide en dos.

Al sur de este canal está la singular plaza principal del pueblo, pavimentada de baldosas y rodeada por unos peculiares arcos de medio punto de ladrillo cubiertos de enredaderas. A su lado, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Bien de Interés Cultural, de estilo neoclásico (siglo XVIII) y de imponente fachada. Dos torres, una de ellas con reloj, flanquean la entrada, precedida por dos enormes columnas. El rollo de justicia (siglo XVIII) y la Casa de la Tercia (siglo XIII, hoy consultorio médico) completan el patrimonio monumental del casco urbano.

En cuanto al natural, para disfrutarlo lo mejor es recorrer la ruta Finistur, un itinerario circular de 13 kilómetros que nos acerca al embalse de Finisterre y a la ermita del Cristo del Valle (siglo XVII). 

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