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Vista del pueblo y el castillo de Yanguas.

Pueblos bonitos de Soria que no puedes perderte

Castillos, iglesias románicas y tesoros naturales a orillas del Duero

Actualizado: 02/09/2026

Tierra de leyendas, la provincia de Soria es un paraíso para los amantes del arte románico, las fortalezas medievales y la arquitectura tradicional; un territorio de contrastes que atesora las huellas del paso de la historia por él. Celtíberos y romanos dejaron su impronta en un patrimonio arquitectónico y un paisaje que nos transporta a épocas pasadas, en las que Almanzor imponía su dominio o en las que Machado afilaba su pluma. Descubrimos los pueblos más bonitos de Soria, sin olvidar algunos de los parajes naturales más bellos que los envuelven. 
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Resguardada por altas montañas al norte y atravesada por el río Duero, la provincia de Soria esconde verdaderos tesoros naturales, como el Cañón del Río Lobos; pueblos encantadores, como Vinuesa, o detenidos en el tiempo, como Calatañazor; joyas arquitectónicas, como la catedral de El Burgo de Osma o la ermita mozárabe de San Baudelio; y espléndidos castillos, como el de Berlanga de Duero. Prepárate para hacer un viaje en el tiempo y descubrir, parafraseando el eslogan de la Diputación, una Soria que “ni te imaginas”.

Vinuesa

Situado en el corazón de la Comarca de Pinares, Vinuesa es uno de los reconocidos como Pueblos Más Bonitos de España. Esta localidad a 36 km de Soria capital se diferencia por su típica arquitectura pinariega (el mejor ejemplo es la Casa de los Ramos, declarada Bien de Interés Cultural) y sus calles empedradas. Destacan dos palacios, recuerdo de su anterior señorío: el de don Pedro de Neyla y el de los marqueses de Vilueña; y una iglesia de estilo gótico renacentista, que custodia un retablo barroco y una valiosa talla románica de la Virgen del Pino (siglo XI), patrona de la localidad. Paseando por sus calles se pueden descubrir rincones como el Portalejo, que enlaza la parte alta y baja del pueblo y conduce hacia la iglesia o el mirador de la calle Camarilla, con vistas al río Revinuesa. También el lavadero, abastecido por las aguas del río Remonicio y ligado a la historia de la lana, la Mesta y la carretería, y los restos de un puente romano. Y en la Plaza de la Soledad, la ermita del siglo XVI, el humilladero y la espadaña.

La laguna está encajada en un paisaje a 2.000 metros de altura. Foto: shutterstock.
La laguna está encajada en un paisaje a 2.000 metros de altura. Foto: shutterstock.

Pero es su increíble entorno natural, junto a la Sierra de Urbión, lo que hace única a Vinuesa, que alberga uno de los monumentos naturales más visitados de España: la Laguna Negra. Y para seguir adentrándote en el entorno, las rutas de senderismo abren paso a pinares centenarios, al embalse de la Cuerda del Pozo y al paraje de San Mateo, donde la ermita y los restos de la antigua calzada romana recuerdan que en esta localidad soriana naturaleza e historia van de la mano.

Calatañazor

También a tan sólo 36 km de Soria, se encuentra Calatañazor, un pueblo medieval erguido sobre una montaña de piedra, cuyo casco antiguo es Conjunto Histórico Artístico. Según cuenta la leyenda, es en este lugar donde, en el año 1002, Almanzor perdió el tambor, su talismán, durante una batalla y se vio obligado a huir. Restos romanos y un intenso sabor medieval, que emana de sus calles empedradas, casas de mampostería, soportales, chimeneas cónicas y una iglesia románica, la de Nuestra Señora del Castillo, perfilan esta localidad a orillas del río Milanos, que Orson Welles eligió para rodar Campanadas a medianoche (1965).

Casa de Calatañazor, de piedra con barro de mampostería, propio de la arquitectura popular. Foto: Shutterstock.
Casa de Calatañazor, de piedra con barro de mampostería, propio de la arquitectura popular. Foto: Shutterstock.

Nuestra recomendación: antes de adentrarte en sus calles, que parecen haberse quedado suspendidas en el tiempo, visita la ermita románica de la Soledad (siglo XII) y las ruinas de San Juan Bautista. Otros puntos imprescindibles son la iglesia de Santa María del Castillo, la Plaza Mayor con su rollo bajomedieval del siglo XV, y los restos del castillo. Y, en las afueras, el espacio natural del Sabinar de Calatañazor, un inmenso bosque con árboles gigantescos.

Berlanga de Duero

Esta villa a 51 km de Soria es otro de los Pueblos Más Bonitos de España. Reconocida como Conjunto Histórico Artístico, está dominada por un imponente castillo de origen islámico, con una fortaleza artillera del siglo XVI, que jugó un importante papel como parte del sistema defensivo del Califato. En sus calles se conserva la arquitectura tradicional castellana, que entremezcla las casas palaciegas con las de adobe típicas de la antigua barriada judía, y paseando por ellas se pueden ver la colegiata de Santa María del Mercado, la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, la Puerta de Aguilera y la Picota, símbolo de autonomía jurisdiccional.

Ruta fortalezas Soria pinturas ermita

La calidad de las pinturas de la ermita de San Baudelio le han granjeado el alias de Capilla Sixtina mozárabe. Foto: Miguel Cuesta

Cuentan que, tras ser reconquistada, tuvo como primer alcalde al mismísimo Cid. Por eso forma parte del Camino del Cid, recorrido cultural basado en la obra literaria El cantar del Mío Cid. Merece la pena que te acerques a la ermita mozárabe de San Baudelio, que se encuentra muy cerca de Berlanga, y es considerada como “la Capilla Sixtina del Mozárabe español”. Una pista: no te dejes engañar; aunque el exterior de este templo es muy sencillo, lo interesante está en su interior.

El Burgo de Osma

Ciudad señorial y episcopal, Burgo de Osma, a 62 km de Soria y ubicada a orillas del río Ucero, destaca por su imponente catedral, un compendio arquitectónico con elementos románicos, góticos y renacentistas, declarado Bien de Interés Cultural, que alberga un tesoro de enorme valor artístico: el monumental retablo mayor realizado entre 1550 y 1554 por el escultor Juan de Juni. Reconocido como Conjunto Histórico desde 1993, sus murallas medievales, el Palacio Episcopal y la Universidad de Santa Catalina guardan el recuerdo de la importancia que ostentó en el pasado.

Un relajante paseo por el casco histórico de El Burgo de Osma, con la catedral en primer plano. Foto: Shutterstock.
Un relajante paseo por el casco histórico de El Burgo de Osma, con la catedral en primer plano. Foto: Shutterstock.

Más allá de sus calles porticadas y de su Plaza Mayor, en las afueras de la ciudad, es recomendable ver su castillo, y el yacimiento arqueológico de Uxama, que nos lleva de viaje al primer asentamiento celtíbero, y después romano, que fue cuna del municipio. Sus ruinas descubren joyas tan relevantes como La Casa de los Plintos (que ocupaba toda una manzana) o el conjunto de cisternas (se han localizado más de 20) para almacenar y distribuir el agua. Joyas que dejan adivinar su esplendor en época de Tiberio, cuando fue un poderoso núcleo comercial y administrativo. Además, a tiro de piedra, la ruta por el Cañón de río Lobos es perfecta para recorrerla a pie o en bicicleta, con niños o senderistas profesionales.

Monteagudo de las Vicarías

Justo en el límite provincial con Zaragoza se encuentra esta antigua villa amurallada levantada sobre un espolón, donde la piedra es la protagonista. Monteagudo de las Vicarías, otro de los Pueblos Más Bonitos de España, aún conserva parte de su recinto amurallado medieval, como la Puerta de la Villa o del Arco; su castillo, mezcla de fortaleza defensiva y casa palaciega; su parroquia gótica, levantada a finales del siglo XV y dedicada a Nuestra Señora de la Muela; la Torre de Martín González o castillo vigía de La Raya, construido para vigilar el Valle de Nágima y el del Jalón; y las ermitas de Nuestra Señora de la Bienvenida y de Nuestra Señora de la Torre, situada cerca del castillo, con artesonado de gusto mudéjar y una pila bautismal en la que, en sus tiempos, los allí bautizados obtenían la doble condición de aragoneses y castellanos.

La Puerta de la Villa es la única que queda de las tres que tenía el recinto amurallado de Monteagudo.
La Puerta de la Villa es la única que queda de las tres que tenía el recinto amurallado de Monteagudo. Foto: iStockphoto

Y si te gusta la naturaleza o te apetece relajarte disfrutando de un bonito paisaje o pescando, te recomendamos que te acerques a su embalse, uno de los más antiguos de España, que además es Zona Especial Protección de Aves (ZEPA), por lo que, si tienes suerte, podrás observar grullas y garzas reales.

Yanguas

Ubicado en la comarca de las Tierras Altas, a 48 km de Soria, Yanguas también puede presumir de ser uno de los Pueblos Más Bonitos de España. Sus calles empinadas y edificios de piedra, que podemos recorrer tras atravesar la Puerta del Río o la Puerta de la Villa —únicos restos que se conservan de la antigua muralla que protegía la villa—, nos invitan a retroceder en el tiempo, a una época de esplendor, en la que era famoso por su comercio. De hecho, los arrieros yangüeses (aquellos que se dedicaban al transporte de mercancías con tracción animal), fueron tan conocidos que aparecen en El Quijote. Hoy en día sólo tiene un centenar de habitantes, pero este Conjunto Histórico Artístico situado a orillas del río Cidacos cuenta entre sus atractivos con un impresionante castillo de planta cuadrada con torreones, edificado en siglo XII; la iglesia protogótica de San Lorenzo; la Torre románica de San Miguel; y el puente medieval.

Castillo de Yanguas, de planta cuadrada.
Castillo de Yanguas, de planta cuadrada. Foto: iStockphoto

Una villa con encanto, envuelta por un entorno natural de gran belleza (forma parte de la Red Natura 2000), que nos invita a descubrirlo siguiendo alguna de las rutas de senderismo que lo recorren. Además, se encuentra dentro de la divertida Ruta de las Icnitas, que sigue las huellas de los dinosaurios. Ideal para ir con niños.

Rello

Esta pequeña villa medieval fortificada, asentada sobre lo alto de una agreste roca que forma parte del Espacio Natural Protegido de los Altos de Barahona, sorprende a quien la visita. Sus calles, estrechas y empedradas, acogen una arquitectura muy bien cuidada de edificios señoriales hechos de piedra. Pasear por ellas, al amparo de las fornidas murallas que envuelven la villa, nos invita a imaginarnos a un Almanzor malherido, resguardándose en la cercana atalaya califal, conocida como la Torre del Tiñón, donde cuenta la leyenda pereció el caudillo musulmán.

Vista de las murallas de Rello.
Vista de las murallas de Rello. Foto: Santiago Lopes Pastor (Visualhunt)

Esas murallas, de los siglos XII-XV, están flanqueadas por torres y almenas y una imponente puerta de entrada, y ofrecen unas impresionantes vistas al filo del abismo. En su interior guardan un conjunto medieval, declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico. Si te acercas a este pueblo a unos 75 km de Soria no puedes dejar de visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, realizada a mediados del siglo XVII; y la Ermita de las Angustias, además de la ya nombrada Torre del Tiñón, una atalaya del siglo X que sirvió de vigilancia sobre el río.

Montejo de Tiermes

El pequeño pueblo de Montejo, una delicia medieval con caseríos de piedra y una pequeña iglesia, lleva como sobrenombre el de uno de los yacimientos celtíbero-romanos más importantes de la provincia. Y es que a tan sólo 10 minutos de este pequeño pueblo se puede visitar un enclave histórico único, donde la piedra arenisca roja ha preservado restos del pueblo celtíbero y de la civilización romana. Conocida como la “Pompeya de España”, por su buen estado de conservación; y como la “ciudad de las hormigas”, por sus casas excavadas en el suelo, Tiermes es un testimonio vivo de la resistencia indígena contra Roma y de la posterior transformación urbana bajo el dominio imperial.

La ciudad roja de Montejo de Tiermes, para algunos "la Pompeya soriana". Foto: Agefotostock.
La ciudad roja de Montejo de Tiermes, para algunos "la Pompeya soriana". Foto: Agefotostock.

Junto al yacimiento, puedes visitar la ermita románica porticada de Santa María y dejarte cautivar por el entorno natural de la zona; especialmente con la última luz del día, cuando la roca arenisca se enciende en fuego y el lugar se tiñe de tonos cobrizos. Además, si tu visita coincide con una noche de luna llena, podrás asistir a la Fiesta del Plenilunio: una ceremonia de magia y misterio en la que se cena y se baila en torno a una hoguera.

Almazán

Los árabes hispanos la llamaron “La fortificada” y hoy conserva una buena parte de las construcciones defensivas que a lo largo de la Edad Media convirtieron a Almazán en uno de los lugares de mayor importancia estratégica. El río Duero le proporciona protección por el noroeste, el resto de los flancos están protegidos por la muralla y las monumentales y potentes puertas. Convertida en Corte en numerosas ocasiones, fue residencia de la familia real repetidamente, que impregnó sus huellas a las casonas, iglesias y palacios, cuya apretada presencia es el motor de su importante atractivo turístico.

Iglesia de San Miguel

La iglesia de San Miguel ocupa un lugar destacado en la Plaza Mayor. Foto: Mario Tejedor

 

Merece la pena pasar por la puerta de la villa y entrar en la Plaza Mayor, que concentra arquitectura civil y religiosa. Allí se encuentra la iglesia de San Miguel, un templo románico del siglo XII declarado monumento nacional en 1931 y el palacio gótico-renacentista de los Hurtado de Mendoza, que ofrece la muestra permanente de cuatro tablas de pintura del siglo XV atribuidas al pintor flamenco Hans Memling, más conocidas como el “Tríptico de Almazán”. No muy lejos de la plaza se ubica la Ermita de Jesús, de estilo barroco del siglo XVII, donde se venera al patrón de Almazán, Jesús Nazareno. Y no debes olvidar subir el Parque del Cinto, para disfrutar de una de las mejores vistas de la villa.

Ágreda

Conocida como la villa de las 3 culturas, la situación fronteriza de Ágreda hizo que fuese codiciada por aragoneses, castellanos y navarros, ya que era lugar de paso en la depresión del Ebro, a los pies del Moncayo. Cargada de historia, conserva ese toque multicultural y un rico patrimonio monumental con numerosos vestigios cristianos, musulmanes y judíos, que la han convertido en Conjunto Histórico Artístico. Muestra de ello son las numerosas iglesias con que cuenta la villa o los restos del antiguo barrio moro, sin olvidarnos de la pequeña sinagoga.

agreda vista general

Así se divisa Ágreda y sus huertas árabes desde el punto más alto de la ruta. Foto: Aránzazu Navarro

Recomendamos visitar la muralla; las puertas califales y torreones; sus huertas árabes; la Basílica de Nuestra Señora de los Milagros, del siglo XVI y estilo gótico renacentista; la bella iglesia de San Miguel Arcángel; y el Palacio de los Castejones y su jardín renacentista, con fuentes, un teatro vegetal, un reloj astronómico y un pequeño teatro de espejos. En cuanto a naturaleza, el Cañón del Val, con sus cascadas y parajes de singular belleza, bien merece una visita.

San Esteban de Gormaz

Ancestral cruce de caminos, San Esteban de Gormaz es un espectacular conjunto histórico artístico surcado por rutas como el Camino del Cid o la Ruta de la Lana, y resulta un enclave imprescindible para quienes buscan sumergirse en la historia bajomedieval y la cultura vitivinícola de Castilla y León. Sirvió como bastión estratégico a orillas del Duero durante las luchas fronterizas entre cristianos y musulmanes, un pasado defensivo que aún se respira al pasear bajo los restos de su castillo medieval o al cruzar su imponente puente de piedra de 16 ojos. Además, su integración en la emblemática Ruta del Vino Ribera del Duero convierte la visita en un plan completo, donde el turismo patrimonial se marida a la perfección con la gastronomía tradicional y las catas de vinos tintos locales.

Fachada porticada de la Iglesia de San Miguel.
Fachada porticada de la Iglesia de San Miguel. Foto: iStockphoto

A la hora de explorar el pueblo, los monumentos estrella son las iglesias de San Miguel y Nuestra Señora del Rivero, auténticas joyas arquitectónicas conocidas por haber introducido las primeras galerías porticadas en el románico peninsular. Al recorrer su casco antiguo es imprescindible atravesar el Arco de la Villa, para desembocar en la típica Plaza Mayor porticada; así como ascender a las laderas del cerro para visitar las bodegas y lagares tradicionales excavados directamente en la roca. El itinerario se complementa con paradas culturales muy amenas, como el Parque Temático del Románico de Castilla y León y el Ecomuseo Molino de los Ojos, idóneo para dar un relajante paseo junto a los sotos del río.

Medinaceli

Terminamos con una de las “joyas” sorianas: Medinaceli. Enclavado en la montaña, a 1.210 m de altitud, en el Alto Jalón, ofrece unas magníficas vistas al Valle del Arbujuelo. Pero es necesario caminar sin rumbo entre sus muros para descubrir las huellas que celtas, romanos, cristianos y árabes, han dejado en cada uno de los rincones de este Conjunto Histórico Artístico. De su legado romano destaca su maravillosamente conservado Arco del Triunfo, del siglo I d.C., uno de los más significativos de Europa y el único de la península con triple arcada. Su fortaleza, hoy cementerio, en su momento fue un alcázar árabe; y en sus murallas medievales hay restos de las distintas culturas.

El Arco del Triunfo de Medinaceli fue construido en el sigo I d.C. al estilo Trajano.
El Arco del Triunfo de Medinaceli fue construido en el sigo I d.C. al estilo Trajano.

No podemos dejar de visitar su iglesia-colegiata, de estilo renacentista con añadidos barrocos, que guarda, celosa, una talla del Cristo de Medinaceli del siglo XVI en madera policromada. Ni su Plaza Mayor: cerrada, porticada y de forma casi pentagonal, que aparece escoltada por dos edificios notables: el palacio renacentista de los Duques de Medinaceli y la alhóndiga, uno de los edificios civiles más estéticos de la villa. Todo ello, junto a sus calles pasadizo, sus calles cortavientos, y esas estrechas en las que puedes rozar las paredes con los dedos de ambas manos sin apenas estirar los brazos, hacen de Medinaceli uno de los Pueblos Más Bonitos de España.

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