Receta de ‘Hobakjuk’: sopa de calabaza con aceite de ajonjolí

Una sopa coreana con raíces universales

Hobakjuk
Esta sopa de calabaza se diferencia de las habituales por el aceite de ajonjolí. Foto: Agefotostock

La cocina coreana cuenta con una variedad de elaboraciones y productos que sorprenden al gusto occidental. Sin embargo, la receta de 'hobakjuk' -sopa de calabaza y aceite de ajonjolí- podría considerarse como una de las más emparentadas con las cremas a las que estamos acostumbrados en estas latitudes, sobre todo por la base de sus ingredientes y la técnica empleada.

Algunos ingredientes y elaboraciones son parte del patrimonio gastronómico universal. Tal es el caso de del hobakjuk, una sopa de calabaza que se asemeja a las que estamos habitados a degustar en nuestro país, pero que, gracias al aceite de un producto tan exótico como el ajonjolí, desarrolla matices en el paladar que sorprenden a quienes se acercan a la cocina coreana.

‘Hobakjuk’: sopa de calabaza con aceite de ajonjolí

  • 1 cda. arroz
  • 500 g de calabaza (limpia)
  • Aceite de ajonolí
  • Agua
  • Pimienta
  • Sal

PARA 4 PERSONAS

TIEMPO DE PREPARACIÓN: 10 MINUTOS

TIEMPO DE COCCIÓN: 25 MINUTOS

PASO 1: Si se compra la calabaza entera, con piel -sobre todo si es de las de piel gruesa y rugosa por fuera, verde-, calcular alrededor de 1 kilo largo. Pelar y cortar en trozos regulares. Poner en una cazuela con agua que los cubra con holgura, un poco de sal, pimienta y una cucharada de arroz. 

PASO 2: Cocinar durante unos 25 minutos, hasta que esté muy tierna y el arroz esté cocido. Pasar por la batidora o el robot de cocina -con una cucharada de aceite de ajonjolí- hasta conseguir un litro de crema. Si es necesario, añadir más agua, corregir de sal y rectificar.

PASO 3: Servir caliente en cuencos y adornarlos con gotitas de aceite de ajonjolí, dejadas en la superficie con cuidado.

NOTA: La verdad es que esta es una crema muy parecida a las nuestras de calabaza o de calabacín, verdura con la que también se puede elaborar esta receta. El aceite de ajonjolí y sésamo es el que marca la diferencia de sabor. A veces, esta sopa se sirve con unas bolitas de masa de harina de arroz del tamaño de canicas o uvas grandes, sazonadas con sal, azúcar y pimienta, formadas entre las manos y cocidas en agua hasta que se esponjan y se sirven calientes con este hobakjuk.