Pastas y merengues para adornar el árbol de Navidad

La decoración navideña que se come

merengue
Letras de colores, perlas y anises decoran el merengue.

Las bolas y las luces parpadeantes suelen ser la forma más común de decorar el árbol de Navidad, pero, ¿y si nos inspiramos en una tradición más antigua, la de colgar alimentos ricos y que no abunden? Hacerlos nosotros mismos tendrá un extra de diversión, así que esta Navidad, ¡marchando una de merengues y de pastas de masa dulce! 

De todas las fiestas del año, el adorno del árbol de Navidad es uno de los momentos más divertidos, sobre todo para los niños de la casa. La tradición milenaria europea del abeto sagrado, en el que los pueblos de la región septentrional del continente colgaban los frutos más apreciados, por ser escasos y exquisitos, y velas o teas encendidas para dar luz a la noche del solsticio de invierno, que con posterioridad ha coincidido con la fiesta de la Navidad cristiana, se ha ido transformando poco a poco con los siglos. Una de las formas del adorno del árbol navideño por excelencia que se mantuvo hasta hace muy poco consiste en colgar de sus ramas nueces y avellanas atadas con cintas de colores, en general rojas, y velitas sujetas con pinzas a las ramas del abeto.

Las bolas de cristal de colores y los cables con lucecitas eléctricas, la otra forma y hoy la más extendida, sustituyen a los frutos meridionales tan deseados por los pueblos del norte y a las teas encendidas. Se pueden combinar tanto el primero como el segundo tipo de decoración, como cualquier otro, con las pastas de masa o de merengue. El que ellos las amasen, las batan, las estiren y les den forma,  y luego observen con sus ojitos golosos cómo se cuecen en el horno es la mejor idea. Sobre todo en las circunstancias en que nos encontramos en la Navidad de 2020. Manos a la obra.

Una manera de alargar un poco más el rito de la decoración.
Una manera de alargar un poco más el rito de la decoración.

Pastas de masa dulce 

Las pastas para colgar tienen que ser de una masa bastante consistente pues, por tener cierto peso en harina y azúcar, han de ser bastante sólidas al mismo tiempo que ricas y sabrosas. Para conseguir estas cualidades no hay mejor ingrediente que la miel. La masa resulta lo bastante sólida y, al propio tiempo, muy sabrosa. Para un árbol grande conviene hacer el doble de la cantidad aquí indicada. 

Pastas de masa dulce

  • 100 g de azúcar
  • 1-2 huevos ecológicos u orgánicos
  • 150 g de mantequilla
  • 150 g de miel
  • 1 buena cucharada de cacao puro
  • 1 limón (ralladura)
  • 1 yema y 1 buena cucharada de leche condensada para brillar (opcional)
  • 375-400 g de harina de repostería, floja
  • Cinta fina o cordones rojos, verdes o dorados para colgar las pastas
  • Cortapastas de formas navideñas o de animales
cortapastas
Para esta receta es necesario un cortapastas.

PARA 30 PIEZAS, SEGÚN TAMAÑO

TIEMPO DE PREPARACIÓN: 20 minutos + 1 hora de reposo 

TIEMPO DE COCCIÓN: 25 minutos 

ELABORACIÓN: 

En un cazo grande calentar la miel con el azúcar a fuego muy suave y, cuando se haya disuelto el azúcar, añadir la mantequilla en dados, retirar del fuego y revolver hasta que se funda. Cuando esté más bien frío, añadir un huevo batido. Mezclar con la ralladura de limón, la canela o la mezcla de especias, lo que se quiera, y añadir la harina cuando esté casi frío. Amasar hasta hacer masa, pero añadir el otro huevo si está muy seca, o más harina si está demasiado blanda. Dejar reposar 1 hora. Encender el horno a 150 ºC.

ingredientes pastas
Harina, huevos y especias para unas pastas con doble uso.

Estirar la masa con el rodillo sobre la mesa un poco enharinada o sobre un papel de horno a un grosor de 1/2 centímetros. Separar el fondo de la masa con una espátula por si se ha pegado a la superficie de trabajo. Cortar formas y pasarlas con una espátula metálica a bandejas de horno con silicona o papel de horno. Recortar con una boquilla de manga un agujerito en el lugar del que se colgarán las pastas. Con la yema de huevo y la leche condensada, si es que se quieren brillar las pastas, no es imprescindible, formar una pasta para untarlas con un pincel. Hornearlas durante 15-20 minutos.

Unos días especiales para los niños.
Unos días especiales para los niños.

NOTA: Esta masa no es en absoluto quebrada ni muy refinada, como ya se ha dicho, es consistente porque las pastas tienen que permanecer colgadas del árbol sin desmigarse –si no se las come un pequeño goloso–, pero sí es rica.

Las pastas para el árbol han de ser consistentes.
Las pastas para el árbol han de ser consistentes.

Merengues para el árbol 

Los adornos de merengue son muy vistosos y divertidos de hacer. También tan deliciosos como frágiles. No requieren tanto trabajo como las pastas, solo batir las claras a punto de nieve con el azúcar y un poco de zumo de limón o cremor tártaro –que no es otra cosa que ácido tartárico, un vulgar subproducto de la elaboración del vino, pero al que yo sigo llamando así porque me encanta esa denominación tan legendaria– y el azúcar. Es perfecto para que lo trabajen los niños.

Luego ellos mismos, con mangas pasteleras y un poco de ayuda, pueden dar forma a los adornos que hayan elegido y que se hayan marcado en los papeles de horno, y adornarlos con perlitas, y otros adornos de azúcar, que es lo que más les gusta. Del horno saldrán sus "trabajos" relucientes y radiantes. ¿Qué mejor alegría para ellos en estos días entrañables?

Merengue para decorar el árbol

  • 1/2 cucharadita de cremor tártaro o 1/2 cucharada de zumo de limón
  • 160 g de azúcar molida (sin anti-humectantes)
  • 4 claras de huevo ecológicos u orgánicos (a temperatura ambiente)
  • 50 g de azúcar blanquilla, granulada
  • Cinta fina o cordón de colores para colgar del pino
¡A dibujar con manga pastelera!
¡A dibujar con manga pastelera!

 PARA UNAS 30 PIEZAS, SEGÚN TAMAÑO

TIEMPO DE PREPARACIÓN: 15 minutos

TIEMPO DE COCCIÓN: 1 hora o 2, según sea el horno

ELABORACIÓN:

Sobre papeles de horno marcar con un lápiz y la ayuda de cortapastas –o copiar de la pantalla del ordenador los que se hayan buscado por internet– los dibujos de Navidad que se quieren hacer en merengue. Repasar sobre la mesa los dibujos para que se vean bien por la otra cara del papel, a los que se le da la vuelta para colocarlos sobre bandejas de horno. Así se evita que los merengues acaben manchados con el grafito del lápiz.

Encender el horno a 90 ºC, con ventilador o a 100 ºC sin esta función. Echar la clara de huevo en un bol grande y comenzar a batir con una batidora de mano a velocidad lenta –o hacerlo en una batidora fija como se tenga por costumbre–. Cuando haya comenzado a espumar, aumentar la velocidad poco a poco y, cuando esté bien espumosa y subida, añadir el cremor tártaro –ácido tartárico– o el zumo de limón, sin dejar de batir y comenzar a añadir el azúcar en cucharadas y luego el azúcar molida en tres o cuatro veces. Seguir batiendo hasta que se haya disuelto toda el azúcar y no se note cuando se frota el dedo índice con el pulgar con un poco de merengue. Todo esto lo pueden hacer los niños con la supervisión de los adultos.

Ahora sólo falta colgarlas en el árbol.
Ahora sólo falta colgarlas en el árbol.

Con unos pegotitos de merengue puestos en las cuatro esquinas de cada bandeja pegar los papeles con los dibujos. Introducir el merengue en mangas pasteleras medianas, para que los niños puedan manejarlas bien, con boquillas del grosor de un lápiz y rizadas, y marcar los dibujos que se encuentran en los papeles, que siempre dejan alguna parte hueca para pasar las cintas o cordones. Repartir por encima las perlas o los anises de colores que se quiera. Meter en el horno y esperar a que estén bien secos pero blancos.

NOTA: Si el tiempo es muy húmedo no es recomendable hacer estos merengues, pues absorberán agua y se pondrán fofos. Pero si se comen en el día, no hay problema. ¡Son muy ricos! Es mejor hacer el azúcar molido en el robot de casa que comprarla, porque suele tener harinas o almidones u otros aditivos como absorbentes de la humedad.